Tan fuerte me latía el corazón, que me costaba trabajo andar; pero ya no me latía de ansiedad, sino de espanto y de alegría.Marcel Proust, Por el camino de Swann
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Ni «espíritu de sacrificio», ni «afán de superación», ni «aspiración a la excelencia». Ni ningún respeto o simpatía por tales cosas.
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1. No hay que echar guisantes a la ensaladilla rusa. Ni a nada. Es más, no hay que comer guisantes. 1.2. A no ser que sean crudos. Directame...
Excelente el gran Proust, qué grandes eran los novelistas franceses del siglo XIX, una maravilla.
ResponderEliminarUn saludo!
sí, Proust es grande, enorme, gigantesco :)
ResponderEliminaraunque es ya del XX, no?
un saludo