La escritura y la historia
Hace 47 minutos
But if you could just see the beauty, these things I could never describe
Los optimistas escriben mal.Arno Schmidt
Evidentemente, toda vida es un proceso de demolición.Fitzgerald
El hombre de espíritu, sin embargo, es precisamente de lo más activo cuando, por decirlo así, no hace nada (...). El que no hace nada, en calidad de hombre de espíritu, es realmente a los ojos de los que entienden por no hacer nada realmente no hacer nada, porque en ellos, cuando no hacen nada, no pasa nada, el mayor peligro y, por consiguiente, el más peligroso.Thomas Bernhard, Extinción
Mi lema no es et in Arcadia ego, sino et in Esparta egoRoberto Bolaño
Condición del hombre. Inconstancia, aburrimiento, inquietud.Blaise Pascal, Pensamientos
Continuamente nos corregimos y nos corregimos a nosotros mismos con la mayor desconsideración, porque a cada instante nos damos cuenta de que todo (lo escrito, pensado, hecho) lo hemos hecho mal, de que hemos actuado mal, de que, hasta ese momento, todo es una falsificación, y por eso corregimos esa falsificación y la corrección de esa falsificación la corregimos otra vez, y corregimos el resultado de la corrección de esa corrección y así sucesivamente.Thomas Bernhard, Corrección.
En esta época de locos nos faltaban los idiotas del horror.Franco Battiato.
En la tierra brotaron muchas cabezas sin cuello,Empédocles (DK 31 B 57)
erraban brazos desnudos desprovistos de hombros
y vagaban ojos solos carentes de frente.
Lo primero que llama la atención del lector al adentrarse en la obra de Joyce es que se trata de una comedia bestial en la que se alude a Dios como recaudador de prepucios.Obviamente no es solo esto, pero si de perderle el miedo se trata... ¡Recuperemos al maldito Joyce de su secuestro a manos de profesores pedantes y capullos varios! ¡Vade retro intelectuales de mierdra!
La palabra no representa al mundo exterior, sino que es éste el que convierte en significativa a la palabra. Y no es posible afirmar que la palabra es real como lo son lo visible y lo audible, de tal manera que pueda comunicar lo real existente, basándose en su realidad existente. Pues, nos dice Gorgias, incluso aunque la palabra tenga realidad, es distinta del resto de lo real y, en especial, los cuerpos visibles son diferentes de la palabra, ya que lo visible es conocido por un órgano y la palabra por otro distinto. Así, pues, la palabra no capta la mayor parte de las cosas reales.(DK 82 B 3) (SEXTO EMPÍRICO, Adv. mathem, VII, 65)
La relación del lenguaje con la pintura es infinita. No porque la palabra sea imperfecta y, frente a lo visible, tenga un déficit que se empeñe en vano por recuperar. Son irreductible uno a otro: por bien que se diga lo que se ha visto, lo visto no reside jamás en lo que se dice, y por bien que se quiera hacer ver, por medio de imágenes, de metáforas, de comparaciones, lo que se está diciendo, el lugar en el que ellas resplandecen no es el que despliega la vista, sino el que definen las sucesiones de la sintaxis.Michel Foucault, Las palabras y las cosas
Hacer posible el lenguaje significa lo siguiente: hacer que los sonidos no se confundan con las cualidades sonoras de las cosas, con el ruido de los cuerpos, con sus acciones y pasiones. Lo que hace posible el lenguaje es lo que separa el sonido de los cuerpos y los organiza en proposiciones, los libera para la función expresiva. Siempre es una boca la que habla, pero el sonido ha dejado de ser el ruido de un cuerpo que come, pura oralidad, para convertirse en la manifestación de un sujeto que se expresa.Gilles Deleuze, Lógica del sentido
Este ser abre en sí mismo el "en donde" del ser consigo mismo. Heidegger, para simples mortales como yo, habla en un lenguaje de otro planeta. Lo único que pretende es sorprender al lector con ejercicios pseudovanguardistas que carecen de significado. Es lo que tiene ser alemán y esquizofrénico a la vez. ¿El ser consigo mismo? ¿Y con quién iba a estar mejor? Ay señor, llévame pronto. Sigamos con nuestro análisis de Ser y Tiempo. El "ser ahí" no es nunca "inmediatamente" un ser exento de "ser en". Esto de usar comillas es un truco barato para llamar la atención sobre su forma de escribir. ¿Ser en? ¿En dónde? Ya desde el titulo de la primera parte, exégesis del "ser ahí" en la dirección de la temporalidad y explanación del tiempo como horizonte trascendental de la pregunta que interroga por el ser, se ve claro que Heidegger nos está tomando el pelo. ¿Y en esto consiste la filosofía del siglo XX? ¿Esto era uno de los libros de Filosofía más importantes del siglo? Los filósofos deben creer que somos idiotas y que, en consecuencia, no nos damos perfecta cuenta de sus trucos retóricos epatantes, de su jerga de rufianes, de su oscurantismo alevoso, de su hermetismo irritante, de que toda esta pirotecnia pueril está a exclusiva disposición de ocultar su falta de mensaje. Por ejemplo (cito de memoria): el "ser ahí" cabe los entes "intramundanos" se conduce relativamente a este su "ser" con una comprensión tácita y de término medio en su cotidianidad fáctica, siendo, él mismo para el mismo, en su ser, ónticamente lo más conocido, pero ontológicamente lo más extraño que ha menester de un preguntar expreso con vistas a una comprensión ontológicamente fundada de sí como base para el planteamiento de una ontología general que deconstruya las bases normativas de la ontología antigua que determinó los conceptos fundamentales hasta la "Lógica" de Hegel. No sé vosotros, pero a mí me da que el rey está desnudo.Evidentemente, esto no se puede tomar en serio. Heidegger es el filósofo más importante del siglo XX, sin ninguna duda, aunque también es cierto que se presta a la parodia como nadie. De hecho, cuando yo estudiaba, parodiar a Heidegger se convertía casi en una competición surrealista por ver quien decía las mayores barbaridades, tipo el pre-ser-se del ser-cabe los entes es, sin duda, a la luz del logos en el claro del bosque, la superación patafísica de la metafísica: Jarry & Heidegger han liberado nuestras mentes patentizando la verdad del ser, regicijémonos, pues, con la buena nueva: el ser es. Esto sí que son payasadas de estudiantes (fumados, a altas horas de la noche, además) así que no espero que le hagan gracia a nadie. Lo único que quiero decir es que parodiar y satirizar sin fundamento es facilísimo, infinitamente más fácil que comprender, que esclarecer, que analizar de verdad una obra. Y que no tiene ningún mérito.
Este libro es una puta pasada, y está escrito de puta madre. Todas y cada una de las páginas que vas a leer son una puta pasada y están escritas todas de puta madre, todas, desde la primera página hasta la última página. Bernhard se ha esforzado por que así sea, aunque nadie se lo haya pedido. Podría haber escrito mal, por ejemplo, sin ir más lejos. Zafón, por ejemplo, sin ir más lejos, lo hace, escribir mal, y le va bien. Es rico, es guapo... No, creo que esto de guapo no es cierto, pero no lo va a tener todo, no te jode. Hay, en el vasto mundo, toda una legión de escritores que escriben mal, pero entre ellos, gracias a los clementes dioses, no se encuentra Bernhard. Con esto, creo yo, debería bastar para convencerte, lector hipócrita, de que necesitas, urgentemente, leer a Bernhard. Palabras y palabras colocadas, todas y cada una de ellas, de puta madre, para configurar un libro que sea una puta pasada. Hacer esto no es fácil. Por eso, querido lector, si aún te queda algo de decencia, cosa harto dudosa, deberías agradecer que Bernhard haya hecho esto tan difícil de escribir de puta madre y leer este libro que es una puta pasada. Sentir pánico reverencial ante un libro es para los débiles de espíritu. Arremete, viajero.Lo único que me extraña de Bernhard, o lo único en lo que estoy en franco desacuerdo con Bernhard, aunque, en el fondo, me da bastante igual, es que escriba que leer todos los periódicos todos los días es un requisito indispensable para un hombre inteligente. La comunicación diaria es psicótica, tediosa e inútil, en mi opinión. No pretendo, obviamente, que los demás estén de acuerdo conmigo. Al fin y al cabo, es un mera opinión, y también opino que las opiniones son tediosas e inútiles, y no digamos ya las discusiones, la peor cosa que ha inventado el hombre. En cualquier caso, Bernhard es un escritor divertidísimo, como dijo Gaddis, y puede decir lo que le de la gana, porque lo dice como nadie.
Y Schitt, cuyo conocimiento de matemática formal es probablemente equivalente al de un infante taiwanés, de alguna manera parecía saber lo que parecían desconocer Hopman y Van der Meer y Bollettieri: que localizar la belleza y el arte y la magia y el perfeccionamiento y la clave de la excelencia y la victoria en el prolijo flujo de un partido de tenis no es una cuestión fractal como reducir el caos a un modelo. Parecía sentir intuitivamente que no era de ningún modo una cuestión de reducción, sino -perversamente- de expansión: que el revoloteo aleatorio del crecimiento incontrolado y metástasico, cada pelota bien lanzada admite n posibles devoluciones, 2n posibles devoluciones a esas devoluciones y así hasta lo que Incandenza describiría ante cualquiera que compartiera sus conocimientos científicos como un continuum cantoriano de infinitos de posibles movimientos y respuestas, cantoriano y hermoso por inramificatorio, por contenido, este infinito diagnato [ni idea de lo que significa diagnato] de infinitas opciones y ejecuciones posibles, matemáticamente descontrolado, pero humanamente contenido, limitado por el talento y la imaginación de uno mismo y de los rivales, concentrado en sí mismo por las fronteras que enmarcan la habilidad y la imaginación y que finalmente hace caer a un jugador porque no permite que los dos ganen, finalmente, representando los límites del ser, constituye un deporte.David Foster Wallace, La broma infinita, pág. 98
Y la risa de la sátira es una mala risa. ¿Por qué? Porque es una risa que comunica la tristeza. Podemos burlarnos de la naturaleza humana, la risa de la sátira es burlarse de los hombres. Hago ironías, una especie de ironía acre. La sátira es otra manera de decir que la naturaleza humana es miserable. "Ah, ¿ven qué miseria la naturaleza humana?" Es la proposición del juicio moral.Deleuze, En medio de Spinoza
Estos tipos son tiránicos. Te enganchan, no te sueltan. No paran de meter la nariz en cualquier mierda, de otra manera no están contentos. Siempre es preciso que rebajen las cosas. No es que las cosas estén forzosamente altas, pero para ellos siempre es demasiado alto. Siempre es preciso que descubran una pequeña ignominia bajo la ignominia. Se sonrojan de alegría. Cuanto más repugnante, mejor. Eso es el esclavo, es también el tirano y es también el hombre del remordimiento.Deleuze, ídem.