jueves, 2 de julio de 2015

Aquí siempre es de noche

1

Sería tan hermoso volver a oír tu voz, Silvia. Aquí siempre es de noche. No se  está mal del todo, no te creas. No hay ningún motivo para llorar. A veces, no obstante, noto lágrimas en mis mejillas, lágrimas gordas y saladas que surcan mis mejillas, mis agrietadas mejillas, y me digo que estoy llorando, pero supongo que lo hago sin motivo, porque no estoy triste. Aunque echo de menos el calor. Aquí no hace ni frío ni calor. No se está mal, en serio, pero tampoco bien. Incluso echo de menos el frío. He conocido a muchas personas, la mayoría bastante amables, pero altivas, o más bien indiferentes, como si nada fuera con ellos. Personas alejadas de todo y de todos. Diría que se están desvaneciendo. Sus movimientos son lentos, perezosos, sin gracia. Aquí es normal saludar a alguien y que no te devuelva el saludo hasta pasados, qué sé yo, cinco o seis días. O un par de semanas. Aunque, si te digo la verdad, los días se empiezan a confundir unos con otros en mi memoria. No logro distinguirlos, separarlos unos de otros. Y, la verdad, digo días por decir algo. Como apenas nos movemos, todo sucede como si el tiempo se hubiera detenido. O mejor dicho: no sucede. ¿El qué? Nada. Las cosas, por decirlo de algún modo, han dejado de suceder. No sé si esto que estoy diciendo tiene sentido. ¿El tiempo se ha detenido en el tiempo? ¿Me explico? Creo que no. No me entiendo bien, tendrás que disculparme. O, ahora que lo pienso, tal vez lo que pasa es que los hechos han dejado de suceder. Es lo mismo que lo que dije antes, creo. O los sucesos no suceden ya. Poco a poco voy perdiendo la capacidad de expresarme con coherencia. No digamos ya con claridad. ¿Sería mejor perder la coherencia o la claridad? Estas preguntas me agotan y me hacen perder el tiempo. ¿Puedo perder el tiempo aún? ¿Aunque no pase puedo perderlo? Permíteme que me ría. ¿Claridad? Mis pensamientos son como una enredadera, una enredadera muy enrevesada, sin principio ni fin.

2

Sí, busco el calor, pero ya no sé por dónde he de buscar, de dónde viene, de dónde habrá de llegar, si es que va a llegar, si no se ha ido ya, irremediablemente, para siempre. Atisbo, oteo en la oscuridad, eso sí, de eso puedes estar segura. Atisbar se me da bastante bien, aunque no se qué significa. Supongo que llegará un momento en el que ni siquiera sepa ya decir palabras. Ni siquiera podré balbucear incoherencias como hago ahora. Es bastante placentero esto de balbucear. El verbo abandonará mi carne. La chispa divina, el aliento, el soplo que zarandea mi cuerpo se irá; suspiraré y me abandonará y me quedaré... No sé en qué estado me quedaré, o si me quedaré, porque tal vez me habré ido. Me habré ido del todo. Y, como aquí no hay días, porque siempre es, como creo haber dicho ya, de noche, los días no pasan. Es lógico, creo yo. La lógica, las creencias, aún puedo hablar de estas cosas. Eso me alegra. Hablo, luego hablo. Qué gran, inconmovible certeza. ¡El hablar, mi hablar, demostrando que se habla! Se habla, sí. Nadie lo duda. ¡Qué universo extraño es este que habitamos! ¡Qué gran descubrimiento! Aunque es difícil, para mí, saber si sé qué significan mis palabras, o si ya no sé nada, o si sé que no sé, o si ya ni eso sé, pero no importa. Sigamos. Será lo mejor. Hablar para no morir completamente.

3

Espero no aburrirte. Siempre la misma cantinela. La misma cantinela de siempre, según creo. Siempre es de noche, como creo haber dicho ya más de una vez, pero hay un hombre con una antorcha. ¿No había mencionado al hombre de la antorcha? Se me había olvidado. Le veo, a lo lejos, caminar. Solo se ve un pequeño círculo de luz, un círculo de luz rodeado de bruma. Eso debe de ser el hombre de la antorcha. El hombre, a veces, tarda, qué sé yo, lo que allí sería un día, en dar un paso. Aquí el tiempo se ha, digamos, descoyuntado. Me gusta esta palabra: descoyuntado. Al hombre mismo no se le ve, solo se ve la luz que le rodea. Como no tengo nada que hacer, le miro. Todos, a decir verdad, le miramos. Aunque no sé muy bien cuánta gente hay aquí. Ninguno tenemos nada que hacer, supongo. Bastante trabajo tenemos con ser, si es que somos, pues no hago más que conjeturar y especular. A lo mejor simplemente estamos aquí, estemos donde estemos. Basta con estar, ni siquiera ser. No sé muy bien qué digo, pero me parece muy gracioso. Solo estar, eso parece menos grandilocuente que ser. Que si yo soy tal y que si yo soy cual... Bobadas.
Y así podríamos responder, si alguien nos pregunta, que no somos nada ni nadie pero que, al menos, estamos aquí. Hablo sobre posibilidades. Sobre posibles posibilidades, mejor dicho. O peor dicho, quién sabe. Peor dicho tal vez, pero dicho al fin y al cabo, que es lo que importa a estas alturas de la vida, o de lo que sea. Estoy empezando a olvidar los rostros de las personas que he conocido. He dicho que eran muchas las personas que estaban aquí, si estar es el verbo correcto para describir nuestra situación –y dejemos ya esta cuestión, por favor, suficientes y engorrosos disparates habremos dicho ya- pero tal vez no, tal vez me equivocaba. No puedo saberlo. Muchas personas, pocas personas, qué más da.

4

Ha pasado tanto tiempo –esta cuestión del tiempo también será mejor dejarla o, al menos, no insistir mucho más en ella- desde que te escribo, Silvia. Aunque eso, me temo, tampoco puedo saberlo. Me refiero a si ha pasado mucho –y, por el amor de Dios, dejemos ya esta cuestión de una puta vez- o poco tiempo.

5

Y sí, sin duda este lugar no tiene límites. Carece de ellos o no los tiene. ¿Es lo mismo? ¿Me explico con claridad? Ahora mismo no veo a nadie. Puede que estén a mi lado o a una distancia infinita. No es fácil saberlo. No sé si importa. Si es que están, que eso lo he dado por supuesto. Tal vez lo he dado precipitadamente por supuesto. Pero algo hay que suponer, supongo.

6

La verdad, estoy muy confundido: mi vida, o lo que sea, ha sido un continuo escribirte, creo. Aunque exagero. ¿Mi agonía ha sido un continuo llamarte? No me parece que esto sea correcto. ¿Agonía? Y ya casi no recuerdo tu voz. Podríamos, sin duda, llamar agonizar a lo que hago. Otra cuestión es que sea correcto llamarlo así. Tu voz es lo único que echo de menos. Yo estoy adelgazando hasta ser solo un voz. Igual que Eco. Me parece que es así. Y mi voz se está volviendo un suplicio para mí, porque ya no sé si hablo bien o mal. Tal vez te estés aburriendo.

7

Si es que me oyes, que esa es otra.

martes, 23 de junio de 2015

Un leonés en Badajoz

Me voy este verano a trabajar a Badajoz. Todo el mundo ha intentado asustarme con el calor que va a hacer —que si para un leonés las temperaturas van a ser insufribles, etcétera—, pero yo he respondido que si Dios creó Arrakis para probar a los fieles, bien pudo haber creado Badajoz para probar a un leonés.

sábado, 13 de junio de 2015

Filosofía culinaria

Frente a los deconstructivistas derrideanos que tanto abundan en el mundo de la cocina, mi filosofía culinaria es estrictamente aristotélica: la comida se dice en muchos sentidos, pero principalmente se dice del arroz. El arroz es la sustancia, todo lo demás es accidental. Arroz con pollo, con conejo, con gambas, con albóndigas, con ensalada, con garbanzos, etc. El arroz siempre debe estar presente. De lo contrario, nos encontraremos con platos ininteligibles, caóticos, solo aptos para franceses pasados de roscas.

miércoles, 10 de junio de 2015

Siempre nos quedará Dune

No voy a hacer un spoiler del noveno capítulo de la quinta temporada de Juego de Tronos, solo diré que a partir de ya mismo me considero un exfan de la serie y de las novelas (no pienso ver ni un segundo más de la serie y tampoco pienso empezar a leer el quinto libro, que tenía pendiente).

El lado positivo es que ahora voy a tener más tiempo para leer a Frank Herbert.

martes, 9 de junio de 2015

El demonio extranjero

Al parecer, la prosa de David Foster Wallace supone una amenaza para la esencia sintáctica de nuestro bienamado y hermoso lenguaje español. Y el espectro de Francisco Umbral, por extraño que parezca, sería el centinela encargado de protegernos —con su sonajero y sus sublimes naderías ebrias de eufonías— del perverso demonio extranjero. Esto es, al menos, lo que piensan algunos jóvenes escritores. A mí me la trae al pairo. Prefiero leer una novela de Philip K. Dick mal traducida y peor puntuada que la obra completa de don Francisco Umbral, de quien, por lo demás, habré leído la friolera de treinta libros.

miércoles, 3 de junio de 2015

Especial Musical Emperadores/Reyes + Coda Poética





Pero...
El único emperador es el emperador de los helados
Wallace Stevens

Cosas de indies, hipsters y gafapastas

Estaba haciendo cosas de hipsters, indies y gafapastas —mirando el especial Rockdelux del 25 aniversario— cuando de repente caí en la cuenta de que ya en 2001 The Moldy Peaches hablaban de los hipsters. O sea que DEJEMOS DE UNA MALDITA VEZ EL TEMA. Por favor.

sábado, 30 de mayo de 2015

El kitsch en facebook como modalidad suprema del más absoluto horror estético

Como todos sabemos, la incomprensible moda kitsch de poner gatitos en facebook es una aberración sin precedentes en la historia de la humanidad. Pero si a eso le añadimos un entorno de mariposas a modo de decorado en el que se insertan los gatitos, la cosa ya se vuelve el epítome del horror. Un infierno estético que puede causar traumas irreversible en el inocente e involuntario espectador de tan poco edificante espectáculo.

PD: También puede ser que mi percepción sobre este asunto esté un tanto distorsionada, ya que tengo fobia a esos bichos inmundos llamados mariposas, a los que considero emisarios de Satán.

viernes, 29 de mayo de 2015

Rimbaud mandando a la mierda el gusto canónico

Me gustaban las pinturas idiotas, dinteles, decorados, telones de saltimbanquis, letreros, estampas populares; la literatura pasada de moda, el latín de iglesia, libros eróticos sin ortografía, novelas de nuestras abuelas, cuentos de hadas, libritos infantiles, óperas viejas, estribillos necios, ritmos ingenuos.
Arthur Rimbaud, Alquimia del verbo 

jueves, 28 de mayo de 2015

Realismo especulativo (OOO)

Descubrir objetos nuevos es más importante que eliminar objetos viejos: objetos, reducciones y contramétodos, Graham Harman.

Sobre el realismo especulativo se viene hablando mucho en los mentideros filosóficos. Un nuevo movimiento que genera cierta expectación. Por supuesto, que sea nuevo no significa que en última instancia no provenga directamente de Aristóteles, quien por algo —y no por nada— es El Filósofo.

PD: OOO significa Ontología Orientada a Objetos.

El hábito hace al filósofo analítico

Me he comprado una camisa; y ha sido ponérmela y pensar que la filosofía continental es típica de porretas de Instituto y demás desnortados diletantes, así que he cogido un libro de Willard Van O. Quine —nombre elegante y analítico donde los haya— titulado Desde un punto de vista lógico. Lo he cogido porque creo que combina con la camisa. Ahora viene la parte mala, que es tener que leerlo. No obstante, con mi camisa y mi libro de Quine bajo el brazo, ya estoy en disposición de decir frases como «no me vengas con heideggerianadas, ser es ser el valor de una variable (ligada)». No sé ni lo que significa, pero suena bien.