domingo 18 de marzo de 2012

Escribir

Navigare necesse est

Escribir para cazar Snarks, para no temer a los Lestrigones, para sobrevivir a la jauría atroz de los recuerdos. Escribir sin más y porque sí, para escapar del infierno, para adentrarse en el infierno. Escribir gritando, aullando, con sangre, palabras fosforescentes en la noche. Escribir, así en la alegría como en el desgarro. Escribir largas letanías que nada significan. Escribir para borrar tu recuerdo, para aniquilarlo. Escribir dormido, borracho, medio muerto, palabras aladas que surquen el aire y se hagan carne y polvo y barro y aliento y sangre. Escribir saltando y danzando por todos los barrancos, para mirar el abismo, para mirarlo de frente. Escribir el miedo y aniquilarlo. Escribir estrellas lejanas, caminos sin destino, arañazos en las entrañas. Escribir palabras que resuciten tu recuerdo, palabras de lluvia con sabor a cenizas. Escribir para vivir y vivir para escribir. Escribir de noche, a solas, a oscuras, en silencio. Escribir como un corredor de fondo cojo, como un nadador exhausto que aún no ve la costa, como un ciego en una isla desierta, como un vampiro sediento, como un animal acorralado, como espantapájaros jorobado, como un muñeco de nieve que se derrite. Escribir en la duermevela, mientras aún existe el mundo y aunque no exista. Escribir para ser yo, para dejar de ser yo, para arrojarme por los aires. Escribir, así en el éxtasis como en la melancolía. Escribir para entrar en el laberinto, para salir del laberinto. Escribir para ver el jardín, para volverme invisible, para encontrar la llave y entrar en el jardín siendo invisible. Escribir con las manos frías, con la ventana abierta, palabras azules que sobrevivan en la noche. Escribir para estar solo, para no estar solo. Escribir como quien respira, como quien mira, como quien muerde, como quien muerde lo que mira, labios fosforescentes en la noche que respira. Escribir como quien desaparece. Escribir para desaparecer. Escribir para que la nieve caiga dulcemente a través del universo y mi alma se desvanezca. Escribir para despertar, para soñar, para danzar, para perseguir, para buscar, para esperar, para escapar. Porque escribir es cantar, amar, llorar, recordar, olvidar, caminar, volar. Escribir para huir, para no huir. Escribir, así en el fango como en las nubes. Escribir despacio, escribir deprisa, palabras quebradas corriendo bajo la lluvia. Escribir como un marinero en tierra, como un pájaro enjaulado, como un náufrago que desespera, como un sediento, como un artista del hambre, como un renegado, como un desterrado. Escribir para ser Ulises, para ser Ahab, para ser Samsa. Escribir en la arena, frente al mar, palabras para nadie y para todos. Escribir vértigos, ausencias, precipicios. Escribir para hablar con los muertos, para dormir con los muertos, para no tener miedo a la muerte. Escribir para encontrar la flor azul. Escribir para llamar a la ardiente enamorada del viento. Escribir palabras que guarezcan, palabras con sabor a nieve sucia. Escribir para mentir y mentir para decir la verdad. Escribir de día, a pleno sol, con los ojos rojos, pulverizando rosas. Escribir para tragarse el mundo, para vomitar el mundo. Escribir como quien detiene el mundo. Escribir para ser fuego y dinamita y huracán y cometa solitario. Escribir manos alzadas y alucinadas y labios mordidos y espasmos de luz y truenos y relámpagos en las venas y viento y polvo en el aire. Escribir, así en la paz como el la violencia, encerrado y al aire libre, en invierno y en primavera, en otoño y en verano, de día y de noche, por la mañana y por la tarde. Escribir con los dientes, con los puños, con los ojos, con la lengua, con las uñas, con las pupilas hambrientas. Escribir tormentas. Escribir como quien delira, y para que el mundo delire, para vivir en el corazón del delirio. Escribir palabras, una detrás de otra, que caminen por una playa, rumbo a la eternidad derruida. Escribir para ser el sombrerero loco. ¿En qué se parece un cuervo a un escritorio? Escribir para ser del tamaño de lo que veo, para cazar al gran pez. Escribir en la luna, borracho, fumando un cigarro, contemplando la tierra, diminuto punto en el espacio. Escribir para engañar al hombre del saco, para rescatar restos de luz, para saltar sonámbulo y caer en el mar. Escribir, así en el barro como en el tejado. Escribir caminos dorados, aunque no lleven a ninguna parte y si no llevan a ninguna parte. Escribir palabras que luchen, que permanezcan erguidas en la derrota. Escribir destilando gota a gota el viento lento que susurra. Escribir para vivir al otro lado del espejo, para que las magdalenas calmen la sed, para cortarle la cabeza al rey. Escribir para beber bebidas inventadas, en vasos que no existen. Escribir para que hordas de rebeldes cabalguen el caos sin despeinarse, y se asomen al claro del bosque, a la calma que reina en el ojo del huracán. Escribir desde el ojo del huracán, desde la cubierta del buque fantasma, desde el subsuelo. Escribir como el funambulista ebrio, en precario equilibrio, rumbo a lo que no existe. Escribir los gritos errabundos que caen, exhaustos, cuando atardece y que se clavan justo ahí, donde es más triste la luz, y los silencios que crecen como latidos, bombeando sueños dementes. Escribir feroz y feliz, la música estrepitosa y misteriosa de las esferas. Escribir para resistir, para sobrevivir, para matar el tiempo, aunque luego el tiempo se enemiste contigo. Escribir el fulgor que asoma su cabeza entre nubes de óxido y herrumbre. Escribir el derrumbe, como quien canta, como quien agita los brazos, aspas locas, ascuas solas en la noche que termina. Escribir aullidos de electricidad erizando la piel y las entrañas de la noche que termina.

sábado 17 de marzo de 2012

Sobre rostros y fantasmas

Miro un rostro pálido y casi cadavérico que me mira, reflejado en el espejo, pero no fantasmal, porque es, sin duda, palpable. Pómulos demasiado pronunciados, por un exceso crónico de delgadez. Un rasguño que parece el rastro oblicuo de una lágrima roja y afilada atraviesa el rostro. Una purpúrea cicatriz, ojeras también purpúreas, labios agrietados. Ese podría ser yo, pienso. También: a ese rostro debería darle un poco más el sol, ese tipo debería engordar, dormir más y dejar de golpearse contra las ramas de los árboles nocturnos. No hay mejor forma de darse cuenta de que las cosas están ahí que golpearse contra ellas, eso es cierto. Se trata de una prueba irrefutable de que no eres un fantasma. El rostro de las fotografías viejas sí que es un fantasma, pienso, porque no le afecta el tiempo. Fantasma por ausencia, pues. El espectro de ti mismo.

Genios

Cada genio produce una legión de jóvenes insomnes.
Nabokov

Los optimistas

Los optimistas escriben mal.
Arno Schmidt

Evidentemente, toda vida es un proceso de demolición. 
Fitzgerald

El hombre de espíritu

El hombre de espíritu, sin embargo, es precisamente de lo más activo cuando, por decirlo así, no hace nada (...). El que no hace nada, en calidad de hombre de espíritu, es realmente a los ojos de los que entienden por no hacer nada realmente no hacer nada, porque en ellos, cuando no hacen nada, no pasa nada, el mayor peligro y, por consiguiente, el más peligroso.
Thomas Bernhard, Extinción

miércoles 14 de marzo de 2012

Et in Esparta ego

Mi lema no es et in Arcadia ego, sino et in Esparta ego
Roberto Bolaño

Condición del hombre. Inconstancia, aburrimiento, inquietud. 
Blaise Pascal, Pensamientos

Corrección

Continuamente nos corregimos y nos corregimos a nosotros mismos con la mayor desconsideración, porque a cada instante nos damos cuenta de que todo (lo escrito, pensado, hecho) lo hemos hecho mal, de que hemos actuado mal, de que, hasta ese momento, todo es una falsificación, y por eso corregimos esa falsificación y la corrección de esa falsificación la corregimos otra vez, y corregimos el resultado de la corrección de esa corrección y así sucesivamente.
Thomas Bernhard, Corrección.

PD: cierto que dije que iba a descansar del blog, pero sigo, en realidad, descansando del blog, porque no me cansa, ni me quita tiempo, poner aquí contenidos ajenos, contenidos que merecen un alto grado de difusión y el más alto grado de difusión, así que a eso, a difundir contenidos que merecen ser difundidos en el más alto grado de difusión, voy a dedicarme, de momento, en el blog, lo que va convertir a este blog en una casa de citas, ciertamente, me doy cuenta yo también.

El trabajador ideal

Miguel Brieva

Directos a la catástrofe.

¿Por qué España tiene un desempleo tan elevado?

En esta época de locos nos faltaban los idiotas del horror.
Franco Battiato.

miércoles 7 de marzo de 2012

Dar vueltas

Repentinos ataques de pánico nocturno. El desasosiego sin motivo concreto agitándose en la oscuridad como un monstruo eléctrico. Las mejillas seguramente resplandecen y palpitan porque la sangre se agolpa ahí con un ritmo enloquecido. Dar vueltas y vueltas. En un círculo se confunden el principio y el final. Girar así, en círculos. Esperar que pase la noche. Despertar en primavera. Mirar el cielo, el azul y el blanco entrelazados, como espuma de mar, difuminada e inmóvil. El viento lento y somnoliento. La inquietud persevera, sin embargo. Azul helénico y blanco como piel blanca. ¿Si estiro los dedos podré tocar? No parece posible, ciertamente. De modo que siempre es de noche, hagamos lo que hagamos. Errar, no hacemos otra cosa. Argonautas dementes. Viajar es necesario, vivir no. Sin fin. Espuma o saliva celeste, cuando las bocas ya no hablan. Desde luego hablar no es lo mejor que se puede hacer con la boca. Eso está claro. Una inquietud como de andar de aquí para allí con una idea clavada en el cerebro que no termina de realizarse y te atosiga sin parar. Casi cada minuto. Una inquietud perversa y perseverante que resplandece en el azul celeste. Ahora, lo primero, dar un paso. Los siguientes vendrán por añadidura. Como un alud. Precipitándose, avanzando, al fin, de una vez.

-No más de cuatro cafés diarios, luego te agitas por la noche, vueltas y vueltas, normal, qué te crees que es tu cuerpo, chico.
-Pero yo adoro tener demasiada cafeína en mi torrente sanguíneo. Mi cuerpo es un campo de batalla.

Deliras. Viniste aquí con una misión. Tienes una misión. Bobby Fischer tuvo su misión. Entregar su vida al ajedrez. Tú no sabes nada de ajedrez, pero eso da igual, lo importante es entregar tu vida a algo y liberarte. Liberarte de ti. Así. Todo el mundo sueña con entregar su vida a algo, al ajedrez o a la gramática. A lo que sea.

-Pero piensa en Gödel, entregó su vida a la lógica y acabó paranoico perdido y muerto de inanición porque estaba convencido de que envenenaban su comida. Bobby Fischer, también paranoico. David Foster Wallace, ahorcado. Virginia Woolf, otra suicida. Deleuze, arrojándose por la ventana. ¿Sigo?
-Malinterpretas terriblemente la muerte de Deleuze, amigo. Piensa en Séneca, qué hermoso acto final de autonomía. La grandeza estoica, amigo.

Pero tú no eres estoico, aunque bien que te gustaría. Dominar las pasiones con el rayo helado del intelecto. El rayo que no cesa. El logos que todo lo gobierna. Luz eterna. Ataraxia. Imperturbabilidad. Ese orgullo de filósofo puro, habitante de cumbres heladas, inhóspitas. Respirar el aire fuerte de las montañas. Así hablaba Zaratustra, superhombre. Así. Los poetas mienten mucho, eso lo sabemos. Y Zaratustra también es un poeta. Y Platón también es un poeta. Blanco espuma difuminado, no hay viento. Pintar el aire. Con palabras. ¿Se puede hacer o no se puede hacer? No puedes seguir siempre siendo solo viento. Se lo dijo una mujer a Nacho Vegas. Tampoco yo puedo, ni nadie. Escucha.

-Tú sabes mejor que nadie, porque lo ha repetido miles de veces, que una voluntad que no se determina no es real.
-Amigo mío, todo sucede según un orden necesario. Lo demás son ilusiones de la conciencia. Amor fati, eso también lo he dicho miles de veces.

Amor fati. La afirmación trágica de la vida. La alegría trágica. Así hablaba Zaratustra. Así vivieron los griegos, los mejores de entre los griegos. Sófocles, el hombre más feliz de Grecia. ¡Ah, Dedalus, los griegos! Mar helénicoazulceleste mezclado con espuma. Qué desgracia encontrarse con un alemán cuando uno esperaba encontrarse con un griego. Dijo Nietzsche, espíritu mediterráneo y, por tanto, griego y, por tanto, no alemán. Alemán de verdad era Hegel, con su cabeza cuadrada. El dios de Hegel no sabe bailar y, por tanto, no merece la pena creer en él.

-¿Te imaginas a Hegel bailando?
-Sí, con candelabri in testa, como los zíngaros del desierto.

Buscando una razón para desesperarse por alguna razón. Algo que justificase. ¿Qué vas a hacer ahora? El cielo purpúreo, sangre difuminada. Algo más que esta melodía rota de frases rotas de almas rotas de destinos rotos. Algo más que tanto inútil estruendo por nada. Agitarme en el aire quiero, como un pañuelo. La monotonía de los días que pasan. Nómadas, dice Battiato. Judíos errantes, todos. Tu lengua no sabía a cenizas mojadas, quizá la mía. Lengua de espectro. Solo en lo oscuro. Huir, salir de aquí, mi meta. No más de diez cigarrillos diarios. Sin dinero, sin casa, sin nada, aquí encerrado. El miedo, de repente, se agranda como un globo. Y de repente se desinfla, como un globo. No te quedes ahí parado como un idiota y pensando como un idiota. Ahí. Así. Sin fin. Dando vueltas.

-La vida adulta es, básicamente, un aburrimiento.
-Y Peter Pan una figura trágica. Te juro que Peter Pan es una obra trágica. No simplemente algo pueril.

Chateaubriand: el aburrimiento me ha devorado siempre. David Foster Wallace: presta atención a la cosa más tediosa que puedas encontrar (las declaraciones de la renta, el golf retransmitido por televisión) y un aburrimiento como no hayas visto nunca se te echará encima en oleadas y a punto estará de matarte. Si consigues capear esas olas, será como si pasar del blanco y negro al color. Como encontrar agua después de varios días en el desierto. Un éxtasis constante en todos y cada uno de tus átomos.

PD: Ahora sí que sí me tomo un descanso del blog. Tengo que estudiar. Así que eso, hasta la vista.

Fragmentos presocráticos

En la tierra brotaron muchas cabezas sin cuello,
erraban brazos desnudos desprovistos de hombros
y vagaban ojos solos carentes de frente.
Empédocles (DK 31 B 57)

Antes de leer lea...

Ese viejo cascarrabias y humorista malhumorado que fue Schopenhauer aconsejaba, antes de acometer la lectura de El mundo como voluntad y representación, leer su tesis doctoral, sobre la cuádruple raíz del principio de razón suficiente, un tratado filosófico, o algo así (no recuerdo el título exactamente), leer también un ensayo de Goethe sobre los colores, familiarizarse con la filosofía kantiana, al menos con las obras fundamentales de Kant, creo que también adquirir ciertos conocimientos sobre filosofía oriental y, una vez leído  El mundo como voluntad y representación, después de todos esos preparativos, volver a leerlo. Si no, decía, siempre puede servir como decoración en una estantería y ahí lucirá mucho. En fin, esto de leer su tesis y el ensayo de Goethe no lo hacen ni los estudiantes de Filosofía, aunque Schopenhauer tenga razón y todas estas lecturas previas ayuden a comprender mejor su obra. También podríamos seguir y decir que para comprender bien a Kant antes hay que familiarizarse con la metafísica dogmática, y antes con la escolástica, y antes con Aristóteles y, claro, con Platón, y no estaría nada mal tampoco saber algo de Newton, y mejor si lees a Schopenhauer en alemán, a Aristóteles en griego y los escolásticos en latín, y que tampoco puedes entender a los escolásticos sin saber algo de lógica y teología, y para saber algo de teología tienes que leer la Biblia, por no hablar de que para entender bien a Platón y Aristóteles no puedes olvidarte de leer antes a Parménides y a Heráclito, al menos. Pero mientras no seamos dioses el conocimiento, así todo de golpe, pues como que no.

Todo lo anterior viene a cuento porque en una Guía para perder el miedo al Ulises, de Joyce se aconseja leer, antes del Ulises, la Odisea, repasar la Biblia, hacerse con algunas nociones de griego y latín, y si puede también de inglés y gaélico, y armarse de paciencia. No sé si esto es irónico o qué, la verdad. Aparte de que la guía luego no es una guía ni es nada. Desde luego, seguro que si conoces la Odisea, la Biblia, sabes griego, latín, inglés y gaélico, disfrutarás mucho más leyendo a Joyce y captarás más significados, y todo lo que tú quieras, pero no es un requisito indispensable para leer el Ulises. Y, obviamente, esto no incita a perderle el miedo al Ulises.

El fragmento que esta supuesta guía cita, por cierto, se entiende muchísimo mejor si se lee el primer capítulo entero.Entiendes que ella es la madre de Dedalus y por qué se le aparece en sueños, por ejemplo.

Así que aquí está mi guía para perderle el miedo al Ulises:
Lo primero que llama la atención del lector al adentrarse en la obra de Joyce es que se trata de una comedia bestial en la que se alude a Dios como recaudador de prepucios.
Obviamente no es solo esto, pero si de perderle el miedo se trata... ¡Recuperemos al maldito Joyce de su secuestro a manos de profesores pedantes y capullos varios! ¡Vade retro intelectuales de mierdra!

martes 6 de marzo de 2012

El camino

Mi mente, dice, como todas las demás, es un camino serpenteante, y así mi vida, en consecuencia, a imagen y semejanza de mi mente, es también un camino serpenteante, como todas las demás, y así avanzan ambas, mi mente y mi vida, serpenteando por el camino serpenteante, un camino que es recto y curvo, uno solo y el mismo camino, recto como las líneas rectas por las que avanza la escritura, de forma sucesiva, y curvo como las curvas de las letras que forman las palabras, palabras curvas yendo siempre por líneas rectas, de izquierda a derecha, uno solo y el mismo camino, serpenteante, y recto y curvo también, y también es uno solo y el mismo camino el camino que sube y el camino que baja, depende de si tú subes o de si tú bajas, y al camino no le importa que subas o que bajes, le da igual, por él puedes hacer lo que quieras, que no se va a inmutar lo más mínimo, y cualquier camino, todos los caminos, al final van a dar todos al mismo lugar, todos los caminos, por más serpenteantes que sean, conducen únicamente a un lugar, uno solo y el mismo lugar para todos los caminantes, por más vueltas que den, y no importa lo diferentes que sean los caminos que recorren los caminantes, no importa tampoco cuándo se incorporen al camino, ni tampoco desde dónde lo hagan, que solo existe un único destino para todos los caminos y para todos los caminantes, el mismo para todos. Irremediablemente.

Palabras y cosas

La palabra no representa al mundo exterior, sino que es éste el que convierte en significativa a la palabra. Y no es posible afirmar que la palabra es real como lo son lo visible y lo audible, de tal manera que pueda comunicar lo real existente, basándose en su realidad existente. Pues, nos dice Gorgias, incluso aunque la palabra tenga realidad, es distinta del resto de lo real y, en especial, los cuerpos visibles son diferentes de la palabra, ya que lo visible es conocido por un órgano y la palabra por otro distinto. Así, pues, la palabra no capta la mayor parte de las cosas reales.
(DK 82 B 3) (SEXTO EMPÍRICO, Adv. mathem, VII, 65)
La relación del lenguaje con la pintura es infinita. No porque la palabra sea imperfecta y, frente a lo visible, tenga un déficit que se empeñe en vano por recuperar. Son irreductible uno a otro: por bien que se diga lo que se ha visto, lo visto no reside jamás en lo que se dice, y por bien que se quiera hacer ver, por medio de imágenes, de metáforas, de comparaciones, lo que se está diciendo, el lugar en el que ellas resplandecen no es el que despliega la vista, sino el que definen las sucesiones de la sintaxis.
Michel Foucault, Las palabras y las cosas
Hacer posible el lenguaje significa lo siguiente: hacer que los sonidos no se confundan con las cualidades sonoras de las cosas, con el ruido de los cuerpos, con sus acciones y pasiones. Lo que hace posible el lenguaje es lo que separa el sonido de los cuerpos y los organiza en proposiciones, los libera para la función expresiva. Siempre es una boca la que habla, pero el sonido ha dejado de ser el ruido de un cuerpo que come, pura oralidad, para convertirse en la manifestación de un sujeto que se expresa.
Gilles Deleuze, Lógica del sentido 

sábado 3 de marzo de 2012

Diálogos battiatonianos

-¿Qué música es esa?
-Battiato.
-Pero si no mola nada.
-Pero qué dices, esto lo está petando ahora mismo. Battiato es lo más, un ser de otra dimensión. Con Battiato se puede conquistar el espacio interestelar siguiendo cierta ruta en diagonal por la vía láctea.
-Anda ya, ¿de qué año es esto?
-Battiato es intemporal, no pertenece a la temporalidad regida por Cronos, sino a la temporalidad regida por Aión, o sea, la de los efectos incorporales, los acontecimientos, que son indiferentes a las acciones y a las pasiones de los cuerpos.
-No sé.
-No entiendo cómo no te mola Battiato, en serio. La era del jabalí blanco va a retornar, estoy seguro.
-¿Qué coño es eso de la era del jabalí blanco?
-Ni idea, pero espero que retorne pronto. Seguramente sea un sintomático misterio.
-Pero si suena a casio cutre.
-Bueno, son los ochenta, todo tenía que sonar así, es la grandeza de los ochenta, su geist esencial.
-¿Geist?
-Espíritu, en alemán.
-¿Por qué lo dices en alemán?
-Hay cosas que se dicen en alemán, aunque no se tenga ni puta idea de alemán. Geist y weltanschauung, sobre todo.
-Bueno.
-Tienes que comprender que Battiato es un ser capaz de superar las corrientes gravitacionales y que todos nosotros somos provincianos de la Osa menor.



Franco Battiato - Nómadas



A mí Battiato me mola. Porque dice cosas tan raras como nómadas que buscan los ángulos de la tranquilidad. Porque cuando dice la palabra crepúsculo esta parece estirarse y suena como si aún tuviera más sílabas de las que tiene. Porque es capaz de meter en una canción la expresión aparente dualidad, y no pasa nada. Porque conoce los bajos fondos de la inmensidaddimensiones insondables. Porque baila como nadie. Porque es un hombre a una nariz pegado. Porque es imposible que Battiato no mole.

viernes 2 de marzo de 2012

Horses

Y justo en el momento en que la ponzoña y la miseria y el fango y la ciénaga infecta parecen ser el único horizonte posible que se extiende delante de tus narices con toda la pestilencia y el rigor inhumano de la desesperación atravesar el crepúsculo dorado como un caballo alado y desbocado y rabioso que no le teme a la muerte y cabalga y cabalga tan feliz como inconsciente hasta que la noche cae y aún después de que la noche haya caído cabalga y cabalga con una música de fuego inyectada en sus ojos e impulsado por el viento, un etéreo caballo alado tan raudo y veloz que es como una exhalación o una dudosa chispa de fuego tan violenta como fugaz.

jueves 1 de marzo de 2012

La cumbia epistemológica



Luego está el humor que, como decimos, concuerda plenamente con nuestra estricta observancia (nuestro sectarismo sin tapujos) spinozista.

Y, desde luego, lo que viene siendo la etimología griega se les da mucho mejor a Les Luthiers que a Heidegger, eso por muy hedeggeriano que sea uno es innegable. Lo de "consonantongo" es digno de Carroll, además.



Exégesis del dinero como horizonte de la sociabilidad realmente existente y una simpática deconstrucción de ciertas estratagemas pueriles a la hora de abordar una obra



En serio, me entran unas ganas tremendas de leer a todos los escritores jóvenes que son vilipendiados en la blogosfera con argumentos -cuando, en el mejor de los casos, hay algo remotamente semejante a un argumento- bastante idiotas. La mayoría de las veces sacan frases de contexto, y poco más.

Por ejemplo (Heidegger, perdóname, porque voy a hacer una barbaridad):

Este ser abre en sí mismo el "en donde" del ser consigo mismo. Heidegger, para simples mortales como yo, habla en un lenguaje de otro planeta. Lo único que pretende es sorprender al lector con ejercicios pseudovanguardistas que carecen de significado. Es lo que tiene ser alemán y esquizofrénico a la vez. ¿El ser consigo mismo? ¿Y con quién iba a estar mejor? Ay señor, llévame pronto. Sigamos con nuestro análisis de Ser y Tiempo. El "ser ahí" no es nunca "inmediatamente" un ser exento de "ser en". Esto de usar comillas es un truco barato para llamar la atención sobre su forma de escribir. ¿Ser en? ¿En dónde? Ya desde el titulo de la primera parte, exégesis del "ser ahí" en la dirección de la temporalidad y explanación del tiempo como horizonte trascendental de la pregunta que interroga por el ser, se ve claro que Heidegger nos está tomando el pelo. ¿Y en esto consiste la filosofía del siglo XX? ¿Esto era uno de los libros de Filosofía más importantes del siglo? Los filósofos deben creer que somos idiotas y que, en consecuencia, no nos damos perfecta cuenta de sus trucos retóricos epatantes, de su jerga de rufianes, de su oscurantismo alevoso, de su hermetismo irritante, de que toda esta pirotecnia pueril está a exclusiva disposición de ocultar su falta de mensaje. Por ejemplo (cito de memoria): el "ser ahí" cabe los entes "intramundanos" se conduce relativamente a este su "ser" con una comprensión tácita y de término medio en su cotidianidad fáctica, siendo, él mismo para el mismo, en su ser, ónticamente lo más conocido, pero ontológicamente lo más extraño que ha menester de un preguntar expreso con vistas a una comprensión ontológicamente fundada de sí como base para el planteamiento de una ontología general que deconstruya las bases normativas de la ontología antigua que determinó los conceptos fundamentales hasta la "Lógica" de Hegel. No sé vosotros, pero a mí me da que el rey está desnudo.
Evidentemente, esto no se puede tomar en serio. Heidegger es el filósofo más importante del siglo XX, sin ninguna duda, aunque también es cierto que se presta a la parodia como nadie. De hecho, cuando yo estudiaba, parodiar a Heidegger se convertía casi en una competición surrealista por ver quien decía las mayores barbaridades, tipo el pre-ser-se del ser-cabe los entes es, sin duda, a la luz del logos en el claro del bosque, la superación patafísica de la metafísica: Jarry & Heidegger han liberado nuestras mentes patentizando la verdad del ser, regicijémonos, pues, con la buena nueva: el ser es. Esto sí que son payasadas de estudiantes (fumados, a altas horas de la noche, además) así que no espero que le hagan gracia a nadie. Lo único que quiero decir es que parodiar y satirizar sin fundamento es facilísimo, infinitamente más fácil que comprender, que esclarecer, que analizar de verdad una obra. Y que no tiene ningún mérito.

Bueno, lo que quería decir, en realidad, antes de ponerme a "deconstruir" a Heidegger, es que lo que necesito para ponerme a leer a los jóvenes vilipendiados es más pasta. Por eso había puesto la canción.

PD: De todas formas, yo creo que hay que dar por hecho que el conservadurismo estético es la norma, y los críticos de retaguardia un dispositivo de normalización, y está bien que así sea, para que haya una dialéctica (odio esta palabra, pero no se me ocurre ahora otra) de fuerzas en combate. La realidad es un campo de fuerzas (Nietzsche dixit). En resumen: hay muchos más de ochocientos cabrones, y hay que ganarles a todos.

miércoles 29 de febrero de 2012

Asustar a los lectores

Corrección, de Thomas Bernhard, viene precedido, al menos en la edición que yo he sacado de la Biblioteca, por un prólogo absurdo, en el que se advierte de lo difícil que puede resultar, al principio, leer la novela de Bernhard. Esto, en primer lugar, es mentira. En segundo lugar, esto no es forma de animar a la lectura a nadie. No hay que asustar a los lectores potenciales, se trata de que los lectores potenciales devengan lectores actuales, o sea, que devengan lectores de los que de verdad leen. Cierto es que luego se nos informa de que la lectura de Corrección es fascinante, una vez superados algunos obstáculos, y se nos invita a que la leamos. Solo faltaba, que disuadiera a los lectores. El prólogo alternativo que yo, humildemente, propongo, es el siguiente:

Este libro es una puta pasada, y está escrito de puta madre. Todas y cada una de las  páginas que vas a leer son una puta pasada y están escritas todas de puta madre, todas, desde la primera página hasta la última página. Bernhard se ha esforzado por que así sea, aunque nadie se lo haya pedido. Podría haber escrito mal, por ejemplo, sin ir más lejos. Zafón, por ejemplo, sin ir más lejos, lo hace, escribir mal, y le va bien. Es rico, es guapo... No, creo que esto de guapo no es cierto, pero no lo va a tener todo, no te jode. Hay, en el vasto mundo, toda una legión de escritores que escriben mal, pero entre ellos, gracias a los clementes dioses, no se encuentra Bernhard. Con esto, creo yo, debería bastar para convencerte, lector hipócrita, de que necesitas, urgentemente, leer a Bernhard. Palabras y palabras colocadas, todas y cada una de ellas, de puta madre, para configurar un libro que sea una puta pasada. Hacer esto no es fácil. Por eso, querido lector, si aún te queda algo de decencia, cosa harto dudosa, deberías agradecer que Bernhard haya hecho esto tan difícil de escribir de puta madre y leer este libro que es una puta pasada. Sentir pánico reverencial ante un libro es para los débiles de espíritu. Arremete, viajero.
Lo único que me extraña de Bernhard, o lo único en lo que estoy en franco desacuerdo con Bernhard, aunque, en el fondo, me da bastante igual, es que escriba que leer todos los periódicos todos los días es un requisito indispensable para un hombre inteligente. La comunicación diaria es psicótica, tediosa e inútil, en mi opinión. No pretendo, obviamente, que los demás estén de acuerdo conmigo. Al fin y al cabo, es un mera opinión, y también opino que las opiniones son tediosas e inútiles, y no digamos ya las discusiones, la peor cosa que ha inventado el hombre. En cualquier caso, Bernhard es un escritor divertidísimo, como dijo Gaddis, y puede decir lo que le de la gana, porque lo dice como nadie.

Derribos Arias, o el post-punk dadaísta



¿Este año es bisiesto? Me acabo de enterar.

martes 28 de febrero de 2012

Michael Jackson - They don't care about us



Encontré una cinta que grabé hace miles de millones de años (literalmente) y esta es la primera canción que hay grabada. Cuando tenía doce o trece años la escuché miles de millones de veces (literalmente).

Sequía

Ya nunca lloverá más. El cielo será un gigantesco ojo sin párpado y la luz, perpetua. La garganta reseca para siempre. Los dientes morderán titubeantes el polvo del camino. Todos los poemas sobre la lluvia quedarán huérfanos.

lunes 27 de febrero de 2012

Acerca de los frágiles y sin embargo poderosos hilos que nos unen con el mundo

Palabras entrelazadas
como olas de mar
siempre repetidas
siempre diferentes
palabras que suenan
como labios de espuma
lamiendo la arena
lamiendo cada grano
al borde del silencio
palabras que flotan
sobre el vacío del ser
y justo desde ahí
hablan para nadie
hablan para todos.

Somnolencia

Todo duerme hoy aquí dentro,
mecido por el ritmo de ahí fuera.

Un susurro tembloroso,
capaz de vencer tanta soledad,
flota ingrávido en el aire
como un copo de nieve
que se derretirá.

Una caricia leve se posa
sobre tus ojos llorosos.

Un lento vaivén acuna las nubes,
mientras el mundo duerme,
acurrucado aquí dentro.

Se está bien aquí. No me quejo.
Los ojos no lloran de tristeza,
lloran de otra cosa
que no sé qué es.

La verdad...

La verdad no en el desgarro
de la noche del alma
sino en las estrellas que bailan
en la noche del alma.

domingo 26 de febrero de 2012

Aliento

Su aliento recorre mis huesos como un chillido de electricidad,
como un espasmo de luz vibrante en medio de la oscuridad.

Sin fin

Sentado en el sofá, más bien repantingado, con los pies encima de la mesa, las plantas apoyadas sobre el borde, ejerciendo una presión no excesiva pero que, de todas formas, le causa un ligero dolor, no tanto como para que no pueda soportarlo, pero sí lo suficiente como para que se entretenga y demore en su dolor con curiosidad, con una lata de coca-cola medio vacía en la mano, Toni Salas, estudiante de diecisiete años, vago y melancólico, y vestido con un pantalón corto del equipo de fútbol Newcastle United, una camiseta negra sin mangas, una calurosa tarde de verano, sin nada que hacer, sin poder ir a la piscina por culpa de un esguince que se hizo el otro día en la muñeca izquierda, de vez en cuando retira los pies del borde de la mesa y se incorpora, deja la lata de coca-cola medio vacía sobre un posavasos redondo en el que está estampado el murciélago de Bacardi y estira la mano derecha para coger el cigarro que humea en el cenicero situado encima de la mesa y darle unas caladas rápidas y nerviosas, el cenicero azul que compró el año pasado, en Futuroscope, cuando fueron de excursión a Francia, luego vuelve a recostarse en el sofá, con los pies en el borde de la mesa, en una posición que está seguro no puede ser buena para la espalda, aunque a él le resulte cómoda y congruente con su actitud vital básica, un nihilismo resignado, un retraimiento afectado, pose típicamente adolescente, se dice, con una sonrisa irónica, recorre todos los canales de la televisión, varias veces, uno por uno, sin ganas ni esperanza alguna de hallar algo interesante o entretenido en que poder fijar su atención, aunque solo fuera un par de minutos, el sol entra por las ventanas, ilumina todo el salón, solo en su casa, libre y aburrido, levanta la cabeza y mira las formas caprichosas que el humo dibuja en el aire, mira el techo, blanco y monótono, se concentra en escuchar el ruido de los coches que pasan por la carretera general, un ruido lejano, ni triste ni alegre, solamente un ruido lejano que llega en sordina hasta su casa, hasta el salón con las ventanas abiertas, hace mucho calor, una tarde de junio o de julio muy calurosa, las ventanas abiertas en batiente, termina de beber su coca-cola, se queda pensando, termina su cigarro, se queda mirando sin ver, decide dar otro repaso a los canales de la televisión, películas empezadas, películas que ya ha visto, un canal en el que siempre, sea la hora que sea, anuncian sujetadores, unos sujetadores color carne que Toni encuentra francamente deprimentes, tertulias plagadas de periodistas de derechas permanentemente enfadados por algo, cualquier cosa, que sin excepción califican de aberración moral, iracundos y agrios, tan iracundos y agrios que a veces le resultan cómicos, unos personajes desmesurados, inverosímiles, de origen desconocido, engominados, muy serios, si no prestas atención al contenido de sus discursos, si te centras exclusivamente en sus gestos, les verás teatralmente escandalizados y no podrás evitar reírte, esas formas desprovistas de contenido te revelarán la comicidad implícita que hay en esas tertulias, aunque la mayor parte del tiempo resultan simplemente algo que también es deprimente y molesto y aburrido, todos esos gritos, todas esas opiniones, todo ese ruido, Toni cree que no entendería, aunque viviera mil vidas, que a alguien le resulten atractivos los sujetadores color carne, concursos repetidos, que ya se emitieron días atrás y que vuelven a emitir únicamente para cubrir espacio, sin la intención de que alguien los vuelva a ver, porque la televisión tiene horror al vacío, porque la televisión, al igual que Aristóteles, piensa que el vacío no existe o, al menos, que no debe existir, la televisión condena la ausencia de imágenes como si fuera una carencia ontológica intolerable, y de hecho lo es, para la televisión lo es, necesariamente, como si fuera algo que debe ser llenado como sea, con lo que sea, el contenido no importa, se autorreplica, muchos otros canales sobre los que pasa a tanta velocidad que a su cerebro no le da tiempo a reconocer lo que está viendo, canales que pasan como un flujo indeterminado, en fuga, un caos violento y mareante, formas locas huyendo, una saturación de imágenes que circulan a toda velocidad, en un ciclo sin fin, una carrera loca que avanza sin progresar, compulsivamente, persiguiéndose a sí mismas, infinito circular enmarcado en el espacio rectangular de la pantalla. Toni Salas apaga la televisión y se levanta a por otra coca-cola. Busca un paquete de pipas. No lo encuentra. Sigue buscando. Desiste. Vuelve al sofá. Cierra las ventanas. Ahora ya no sabe qué hacer. Literalmente. Sus padres están a punto de llegar. Sube a su habitación, un cuadro de Marilyn Monroe encima de la cabecera de su cama, un póster de la Velvet Underground, del disco de la banana, en la pared que queda frente a su cama, al lado de la puerta, ropa amontonada en una silla, varios libros abiertos sobre su escritorio, respira hondo y abre la ventana, siempre abriendo y cerrando ventanas, el sol todavía brilla con fuerza, todavía quedan algunas horas para que anochezca, decide quitarse el vendaje de la muñeca izquierda, aunque todavía quedan algunos días para que el esguince se cure, según el médico, pero a Toni le da igual, quiere quitárselo y se va a hacer su santa voluntad. Algo hay que hacer. Le pica la muñeca. Quiere rascarse a gusto la muñeca que le pica. A tomar por culo esta puta venda. Se la quita y se rasca y se bebe despacio su segunda coca-cola de la tarde y decide fumar otro cigarro apoyado en el alfeizar de la ventana y mirar los árboles y sentir el viento caliente en sus mejillas y simplemente esperar a que anochezca mientras sigue ahí apoyado dejando que el tiempo pase y nos devore a todos con su silencio mortal y nos suma a todos en el vacío sin fin y para siempre.

sábado 25 de febrero de 2012

Chris Garneau - Between the bars



Aquí, la letra traducida. No tengo ni idea de inglés, pero la interpretación de que es el alcohol el que habla, tratando de seducir con su ritmo de canción de cuna, me parece genial y muy acertada.

Genética y laringe, ingeniería letrística

A mí plim.



Lo siento en esta letra no hay mensaje.

PD: Los que quieran leer mensajes, que abran el hotmail. Digo yo.

jueves 23 de febrero de 2012

Historia radical y paradójicamente concentrada del infinito

Y Schitt, cuyo conocimiento de matemática formal es probablemente equivalente al de un infante taiwanés, de alguna manera parecía saber lo que parecían desconocer Hopman y Van der Meer y Bollettieri: que localizar la belleza y el arte y la magia y el perfeccionamiento y la clave de la excelencia y la victoria en el prolijo flujo de un partido de tenis no es una cuestión fractal como reducir el caos a un modelo. Parecía sentir intuitivamente que no era de ningún modo una cuestión de reducción, sino -perversamente- de expansión: que el revoloteo aleatorio del crecimiento incontrolado y metástasico, cada pelota bien lanzada admite n posibles devoluciones, 2n posibles devoluciones a esas devoluciones y así hasta lo que Incandenza describiría ante cualquiera que compartiera sus conocimientos científicos como un continuum cantoriano de infinitos de posibles movimientos y respuestas, cantoriano y hermoso por inramificatorio, por contenido, este infinito diagnato [ni idea de lo que significa diagnato] de infinitas opciones y ejecuciones posibles, matemáticamente descontrolado, pero humanamente contenido, limitado por el talento y la imaginación de uno mismo y de los rivales, concentrado en sí mismo por las fronteras que enmarcan la habilidad y la imaginación y que finalmente hace caer a un jugador porque no permite que los dos ganen, finalmente, representando los límites del ser, constituye un deporte.
David Foster Wallace, La broma infinita, pág. 98

Mi ignorancia en el ámbito de las matemáticas es infinita, así que mejor voy a hablar del infinito desde una perspectiva filosófica. Muy probablemente también el tamaño de mi ignorancia en Filosofía sea un conjunto infinito, pero, en cualquier caso, es un conjunto infinito menor. Precisamente es gracias a Cantor -entre otros,creo- que podemos hablar de conjuntos infinitos mayores que otros.

Hay, que yo sepa, dos modos fundamentales de concebir el infinito, con base en la distinción aristotélica: infinito potencial e infinito actual. La serie de los números es, desde luego, infinita. A cualquier número n se le puede sumar uno, sin que importa lo grande que sea. Siempre se puede ir más lejos Pero esa infinitud no se presenta nunca, no puede estar en acto. Se trata de un ejemplo muy claro de infinito potencial.

De hecho, el infinito potencial parece ser la única opción plausible de concebir el infinito, parece de sentido común que lo que no tiene fin no pueda tampoco presentarse, que la presencia es, necesariamente, algo finito. El infinito en cuanto tal se caracteriza, entonces, por la indeterminación: monstruoso, caótico, inconmensurable, apeiron. El infinito continúa indefinidamente, tal parece ser la esencia inherente a su propio concepto. Cada número determinado expresa una magnitud finita, pero la potencia de la serie es inactualizable, no hay término final. Nunca veremos cara a cara el rostro del infinito (disculpen el arranque poético, es para amenizar un poco la aridez conceptual de este texto).

Tanto lo infinitamente grande como lo infinitamente pequeño tendrían como modo de ser este ser en potencia. Lo potencial está a medio camino entre el ser y el no-ser y media entre ambas instancias. La potencia se realiza al acceder al acto, pero también puede no realizarse. Obviamente, la serie de los números no puede realizarse de forma completa. No exista tal cosa como la serie completa de los números.

Parece, por tanto, que lo infinito actual no existe, pero hay que prestar atención a lo que hemos dado por supuesto, a saber, que la magnitud está subordinada al número. Podríamos llamar a esto la perspectiva aritmética (espero que no me lea ningún matemático) y hablar de una perspectiva geométrica en la cual, por el contrario, el número esté subordinado a la magnitud. Aquí, entonces, cabe hablar de diferentes tipos de infinitos, los números expresan simbólicamente un dominio de tal magnitud, es la magnitud la que determina los números, no a la inversa. Y, si hay diferentes tipos de infinitos, pueden entrar en relaciones de cantidad entre ellos, puede haber infinitos mayores que otros. Puede haber partes de un conjunto igual de grandes que el conjunto. Por ejemplo, la serie de los números naturales, y la serie de los números naturales multiplicados por dos, considerada esta como parte de aquella, no es menor, amabas son infinitas. Desde esta perspectiva, todo infinito es irreductible a los números. Los números son sistemas locales.

Spinoza pone un ejemplo muy simple. Un círculo posee una infinidad de radios. Solo hay que trazar rectas desde el centro a cualquier punto de la circunferencia. Ahora, cojan el semicírculo, también hay una infinidad de radios. O sea, que en el círculo entero hay un infinito que es el doble del infinito que hay en el semicírculo. Desde luego, no hay una recta que sea infinitamente pequeña, hay un conjunto infinito de rectas. Los conjuntos infinitos no se definen a través de los términos, sino de las relaciones. Otro ejemplo muy simple. La relación mayor que es susceptible de ser realizada por una infinidad de términos. En otras palabras, la relación es exterior a los términos que la efectúan. Una relación define un conjunto infinito, y esto es lo que Spinoza entiende como infinito actual.

Lo infinito actual se diferencia de lo infinito potencial en que lo potencial es indefinido, y de las tesis finitistas en que no cree en términos infinitamente pequeños, átomos. Lo infinito actual existe como conjunto.

Y ahora que ya tenemos el infinito actual, llega Kant, el todopoderoso y terrible Kant. Tenemos que todos los radios son un conjunto infinito en acto. Y, como digo, llega Kant y dice: sois muy tontos, los radios no existen simultáneamente, porque no preexisten al hecho de trazarlos, los produzco sucesivamente. ¡Es el tiempo, estúpidos! Y la síntesis de sucesión en el tiempo va a lo indefinido, con lo que de nuevo estamos ante una serie indefinida y el infinito en acto se ha ido al carajo.

Yo diría, de un modo muy vago y general, que Spinoza tiende a pensar en función del espacio, mientras que Kant lo hace en función del tiempo, y que la perspectiva spinozista nos lleva a pensar en el infinito actual, mientras que la de Kant nos lleva a pensar en el infinito potencial. No estoy muy seguro de que solamente una de las dos perspectivas sea la correcta, en detrimento de la otra. El perspectivismo, tal como lo definía Nietzsche, no consiste en que siempre podamos adoptar múltiples puntos de vista sobre las cosas, sino en considerar que las cosas son puntos de vista. ¿Quiere esto decir que el infinito es actual desde la perspectiva del espacio y potencial desde la perspectiva del tiempo y que ambas son correctas? Sinceramente, no tengo ni idea. Para dilucidar esta cuestión habría que interrogarse sobre la naturaleza misma del espacio y del tiempo...

Continuará

miércoles 22 de febrero de 2012

Los resentidos

Los resentidos son venenosos.

El hombre del resentimiento es en sí mismo un ser doloroso: la esclerosis o el endurecimiento de su conciencia, la rapidez con que cualquier excitación se fija y se congela en él, el peso de las huellas que le invaden son otros tantos crueles sufrimientos, decía Deleuze. Los resentidos están poseído por el espíritu de venganza y el rechinar de dientes. Se caracterizan, principalmente, no por su maldad, sino por su despreciable mala voluntad, su capacidad despreciativa. Algunos de estos resentidos quisieran convencernos de que ningún autor español joven sabe escribir, guiados por el principio de que al otro no hay que tratar de comprenderlo, sino vigilarlo. Es una forma de leer muy triste.

Deben de tener digestiones muy pesadas, lo que explicaría su sarcasmo. 
Y la risa de la sátira es una mala risa. ¿Por qué? Porque es una risa que comunica la tristeza. Podemos burlarnos de la naturaleza humana, la risa de la sátira es burlarse de los hombres. Hago ironías, una especie de ironía acre. La sátira es otra manera de decir que la naturaleza humana es miserable. "Ah, ¿ven qué miseria la naturaleza humana?" Es la proposición del juicio moral. 
Deleuze, En medio de Spinoza 


En primer lugar, denuncian la miseria del medio literario, porque se trata de juzgarlo. Quieren juzgarlo. En términos de Nietzsche, son esclavos
Estos tipos son tiránicos. Te enganchan, no te sueltan. No paran de meter la nariz en cualquier mierda, de otra manera no están contentos. Siempre es preciso que rebajen las cosas. No es que las cosas estén forzosamente altas, pero para ellos siempre es demasiado alto. Siempre es preciso que descubran una pequeña ignominia bajo la ignominia. Se sonrojan de alegría. Cuanto más repugnante, mejor. Eso es el esclavo, es también el tirano y es también el hombre del remordimiento. 
Deleuze, ídem.

Por supuesto, Spinoza no condena el humor. El Príncipe de la Filosofía es un filósofo de la alegría. El humor es ligero, afirmativo, liberador, activo.

martes 21 de febrero de 2012

If my honey...

Después de tomar café y de gritarle a la tele con inequívoco tono de sarcasmo mañanero: claro que sí, jarabe de palo para la juventud española, hay que apalear a los chavales de instituto, no sea que... Y después de comprobar, con fastidio, que se le había acabado el tabaco, en la mente del Señor S. empezó a sonar una canción, pero no sabía cuál. La canción se repetía y se repetía en su cafeinado pero falto de nicotina interior hasta que, finalmente, en un típico episodio epifánico, dio con las solución:

Al acecho

Ellos están al acecho, merodean como animalitos tristes, pero aunque hundan la barbilla en el pecho y enmudezcan, nerviosos, y se asusten sin motivo, no creas que es fácil acabar con ellos. Pálidos, delgaduchos, tímidos, aparentemente un palmada en la espalda podría matarlos, pero su capacidad de resistencia es prodigiosa. Tarados, asociales, megalómanos, caminan por la cuerda floja con sus labios agrietados y su miedo  a las alturas, decididos a seguir adelante, sin retroceder jamás. Su canto no se acaba nunca.

Brisa

La ferocidad indómita del viento frío que no había cesado de soplar durante los últimos días se apaciguó de repente y nos concedió un instante de tregua, durante el que el ritmo del mundo pareció suspenderse, dejando paso a la tierna desolación de la brisa, que soplaba desde algún lugar remoto. Soplaba como si lo hiciera desde una boca distante y dormida. Como si el mundo fuese el sueño de esa boca. Los párpados del mundo parecían a punto de cerrarse. Y era hermoso desvanecerse así.

lunes 20 de febrero de 2012

No creo que esto sea una reseña (About Fresy Cool)

El Señor S., con su bipolaridad impostada a cuestas, ha acabado tope harto de la saturación referencial cool, y en un cansino alarde metaficcional cargado de hiperreflexividad capaz de marear al menda lerenda más pintiparado (luego va a buscar el significado de pintiparado en el diccionario) se dispone a perpetrar una monstruosidad neobarroca o autoficción carnavalesca post-el-ensayo-de-los--80-de-Linda-Hutcheon en forma de texto que dice sus interrogantes sobre su propio decir... No, esperen, me he liado. Contextualicemos. Empecemos de nuevo, en aras de la recepcionalidad del texto... ¿Me ven reflexionar sobre el propio texto mientras lo escribo? Hola, Jauss, qué tal. Autor dice (busquen David Markson en Google, Ar iu tolkin tu mi?) que se lo ha pasado moderadamente bien descubriendo referencias a DFW y a Bolaño en Fresy Cool. Autor ha puesto en la cuerda de tender multitud de libros de geometría para que aprendan cosas de la vida y se retuerzan Pollock style, expresionista que es, el pobre. El problema teórico que se plantea Autor mientras -mientras- escribe esto es que si critica el libro Antonio J. Rodríguez por los mismos motivos que podrían ser aplicados a este -este- texto, parasitario del libro comentado (para más inri), al que, de alguna forma, "imita", ya que por su mente pulula la idea de sobrecargar el significante o el símbolo (Autor no sabe si lo que dice tiene sentido) podría acabar muerto (literalmente) al caer en una paradoja autorreferencial. No es cosa de broma. Las paradojas autorreferenciales son verdaderos monstruos engullecerebros. Que se lo digan, si no, a Godel, con diéresis en la o (no la he puesto por culpa de mi ordenador, que al intentar ponerla hace esto: G¨¨odel).

Si en el siglo 19 fue la novela auspiciada por Clío (reivindicación tope desfasada de Leopoldo Alas Clarín), musa de la Historia Hegeliana Moderna Omniabarcante Universal Pictures Style, línea simbólica de la modernidad que moldeaba la narratividad y se erigía en paradigma (21 significados, al menos, tiene esta palabra en la obra de Khun en la que relata los avatares de la inconmensurabilidad) y en el 20 el porvenir de la novela era la filosofía (Camus dixit), y a partir de los 60s era la novela a la sombra de la lingüística (he podido poner la diéresis gracias al corrector automático, que evidentemente no sabe nada de G¨¨odel ni le importa) con su atención a la forma, en los 80s lo biográfico y lo ficcional se abrazan de forma casi viciosa y alegremente narcisística. Autor jura haber oído a Jose Carlos Mainer decir esto. Pero también jura haber leído a Hutcheon, algo que es falso de toda falsedad. No es un Autor fiable, se lo digo yo.

La consecuencia que tendría que venir a continuación, ya que introducir un enunciado que empieza por un condicional te obliga a ello, la estoy postergando debido a que no tengo ni idea de cual es. Si p, entonces q. La letra q representa aquí el momento actual de la novela como consecuente de su historia antecedente. Pero Autor sostiene, con bastante sentido común, que las inferencias deductivas en el ámbito de la literatura no son de recibo. O algo así.

Veamos, a Autor le ha gustado Fresy Cool, y le ha irritado. Demasiado extensa, ambiciosa, de un autor primerizo con falta de disciplina, excesiva erudición y en la que no hay una trama clara. Bien, he mencionado todos los clichés de la critica que hay que evitar, segun Jack Green. Autor dice que he hecho esto solo para demostrar que conozco al tal Jack Green, y tiene razón. La encrucijada en que se halla Autor es que dice que le cansan los discursos irónicos y que si no se pillan las referencias el lector puede acabar hasta los huevos del puto pedante pretencioso de mierda que escribe payasadas para alardear y tal. Pero Autor a veces se siente irónico, desafiante, mea colonia (por ejemplo, el contexto de esta frase es una respuesta genial de Guardiola en rueda de prensa, que dio hace ya bastante tiempo, en la que respondía de forma irónica a las acusaciones de ser irónico, desafiante y de mear colonia; Autor cree que realmente Guardiola mea colonia, pero esa es otra historia; la cuestión es: ¿Hago explícitos los referentes o no lo hago?). O sea, que tal vez si no se comparten los referentes la novela cojee un poco, o no, who knows?

Autor dice que los tal vez y los who knows son usados en este discurso como escudo protector para guarecerme de mi falta de pericia como reseñista. De nuevo Autor acierta. Autor dice que soy muy viejo y que si mi juventud son recuerdos de una plaza de una ciudad de provincias muy poco cool, donde bebíamos y fumábamos y no tomábamos drogas de diseño, solo cervezas y porros, como en la canción de S.A., y no fuimos Guays, es porque el Geist de nuestro tiempo fue otro, y que no puedo criticar a la juventud porque ahora se preocupen por la moda, por ejemplo. Obviamente aquí Autor no tiene razón, yo visto muy pero que muy bien y soy muy pero que muy joven. Autor se ríe. Entablamos una pelea. Autor tiene ahora un ojo morado. También soy muy pero que muy fuerte, eso lo sabe todo el mundo. Te reto a un pulso, a ver, digo siempre. Ja.

Total, que la novela es descarada y se lee muy bien y hay cosas que me siguen irritando y otras que me interesan. Puede que estemos ante una autoficción metaficcional que pendula entre lo diegético y lo extradiegético y que explota la potencialidad del lenguaje, o no. Quiero decir: esto que acabo de decir lo acabo de sacar de un blog en el que se habla sobre la tal Linda, cuyo nombre no me sonaba de nada hasta ayer mismo, y he seguido los trucos rastreros que supuestamente denuncia denuncia Jack Green, cuyo libro no he leído, solo un par de reseñas en blogs. Lo hago explícito porque, en fin, porque me da la gana (este es mi blog, no hay nadie más aquí, are you...?).

PD: Ah, el cliché señalado por Green que me ha entusiasmado es el de lo negativo. Aplicable con cien por cien de efectividad a la Filosofía. El autor No hace esto, No hace lo otro, etc. ¿Eso es un análisis? Por favor.

domingo 19 de febrero de 2012

Mi alma...

-Mi alma está enrabietada y tensa, y sé que más pronto que tarde va a romperse en mil pedazos, y que seguramente me quedaré embobado contemplando los mil pedazos esparcidos por el suelo, pero no pasa nada, estoy bastante seguro de que sabré recomponerla, de alguna forma. Tal vez entonces sea un poco distinta, claro.

Una herida...

Una herida de viento
ondea en mis ojos
ascuas locas en la noche

Partir

Las nubes, deshilachadas, hechas jirones, se desplazaban con una lentitud somnolienta, apenas perceptible, avanzaban dulcemente, recortadas contra la ilusoria profundidad del azul celeste, fractales caprichosos, formas fugaces que se descomponían y recomponían, animadas tenuemente por el viento, el resorte invisible, secreto, del mundo. El vasto universo se reducía al trozo de cielo invernal enmarcado por la ventana, a través de la cual se filtraban los rayos matinales de un sol pálido y amable. Trataba de acompasar mi respiración al ritmo de las nubes y de saborear su humedad remota con mi lengua ebria y sedienta. El latido del mundo bombeaba una dulce lluvia que aún no caía, una lluvia presentida en las palpitaciones de mi piel, en los ojos temblorosos que aguardaban su caída, su advenimiento mágico sobre los vivos y los muertos, su perfume envolvente sobre la tierra mojada y las tejas rojizas. Había llegado el momento de emprender un viaje. Cerré los ojos, dispuesto a atravesar el mundo.