martes, 28 de febrero de 2017

La moda

El cazador de tendencias
se internó en la jungla
y fue capturado 
por las jebis.
Una vez en la aldea
lo sacrificaron al dios
Rosendo
y sirvió de alimento a la tribu.
Sus dientes se usaron para hacer abalorios
su piel, para parches y chapas
y el cráneo, tan blanco, lo arrojaron al cielo
donde quedó girando y girando para siempre.
Y así,
cuando hay luna llena
luce la calavera entre un séquito de estrellas
y en las noches de eclipse
las jebis señalan a lo alto
y susurran a sus hijos:
«¡Mira!
La moda
ha perdido la cabeza».

Eloy Fernández Porta, "parábola UrPop" en Homo Sampler

¿A qué historiador se le hará creer que una moda, un entusiasmo, una pasión, incluso las exageraciones no revelan la existencia, en un momento dado, de un foco fecundo en una cultura?
Michel Foucault, citado en French Theory de François Cusset

2 comentarios:

Beauséant dijo...

todas las cosas que permanecen en el tiempo fueron fruto de una locura, una locura sostenida en el tiempo que acabo arraigando, ¿no?

Señor S. dijo...

Claro, aunque a lo que arraiga lo pensamos como no sometido a la locura de la moda (Las atemporales jebis XD). La moda es inseparable de la modernidad, y la modernidad de la aceleración capitalista (de ahí que Fernández Porta sitúe a las jebis en una jungla, un mundo pre-capitalista, y sacrifiquen al cazador de tendencias, figura que representa esa temporalidad desquiciada del capital, al dios Rosendo, que no cambia... más o menos así interpreto yo la parábola)...

lo interesante de la moda es lo que ya señaló Simmel, que se compone de dos impulsos contradictorios: imitación y diferenciación, y que hacen que una moda no pueda fijarse, siempre le suceda otra, y luego otra...