Yo estoy roto por dentro.
Y el lenguaje también está roto,
y el mundo está hecho pedazos.
No obstante,
un relámpago puede trazar una línea
en esta noche oscura que nunca termina
y unir yo, lenguaje y mundo.
Un relámpago, un acorde de luz
fortuito y fugaz.
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Ni «espíritu de sacrificio», ni «afán de superación», ni «aspiración a la excelencia». Ni ningún respeto o simpatía por tales cosas.
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1. No hay que echar guisantes a la ensaladilla rusa. Ni a nada. Es más, no hay que comer guisantes. 1.2. A no ser que sean crudos. Directame...
Aprender funambulismo
ResponderEliminarmantenerse más tiempo en la delgada línea antes de caer y romperse otra vez
Eso es :)
ResponderEliminarY hablando de funambulistas, recordemos que en el prólogo de Así habló Zaratustra el funambulista muere, pero ha hecho del peligro su profesión, y en ello no hay nada despreciable...
"Y sin embargo, ¿cómo no hacerlo?¿Acaso le es posible al hombre ponerse en pie sobre otra cosa sino sobre el riesgo?... Lento aprendizaje del alambre: de la muerte propia, del riesgo y lo posible..."
EliminarMiguel Morey prologando "El funambulista" de Jean Genet