viernes, 3 de febrero de 2017

Atiende otra vez

Atiende otra vez, Mallarmé.
El alma es triste, no la carne.
La carne arde bajo las sábanas
una tarde de sábado, por ejemplo.
Y el domingo el alma llora.
Estas cosas pasan, Mallarmé.
La voluptuosidad de la carne, 
la soledad del alma*, ya sabes.

*«Creo en la voluptuosidad de la carne y en la soledad irremediable del alma», Dreyer

2 comentarios:

. dijo...

Touché...

Me encanta. Todo
(Desde hace varios meses)


¡Gracias!

Señor S. dijo...

Gracias a ti :)