lunes, 6 de febrero de 2017

Cómo ayudar a David Foster Wallace a escribir mejor

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Exceso de equipaje. Exceso de palabras. Nuestra nueva estirpe de lector quiere otra cosa. Claridad. Simplicidad. Ir al grano, sin todo ese fárrago enervante.
Cynthia Ozick, Cómo ayudar a T. S. Eliot a escribir mejor (notas para una bibliografía definitiva)

PD: Con el fin de no ser demasiado oblicuo, he de aclarar que el relato de Cynthia Ozick es irónico*.

*Irónicamente la ironía es en sí misma una estrategia discursiva oblicua, ambigua y compleja, que corre el riesgo de no ser entendida. Hegel la odiaba con furia y pasión. Ozick la usa magistralmente porque es una escritora magistral (esta explicación es tautológica, o sea que no explica nada, pero bueno). Al final del relato, el poema de Eliot, La canción de amor de J. Alfred Prufrock, por obra y gracia del editor que le "ayuda" a escribir mejor, tiene el soso título de La mente del hombre moderno y es una insulsa explicación del poema: el encanto del poema, su hechizo vírico, se ha perdido por completo. La broma infinita es compleja, excesiva y prolija. No es perfecta. Pero si DFW la hubiera simplificado no habría obtenido una versión mejor. Habría perdido lo que la convierte en la obra maestra que indudablemente es.

2 comentarios:

Beauséant dijo...

Sigo pendiente de retomar ese libro, no lo he olvidado :)

Creo que es cuestión del estilo, existen escritores que son simplemente pedantes y en cada línea te quieren demostrar lo mucho que saben (no diré nombres, ejem ejem ¿Javier Marías ha dicho alguien?) y otros que han hecho de la verborrea un arte. DFW es de los segundos, su forma de contar, de explicar, de enlazar ideas sin aparente sentido pero que acaban por formar un todo es algo al alcance de muy pocos.

Señor S. dijo...

Yo creo que hay un tipo de literatura que demanda un esfuerzo por parte del espectador, pero que recompensa ese esfuerzo. Y creo que la literatura de DFW es de ese tipo. Entiendo que a mucha gente le resulte farragoso o incluso letalmente aburrido. No tienen por qué leerlo. No pasa nada. Lo que ya entiendo menos es que a quienes nos apasiona/obsesiona la escritura de DFW, con su singular estilo, se nos diga que lo nuestro es puro postureo y que hagamos un acto de contrición y reconozcamos que en el fondo no nos gusta y hemos perdido el tiempo leyéndole. Porque no es verdad. De hecho, una de las cualidades más asombrosas de DFW, al menos para mí, es la intensidad de la conexión que establece con (algunos de) sus lectores (a pesar de —o tal vez precisamente por— las dificultades que pone: oraciones larguísimas bastante jodidas de leer (lo dice el propio DFW), por ejemplo, que te obligan a prestar muchísima atención... Y la obligación de prestar atención extrema es parte del placer que proporciona la lectura de DFW).

Es como una voz hablando en tu cabeza, dijo alguien de su escritura. Conectas con esa voz, con su estilo, o no conectas. Al final es tan simple como eso. Si no conectas, vale, lee a otros (será por escritores).

(Aunque yo no hablaría de gusto, de gustar... me parece que reduce el horizonte de la experiencia estética muchísimo limitarse a leer novelas que nos gustan, películas que nos gustan, etc. Yo no diría que las películas de Von Trier me gustan, o que Cabeza borradora me gusta, pero sí que son experiencias estéticas brutales, películas extraordinarias... Lo cual no quita que yo me lo pase como un enano viendo cine comercial o películas de Nicolas Cage... he de decir que tengo Peligro en Bangkok, considerada la peor película de Nicolas Cage, en un DVD original)

Y eso de perder el tiempo... como dijo el Sombrerero Loco: si conocieras al tiempo tan bien como yo, no hablarías de emplearlo o de perderlo. Él es muy suyo XD