jueves, 30 de junio de 2016

Delirios clasificatorios

Pensar es clasificar, como diría el bueno de Georges Perec, quien trabajó en una biblioteca y por tanto con sistemas de clasificación. 

Proust, por cierto, también trabajó en una biblioteca, pero muy poco tiempo, porque parece ser que se aburrió, dijo que no se encontraba muy allá y se tumbó en su cama a escribir miles de páginas llenas de meandros sintácticos magistrales (puede que este breve esbozo biográfico no sea muy exacto).

En fin. El caso es que tanto Rockdelux como los filósofos académicos a veces entran en estados de demencia clasificatoria notables, con la inestimable ayuda de los prefijos post-, neo- y meta-. Veamos algunos ejemplos.

Según la clasificación de nuevos estilos sonoros del siglo XXI perpetrada por Rockdelux en el especial 25 aniversario, existen estilos tales como post-free y post-free siglo XXI, o post-metal, estilo surgido de heavy metal, el shoegazzing y el post-rock. También habría un neofolk español, un new weird america, surgido del indie-pop y del post-rock, amén de un new math-rock y una nueva improvisación. Todo muy new y muy post, como vemos. En otros números puede comprobarse que son habituales clasificaciones como art-pop, ethio jazz, synth pop melodramático, psychic rock, post-dubstep, etc. Podría llegar el día en que cada grupo tuviera su propia clase, lo cual tendría poco o ningún sentido, claro, porque para eso ya tienen un nombre que los designa rígidamente.

A los filósofos también les chifla el prefijo post-. Se ha hablado de filosofía postmetafísica, de postestructuralismo, de filosofía postanalítica y metacontinental. Incluso se ha hablado de postfilosofía. Y se ha hablado muchísimo de postmodernidad, desde luego, aunque nadie sepa muy bien a qué nos referíamos con esa palabra.

2 comentarios:

La Nada dijo...

Vivimos en la constante necesidad de etiquetarlo todo, y las etiquetas post-, neo- y meta- nos permiten coger una etiqueta que ya existe, y aplicársela a algo que técnicamente es dicha etiqueta pero ligeramente diferente para dar la sensación de que es algo nuevo y atrevido. Como la cola con limón.

Me guardo el postmodernismo, que es una etiqueta muy útil para definir a lo que sin la misma llamaríamos "cosa rara contraria al mainstream porque sí".

Señor S. dijo...

Yo pensaba en el posmodernismo desde el ámbito de la filosofía, y concretamente en las obras de Lyotard, Lipovetsky y gente así (nunca en Derrida, Deleuze, o Foucault, autores modernísimos, a mi juicio), pero luego vi que la gente los usab en unos cuantos millones de sentido diferentes... Debe ser el concpeto más oscuro y confuso inventado por la humanidad (tiene una extensión que tiende a infinito y un significado que tiende a cero... es una cosa muy rara, la verdad)