jueves, 16 de junio de 2016

Joyce Division


He ahí a Joyce, feliz e inagotable coto de caza para mentes desequilibradas, señor del lenguaje. 

Tal día como hoy, un 16 de junio, pero de 1904, el señor Bloom devoraba con fruición los órganos interiores de bestias y aves, piedras angulares de todo nutritivo desayuno irlandés, y comenzaba su célebre odisea por las calles de Dublín.

3 comentarios:

Beauséant dijo...

Creo que preferiría tomarme ese desayuno antes que intentar volver a leer ese libro :)

Lo siento, de verdad que lo intenté....

Señor S. dijo...

Es un libro difícil, cuesta entrar en él. Yo lo he leído de forma bastante rara. El primer capítulo lo he leído varias veces (el primer capítulo es bastante normal, la locura empieza a partir del tercero). El 15, escrito según Joyce con la técnica de la alucinación, me lo he saltado prácticamente entero, porque me estaba sumiendo en la desesperación. El monólogo final de Molly es jodido de leer porque no tiene signos de puntuación, pero mola bastante (el Ulises termina en Andalucía, por cierto; Molly Bloom es de Gibraltar, aunque el último capítulo es más bien una coda, el libro termina realmente en el capítulo 17)

Luego hay muchos pasajes intraducibles, que en la versión española pierden casi todo. Hay un capítulo, el 14, en el que Joyce hace un paralelismo entre los nueve meses de gestación de un niño y la historia de la lengua inglesa en nueve siglos. ¿Como traduces eso?

Luego hay temas que se me escapan. Lo del nacionalismo no me interesa demasiado, por ejemplo.

Pero a pesar de todos los pesares (entiendo que pueda resultar aburrido hasta el llanto y que muchos lectores odien a Joyce), hay pasajes que son una auténtica gozada.

Señor S. dijo...

He escrito la palabra "bastante" tres veces en el mismo párrafo. Creo que Joyce me daría unas cuantas merecidas collejas por inútil