jueves, 23 de junio de 2016

Wasap, el invento del demonio

Antes quedábamos sin más, ahora nos pasamos TODA UNA PUTA TARDE ENTERA hablando para no llegar a ninguna conclusión. Es el horror. Mi sistema nervioso no está hecho para los grupos de wasap.

PD: Igual me paso toda la noche de San Juan vagando por las calles de León, yo solo, como un chucho abandonado y malherido, esperando a que alguien me adopte, porque aún no sé ni a qué hora hemos quedado, ni dónde, y porque en estos momentos estoy a un tris de ODIAR a mis amigos por hacer planes difusos de horarios y espacios variables, una especie de planes líquidos, dicho a lo Bauman, que al parecer necesitan unos cuantos millones de mensajes para alcanzar algún tipo de concreción. Las discusiones escolásticas eran más breves y sencillas.

2 comentarios:

Nada Vacío dijo...

Siempre he dicho, y me han tenido por loco por ello, que guasap genera niveles de conversación banal que llega a las categorías de lo ridículo.

La puerta abierta de comunicación de forma permanente permite que se difiera la decisión hasta el infinito, cosa que no sucedía cuando la comunicación era un canal limitado; a) temporalmente (llamada), o b) espacialmente (SMS), que forzaba la toma de la decisión a dicha limitación espacio-temporal de la comunicación.

Perdón por la pedantería.

Señor S. dijo...

Nada de perdón, perfectamente explicado XDD