lunes, 6 de junio de 2016

Procrastinar a lo bestia un lunes cualquiera

Hoy tenía varias cosas que hacer. 

1) Llamar a la facultad de filosofía de Salamanca para preguntarles qué demonios tengo que hacer para conseguir un duplicado de mi título perdido. Lo necesito porque en verano me voy a hacer una sustitución en la Biblioteca pública de Cáceres y seguramente querrán ver el original (que no tengo) a la hora de firmar el contrato. 

2) Hacerme un tarjeta sanitaria. La necesito para que un médico certifique mi buen estado de salud (aunque los aristotélicos dirían que un tipo sano no deja de estar potencialmente enfermo). Las administraciones no se contentan con ver títulos originales, tambien quieren que algún médico se haya asegurado de que estás capacitado para mover libros de un sitio a otro.

3) Estudiar.

Pero no he hecho nada de eso. He visto el capítulo de Juego de Tronos. Luego me he puesto a leer un rato La broma infinita, concretamente el capítulo en el que habla el padre de Jim Incandenza, que transcurre en 1960, antes del Tiempo Subsidiado. He seguido leyendo hasta la aparición de Madame Psicosis, aka La Chica Más Bonita de Todos Los Tiempos. He echado un vistazo a diagramas (algunos muy detallados) que muestran las relaciones de los personajes de La broma infinita. He pensado fugazmente que LBI, en última instancia, va de un chico muy triste que intenta gritar y no puede. He pensado en Kate Gompert, en lo sola que está. Todos los personajes están conectados de alguna forma. Excepto Kate. He pensado en el fantasma de Jim, que visita a Don Gately cuando este delira tendido en un cama de hospital. He pensado que en algún momento de la novela Hal está leyendo Hamlet. He pensado en Michael Pemulis y en por qué me fascina tanto este personaje. He mirado fijamente los pájaros, cada vez hay más. Deben de hacer sus nidos en las casas abandonadas de enfrente. Hay muchísimos. Me gusta que hayan vuelto los pájaros. ¿Adónde se irán los pájaros en invierno?

Ni siquiera me he duchado todavía. Tampoco he cenado. Son las 22.15. Tengo hambre. Estoy sucio. Aún no es de noche del todo. No he hecho nada en todo el día. Voy a ducharme y a cenar. 

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