lunes, 22 de diciembre de 2014
Apología del Grinch
Ven, Grinch. Te necesitamos. Sálvanos de los centros comerciales abarrotados y de la tediosa y mareante misión de comprar regalos. Sálvanos de los atascos y de tener que buscar aparcamiento. Sálvanos de las luces estridentes y de las conversaciones tumultuosas y de las comidas familiares. Grinch, por lo que más quieras, ven a robar la Navidad.
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Ni «espíritu de sacrificio», ni «afán de superación», ni «aspiración a la excelencia». Ni ningún respeto o simpatía por tales cosas.
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1. No hay que echar guisantes a la ensaladilla rusa. Ni a nada. Es más, no hay que comer guisantes. 1.2. A no ser que sean crudos. Directame...

Ni te gustan los (neo)liberales, ni el gimnasio y la Navidad. Eres un monstruo :(
ResponderEliminarTampoco me gusta Benedetti XD
ResponderEliminarA decir verdad, soy un ser insultantemente sentimental; me alegra un montón que venga mi sobrina de cuatro años. Ella y yo hemos puesto el árbol de Navidad...
ResponderEliminarY, por cierto, Hora de aventuras es una genialidad (y no esa cosa cursi, Bendetti, que cita todo el mundo, jeje)
A mí me encanta La Tregua, léete ese libro, anda.
ResponderEliminarLo he leído y ni fu ni fa...
ResponderEliminarCuatro definiciones de monstruo según la RAE:
ResponderEliminar(Del lat. monstrum, con infl. de monstruoso).
1. m. Producción contra el orden regular de la naturaleza.
3. m. Cosa excesivamente grande o extraordinaria en cualquier línea.
6. m. coloq. Persona de extraordinarias cualidades para desempeñar una actividad determinada.
7. m. Versos sin sentido que el maestro compositor escribe para indicar al libretista dónde ha de colocar el acento en los cantables.
A las sobrinas de cuatro años les gusta los tíos monstruosos. Feliz Navidad.
Ya sabemos que eres una persona extraordinaria. Y Feliz Año Nuevo.
ResponderEliminarjeje, Muchas gracias... Y Feliz Año Nuevo
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