martes, 7 de octubre de 2014

La pantomima de los socráticos enloquecidos

He escrito majaderías, luego existo.
Flann O'Brien, Crónica de Dalkey 

"¡Que tengamos que estar rumiando las taradeces del charlatán Hegel en vez de estar revolcándonos en la basura como buenos descendientes de la secta del perro! ¡No hay derecho!"

Corría un año indeterminado de hace ya bastante tiempo, y algo así recuerdo haber dicho en medio del tumulto de la escuela filosófica de Salamanca, que era el bar Paniagua, naturalmente.

Como mis profesores no pusieron nunca objeciones a mis títulos, algunos de los cuales eran larguísimos y enrevesados y rozaban lo absurdo, titulé un trabajo sobre los filósofos cínicos así: La Filosofía cínica, o la pantomima de los socráticos enloquecidos. 

El trabajo lo perdí, como todos, cuando formateé un ordenador sin salvaguardar nada. Pero, por azar, por magia, por la ley de la improbabilidad infinita, me he encontrado con mi trabajo en Internet. Lo publiqué en el fallecido blog Pensamientos Despeinados (que Dios lo tenga en su gloria); alguien más lo publicó en el suyo, de modo que, finalmente, yo me he topado con él hoy.

Me he topado con él gracias a Marcel Schwob. Estaba leyendo sus Vidas imaginarias, concretamente el pasaje en el que habla de cómo filósofo cínico Crates se deshizo de su  fortuna, arrojando su dinero y sus muebles por la ventana (un pasaje muy gracioso donde queda claro que el orgullo filosófico supremo consiste en ser muy rico y tirar literalmente tu  fortuna por la ventana, demostrando así que estás muy por encima del resto de los mortales, como, más o menos, hizo también Wittgenstein), lo que me recordó que alguien había calificado a Diógenes como un socrático enloquecido, pero no recordaba bien quién había sido, así que recurrí al todopoderoso Google en busca de información. Ese alguien fue Platón.

Y el todopoderoso Google, por la ya citada ley de la improbabilidad infinita, recuperó mi trabajo estudiantil. Seguramente haya escritas unas cuantas majaderías (no lo he releído aún, pero estoy seguro de que hacerlo no va a ser una experiencia agradable), lo cual demostrará, según Flann O'Brien, que existo.

Filosofía cínica, o la pantomima de los socráticos enloquecidos.

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