martes, 21 de octubre de 2014
Jordi Maiso: la industria cultural
Lo malo de los adornianos es que tienen razón y nos obligan a pensar (aunque siempre están un poco como en un funeral). Minan nuestro despreocupado goce narcisístico. Yo seguiré hipostasiando mi propia subjetividad sin contenido (o algo así) en este espacio digital. Qué remedio.
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Ni «espíritu de sacrificio», ni «afán de superación», ni «aspiración a la excelencia». Ni ningún respeto o simpatía por tales cosas.
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1. No hay que echar guisantes a la ensaladilla rusa. Ni a nada. Es más, no hay que comer guisantes. 1.2. A no ser que sean crudos. Directame...
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