jueves, 17 de noviembre de 2016

El estupor cultural

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Menos respetar los libros y más leerlos. Yo he visto niños corriendo por la sala infantil, henchidos de entusiasmo, con tochacos de Harry Potter que pesaban más que ellos, diciéndoles a sus padres que lo habían encontrado. Por no hablar de Gerónimo Stilton y del Diario de Greg, sagas que los chavales devoran. La voracidad lectora de la muchachada supera ampliamente a la de los viejos, diga lo que diga este artículo.

PD: Y no estoy promoviendo la gerontofobia. La guerra civil supone un retroceso cultural brutal que se extiende durante tres décadas, así que es lógico que las personas mayores (en general) lean menos (lo que en cualquier caso tampoco quiere decir que sean más ignorantes, ni mucho menos. Mi abuelo sabe montones de cosas sobre remolacha y lúpulo y sobre vacas y sabe el nombre de miles de pueblos de León dejados de la mano de Dios y hasta sabe cómo construir casas y arreglar tejados y yo no tengo ni puta idea de nada de eso). A partir de los setenta comienza un ciclo expansivo (el número de lectores crece muy considerablemente respecto de las tres décadas anteriores). Este ciclo puede haberse estabilizado, eso sí. Pero como yo no creo en el crecimiento infinito (haría falta ser economista para crer en algo tan raro), no me parece tan escandaloso. Hay que mejorar, vale. Hay que seguir trabajando en la promoción de la lectura, desde luego. Pero sin lamentos y crujir de dientes.

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