miércoles, 15 de febrero de 2012

Ya

-Pero normalmente mi stimmung fundamental es menos dada a la ironía que a poetizar la poesía y patentizar la verdad del ser en el advenimiento de la palabra poética como no-lugar fundamental en el que la verdad se pone en obra como desvelamiento, aletheia aleteando cual pájaro herido por los valles del abgrund postnietzscheano, logos estremecido y pathos enfermizo de caballeros andantes de la fe ateos vagando por locus solus, Waiting for Godot mientras escuchan a los Doors y el universo aparece tal cual es, infinito, y el ser aparece con su nombre propio, vacío, inmediatez indeterminada hegeliana no, condición de posibilidad absoluta del ente sí, no-ente, no hay nada parecido a un Mundo de las Ideas, como si estas fuesen cosas inteligibles que duplican las cosas empíricas, Platón no dice eso, no hay dos mundos, pero el ser es el ser del ente y por eso no puede ser un ente... ¿Te aburres? Iba a hablar sobre el principio de inteligibilidad del ente ahora mismo, iba a poner con caracteres griegos Ti to ov, que significa la pregunta por el ente, aunque no he averiguado la forma de ponerlo en caracteres griegos...
-Menos dado a la ironía y escribes esta especie de parodia que, desde luego, desde un punto de vista filosófico, carece de valor, y desde un punto de vista literario no digamos...
-Bah. Quería decir que la ironía tiene sus limites y que la verdad poética (ahora voy a ponerme cursi, creo que después de rociar el texto con palabras griegas y alemanas para que no se entienda nada me he ganado ese derecho) reside en el corazón del hombre.
-Pero el paréntesis sigue siendo irónico, es decir, cobarde.
-Ya.
-Y no sabes ni alemán ni griego.
-Ya.

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