sábado, 19 de mayo de 2012
El juego
En una mesa situada al fondo, velados por una nube de humo espeso y dulzón, dos jugadores jugaban a un extraño juego que consistía en discutir sobre las propias reglas del juego al que estaban jugando. Uno de ellos afirmaba, incluso, que no había ningún juego. El otro replicaba que la negación del juego era una jugada perteneciente al juego.
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Ni «espíritu de sacrificio», ni «afán de superación», ni «aspiración a la excelencia». Ni ningún respeto o simpatía por tales cosas.
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1. No hay que echar guisantes a la ensaladilla rusa. Ni a nada. Es más, no hay que comer guisantes. 1.2. A no ser que sean crudos. Directame...
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