lunes, 25 de octubre de 2010
El cielo acuchillado
El cielo se cubrió de nubes, y las nubes de sangre, rojo palpitante y sereno, chillón e ilusoriamente estático, y eso era la belleza desgarrada, acorazada y desnuda, del atardecer, flotando impertérrita e insinuándose a la vez que manteniéndose secreta, territorio fronterizo, huidizo, clamor mudo de los colores y las formas instantáneas. El cielo acuchillado: la brecha misma de la realidad.
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Ni «espíritu de sacrificio», ni «afán de superación», ni «aspiración a la excelencia». Ni ningún respeto o simpatía por tales cosas.
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1. No hay que echar guisantes a la ensaladilla rusa. Ni a nada. Es más, no hay que comer guisantes. 1.2. A no ser que sean crudos. Directame...
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