domingo, 9 de diciembre de 2012
The philosophical mind of David Foster Wallace
Aquí. Quizá a quien no vea a DFW como a una especie de Moisés que subió al monte y bajó con la tabla de la literatura en una mano, la tabla de la filosofía en la otra, y las unió provocando así una gran singularidad discursiva cuyos efectos han de extenderse por los siglos de los siglos (estoy desvariando un poco, cierto) no le interese demasiado el enlace, pero es un buen aperitivo para aquellos que, cual perros paulovianos, estén ya salivando, ansiosos, mientras esperan la publicación de La escoba del sistema.
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Ni «espíritu de sacrificio», ni «afán de superación», ni «aspiración a la excelencia». Ni ningún respeto o simpatía por tales cosas.
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1. No hay que echar guisantes a la ensaladilla rusa. Ni a nada. Es más, no hay que comer guisantes. 1.2. A no ser que sean crudos. Directame...
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