Sencillamente deshacerse como el muñeco de nieve al que besaron por primera vez, antes de la puesta de sol, y al morir dejó una sonrisa flotando en un charco de agua.
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Ni «espíritu de sacrificio», ni «afán de superación», ni «aspiración a la excelencia». Ni ningún respeto o simpatía por tales cosas.
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1. No hay que echar guisantes a la ensaladilla rusa. Ni a nada. Es más, no hay que comer guisantes. 1.2. A no ser que sean crudos. Directame...
Pero qué blog tan cojonudo!
ResponderEliminarViento, frío y otras inclemencias meteorológicas, whisky, espuma de cerveza y literatura... No será usted la reencarnación de Bukowski?
Todo un placer leerle y disfrutar de sus palabras.
Besos de lluvia.
gracias... un poco menos realista, un poco menos sucio y bastante menos alcohólico que el viejo Chinasky, aunque la cerveza es continua sangre que fluye ;)
ResponderEliminarEstá bien, dejémoslo entonces en una mezcla entre Rimbaud y... bah, no sé. Quizá seas un sistema en tí mismo, nada de plagios ni comparaciones siempre odiosas, sólo ingenio, ironía y cerveza (uhm...como en los sueños de Ray Loriga?).
ResponderEliminarBesos de neón, bloguero desconocido!
P.S: Con un descaro poco habitual en mí, me he permitido tutearte. Confío en que sepas perdonármelo...
ResponderEliminarBueno, Rimbaud está por encima de los humanos mortales, poseía superpoderes poético-existenciales y sería capaz de vencer a cualquier otro superhéroe poético. :p
ResponderEliminarIngenio, ironía y cerveza... me gusta!
nos tuteamos, sí, es un descaro muy pequeño :-)