domingo, 10 de julio de 2016
Terrence Malick - Knight of cups
Terrence Malick, el director más grande de todos los tiempos. Otra maravilla de película, otra vez Malick en estado de gracia.
He oído por ahí que a partir de la El árbol de la vida, el cine de Malick pide a gritos ser evaluado, por haber roto con las convenciones cinematográficas y sacado al espectador de su zona de confort. Mi opinión es exactamente la contraria. El cine de Malick pide a gritos ser experimentado, pide a gritos que el espectador se abandone a su mundo, sin juzgar. Pide contemplación y atención, nada más. La evaluación no haría otra cosa que impedir la experiencia de un cine que no es nada intelectual, por cierto. El cine de Malick es sensorial, es sencillo y desde luego es el cine más hermoso que existe.
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Ni «espíritu de sacrificio», ni «afán de superación», ni «aspiración a la excelencia». Ni ningún respeto o simpatía por tales cosas.
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1. No hay que echar guisantes a la ensaladilla rusa. Ni a nada. Es más, no hay que comer guisantes. 1.2. A no ser que sean crudos. Directame...
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