Mientras leía, con una mueca de dolor, El cartero de Neruda, pensé: «¿Por qué narices no dejo de leer una novela tan abominable y atroz como esta? ¿Acaso soy masoca? ¿Qué será lo siguiente, Pérez-Reverte?».
PD: No, es broma. A Pérez-Reverte, ni en pintura.
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Ni «espíritu de sacrificio», ni «afán de superación», ni «aspiración a la excelencia». Ni ningún respeto o simpatía por tales cosas.
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1. No hay que echar guisantes a la ensaladilla rusa. Ni a nada. Es más, no hay que comer guisantes. 1.2. A no ser que sean crudos. Directame...
Justamente la semana recién pasada también leí El Cartero de Neruda. Y ahora leeré Las Aventuras del Capitán Alatriste, de Pérez Reverte y su hija Carlota :v
ResponderEliminar¿El macho alfa del columnismo patrio escribe con su hija? No lo sabía. Así que va a haber una especie de perpetuación nepotista del pastiche espadachín... qué cosas :)
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