jueves, 22 de agosto de 2013
Microrrelatos veaniegos
Le irritaba especialmente el frenético tintineo de una cucharilla de metal contra un vaso. Determinadas personas tienen la costumbre de revolver el azúcar con un ímpetu desmesurado e innecesario. De modo que, al escuchar el ruido, que irrumpía en su habitación, apoyó los codos sobre el escritorio y se tapó los oídos con ambas manos. Se dijo, con socarronería y amargura, como dirigiéndose a un auditorio imaginario: ¡contemplad, oh incautos, los ridículos estragos de la hipersensibilidad a ciertos estímulos sensoriales!
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Ni «espíritu de sacrificio», ni «afán de superación», ni «aspiración a la excelencia». Ni ningún respeto o simpatía por tales cosas.
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1. No hay que echar guisantes a la ensaladilla rusa. Ni a nada. Es más, no hay que comer guisantes. 1.2. A no ser que sean crudos. Directame...
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