lunes, 19 de agosto de 2013
Los demenciales escritos religiosos del Señor S.
Antes que nada estaba la nada, y luego vino el caos, y el caos pobló la nada, y más tarde vino el verbo, y el verbo quiso organizar el caos, y cuando el verbo calle el caos, silencioso, lucirá en todo su esplendor, y luego, al final, volverá otra vez la nada que estaba antes que el caos y antes que el verbo, y tal vez todo esto se repita una y otra vez, en infinitos ciclos que van de la nada a la nada, de la nada del principio a la nada del final, que son y no son la misma, pasando por el caos y por el verbo y por el caos.
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Ni «espíritu de sacrificio», ni «afán de superación», ni «aspiración a la excelencia». Ni ningún respeto o simpatía por tales cosas.
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1. No hay que echar guisantes a la ensaladilla rusa. Ni a nada. Es más, no hay que comer guisantes. 1.2. A no ser que sean crudos. Directame...
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