AQUÍ hablan de tan magno acontecimiento.
No se dice nada sobre la sana costumbre de desayunar bacalao a eso de las siete de la tarde del día siguiente, pero la mentada costumbre —amén de ser de obligado cumplimiento— resucita a un muerto. «Este es el bacalao de Viernes Santo, que ha sido preparado por Yaya para la resurrección de sus nietos, que acuden al convite en estado calamitoso tras haber rendido etílico tributo al ilustre Genaro...». Y así año tras año...
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Ni «espíritu de sacrificio», ni «afán de superación», ni «aspiración a la excelencia». Ni ningún respeto o simpatía por tales cosas.
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1. No hay que echar guisantes a la ensaladilla rusa. Ni a nada. Es más, no hay que comer guisantes. 1.2. A no ser que sean crudos. Directame...
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