Como siempre que reflexionaba sobre su muerte, se tranquilizó: tanto como se había alterado al pensar en la muerte de los otros; ¿acaso porque, al fin y al cabo, su muerte era antes que nada la muerte del mundo entero?G Tomasi di Lampedusa, El Gatopardo
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Ni «espíritu de sacrificio», ni «afán de superación», ni «aspiración a la excelencia». Ni ningún respeto o simpatía por tales cosas.
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1. No hay que echar guisantes a la ensaladilla rusa. Ni a nada. Es más, no hay que comer guisantes. 1.2. A no ser que sean crudos. Directame...
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