sábado, 15 de octubre de 2016

Alberto Olmos vs. Bob Dylan

Dice Alberto Olmos que los que se alegran —nos alegramos— del nobel a Dylan no leen ni una novela al mes. Está claro que Alberto Olmos no puede saber esto; simplemente se lo imagina. Yo a los detractores de Dylan me los imagino como una panda de epígonos mediocres de Umbral, de arribistas que sueñan con conquistar Madrid y la gloria literaria, pero a lo mejor me equivoco.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

¿Quién coño es Alberto Olmos???

Señor S. dijo...

Un escritor. Tiene una columna en El confidencial. Con 23 años escribió "A borde del naufragio", que quedó finalista del premio Herralde de novela el año en que lo ganó "Los detectives salvajes", de Bolaño, y seguramente sea su mejor novela. "Trenes hacia Tokio" no está mal, aunque tampoco es para echar cohetes. La sintaxis es claramente deudora de Bernhard. "El talento de los demás", ni fu ni fa. Y "Ejército enemigo" me pareció directamente una aberración (todo esto son impresiones subjetivísimas, claro).

Anónimo dijo...

Vale, ya me ha quedado claro: es un frustrado que se ha picado porque se siente aludido al formar parte de ese grupo de escritores que nunca ganará un Nobel debido a que hay un grupo de cantantes que escriben mejor que él y a cuyos integrantes prefieren darle el premio antes que, por supuesto, a él mismo... ¡Gracias!

Señor S. dijo...

Sí, hay mucho escritor con el orgullo gremial herido estos días. De todas formas, no creo que Alberto Olmos sea mal escritor, aunque solo sea porque de "A bordo del naufragio" guardo muy buen recuerdo. Dylan, lógicamente, juega en otra liga.

Sobre el nobel, la verdad es que tampoco importa tanto. El canon literario no se conforma exclusivamente a golpe de premio nobel. Joyce, Kafka, Proust y muchos otros, son autores canónicos sin necesidad de que ningún sueco certifique su calidad literaria.

Señor S. dijo...

Por cierto, me he tomado la molestia de ver qué entiende por literatura Jesús G. Maestro, discípulo de Gustavo Bueno, azote de posmodernos, materialista a ultranza, y no hay nada que impida considerar que lo que hace Dylan sea literatura. Maestro dice que la literatura usa "signos del sistema lingüístico a los que confiere un valor estético". Así que, incluso desde un perspectiva materialista y radicalmente antiposmoderna, lo que hace Dylan puede considerarse literatura.

Curiosamente, alguien considerado posmoderno, como Agustín Fernández Mallo, considera que Dylan se merecería antes el nobel de economía que el de literatura, por su contribución en los años 60 a los cambios sociales (WTF???). Esto último no tiene sentido, claro —sospecho que el estilo de Mallo se basa en decir cosas sin sentido, con el ánimo de sorprender a los lectores por su ingenio y habilidad para establecer conexiones entre cosas sin ninguna conexión aparente (la symploké platónica está fuera de quicio en la mente de Mallo, por así decirlo)— pero el argumento de Mallo, y de muchos otros, está claro: la literatura es lo que se escribe, lo que se concibe para ser leído; la oralidad no es literatura.

Supongo que el debate está abierto, pero yo no estoy de acuerdo, porque esto implica dejar fuera del corpus literario obras fundacionales como la Ilíada, que no fue concebida para ser leída sino recitada de viva voz. Podría argumentarse que, en efecto, la Ilíada no es literatura en el sentido moderno del término, y que tampoco lo son las canciones de Dylan. Entonces podríamos preguntar si en el momento en que un poeta recita sus versos estos dejan de ser literatura y se convierten en otra cosa, ¿casi-una-canción?, ¿performance?

¿El teatro no es literatura? Está concebido para la escena, no para ser leído... aunque se pueda leer, pero yo también puedo leer las canciones de Dylan (en fin, hay mucha tela que cortar XD)