miércoles, 13 de mayo de 2020
13/05/2020
Al final solo hay lágrimas y una canción, dices. Lágrimas de felicidad y de tristeza. Al final da igual, todo se mezcla y resplandece. Los recuerdos brillan, iluminan el porvenir. Al final hay una luz temblorosa, la luz que nunca se apaga, la de la lámpara maravillosa, el fulgor de lo que no fue pero pudo haber sido. Al final el sol vuelve a brillar sobre el mar. Hay un nudo en la garganta y una sonrisa que vence al mundo. Al final las lágrimas ríen y los ojos cerrados ven por fin. Las cenizas de lo que fue, dices, serán de nuevo fuego y candor.
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Ni «espíritu de sacrificio», ni «afán de superación», ni «aspiración a la excelencia». Ni ningún respeto o simpatía por tales cosas.
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1. No hay que echar guisantes a la ensaladilla rusa. Ni a nada. Es más, no hay que comer guisantes. 1.2. A no ser que sean crudos. Directame...
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