viernes, 22 de mayo de 2020
22/05/2020
¡Qué ganas tan repentinas y extrañas de volver a leer a Cioran! Creo recordar que en el primer post que publiqué, en el ya lejano 2004, citaba este aforismo suyo: «creo en la salvación de la humanidad, en el porvenir del cianuro». Cioran no me parecía un nihilista reaccionario sino un humorista ácido y corrosivo, implacable y lúcido, pero también tierno y melancólico. También, por supuesto, un escritor de un talento inconmensurable. En cuanto a escribir aforismos, para mí dejaba a Nietzsche a la altura del betún.
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Ni «espíritu de sacrificio», ni «afán de superación», ni «aspiración a la excelencia». Ni ningún respeto o simpatía por tales cosas.
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1. No hay que echar guisantes a la ensaladilla rusa. Ni a nada. Es más, no hay que comer guisantes. 1.2. A no ser que sean crudos. Directame...
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