Esos momentos impagables en los que Schopenhauer, sin venir a cuento, se pone a insultar a Hegel.
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Ni «espíritu de sacrificio», ni «afán de superación», ni «aspiración a la excelencia». Ni ningún respeto o simpatía por tales cosas.
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1. No hay que echar guisantes a la ensaladilla rusa. Ni a nada. Es más, no hay que comer guisantes. 1.2. A no ser que sean crudos. Directame...
Los divos cuando se ponen humanos y bajan al fango siempre resultan impagables :)
ResponderEliminarSchopenhauer es graciosísimo y —cosa rara en el gremio filosófico— un escritor portentoso XD
ResponderEliminarY no nos olvidemos de cuando critica la ética kantiana. Yo me reí un montón.
ResponderEliminarsí, Schopenhauer es un crack jeje
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