martes, 30 de agosto de 2016

Leer te hará libro (la Pharmacia del Señor S.)

He puesto un título extremadamente ridículo y bobo a este post, soy consciente de ello.

AQUÍ se dice que leer no sirve para nada. Que leer —en paráfrasis libérrima— no te hará libre sino libro. A mí la cantinela de que la literatura no sirve para nada, igual que la cantinela de que la filosofía no sirve para nada —porque no es sierva de nadie, añadiría con tono orgulloso el envalentonado y sabelotodo estudiante adolescente—, me parece una memez. Así de claro: una memez.

Una coquetería que no se creen ya ni los más jóvenes, que diría Deleuze.

Si realmente ni la literatura ni la filosofía sirvieran para nada, suprímanse de los planes de estudio. Y destrúyanse las bibliotecas. ¿En qué cabeza cabe que el Estado se gaste pasta en cosas que no sirven para nada? 

Bueno, el Estado se gasta pasta en cosas que no sirven para nada, pero ¿qué razones habría para justificar tal despilfarro? Si no sirviera para nada, si lo único que hiciese la literatura fuese, pongamos por caso, proporcionar cierto tipo de gustirrinín privado a una cierta clase de personas, si la lectura no tuviera ninguna importancia social, ninguna relevancia pública, el Estado no tendría por qué hacer nada para fomentarla.

PD: Yo sí creo en la literatura. Tengo fe en la literatura. Igual que Bolaño*. ¿Se me va a acusar de místico y de irracionalista por ello, de profesar un ofuscado fervor religioso a ciertos escritores y libros? En tal caso, señores del jurado, me declaro culpable. 

*La diferencia, claro, es que Bolaño era un genio y yo escribo chorradas en un blog marginal, pero de todas formas los buenos escritores necesitan a los malos escritores, ya sea como escuderos o como lectores. 

PD2: La escritura es un pharmakon, efectivamente. ¿Qué iba a ser sino? Envenena y sana.

PD3: Recordemos que Henry James, otro titán en esto de escribir, dijo que la literatura existe para ser utilizada y que la consideraba «relevante a tal punto que supera todo lo demás». Es el arte, según Henry James, lo que hace la vida interesante. 

PD4: No obstante, no me considero un fundamentalista de la lectura. No le digo a nadie que tiene que leer o su vida estará vacía, porque eso es un idiotez. Supongo que un deportista, por ejemplo, puede alcanzar la plenitud y la felicidad sin abrir un libro en su vida. De hecho, para mí, hasta los diecisiete años o así, el fútbol era relevante a tal punto que superaba ampliamente todo lo demás. 

PD5: De lo que la parecer sí soy un fundamentalista es del uso inmoderado —y no sé si irritante— de las posdatas. En esta última posdata he de decir que pese a no ver nada de malo ni en la consideración del libro como fetiche ni en la de la lectura como farmacopea, sí que es verdad que la mayoría de las apologías de la lectura se basan en tópicos, prejuicios, etcétera. Y uno sospecha maliciosamente que esas apologías muchas veces las hacen personas que apenas leen. Pero aun así —nueva y definitiva vuelta de tuerca— leer es verdaderamente un acto mágico y sin un poco de magia la felicidad no es posible. 

21 comentarios:

Anónimo dijo...

¿Y para qué sirve la literatura en este mundo entonces? Decir que el Estado no invertiría en ella si no sirviera para nada no tiene fundamento, pues el Estado se gasta mucho dinero en cosas que no tienen función alguna, como tú bien afirmas.

Por otro lado, en un mundo claramente utilitarista, ¿para qué sirve la filosofía? Lo curioso es que exista una filosofía utilitarista que no se dé cuenta hasta qué punto el que exista dicha filosofía es un atentado contra sus propias creencias...

Señor S. dijo...

La literatura tiene diversas funciones. Es una forma de conocimiento, no solo un placer privado, una felicidad clandestina, que también lo es. Es un tipo de conocimiento que, definido negativamente, podríamos decir que no es ni conceptual ni científico (la imaginación es la carne y la sangre de la literatura, como dice Cynthia Ozick, por tanto la literatura es un modo de conocimiento vehiculado sobre todo por la facultad de la imgaginación, más que por la articulación conceptual de razones y argumentos, que sería lo propio de la filosofía, o de la verificación de proposiciones, que sería lo propio de la ciencia).

La llamada novela psicológica nos da acceso a la interioridad de un persona, por ejemplo, a una vida observada y comprendida, a un punto de vista particular. Henry James descuella en el arte de la observación psicológica, como es sabido. La novela extrae sentido de la experiencia. También puede indagar e interpretar el mundo, más que los estados psicológicos, o centrarse en su propio instrumento, el lenguaje.

Aunque yo diría que es un cuestión de acentos: en mayor o menor medida cada obra literaria pone el foco de atención en la psique, en el mundo o en el lenguaje. No hay tipos puros. Joyce experimenta con el lenguaje, juega con los significantes más que con los significados, pero también nos da acceso al flujo de conciencia, marca característica de su literatura, y sin embargo no diríamos sus novelas son psicológicas. Dostoievski fundamentalmente es un escritor moral, incluso moralista, y desde luego su obra está abierta a una dimensión religiosa.

La literatura puede servir, en mi opinión, para muchas cosas: para aliviar la soledad (aquí estoy influido por la opinión de David Foster Wallace), para conocer otros modos de pensar, de percibir. Incluso para evadirse y pasar el rato, ¿por qué no? Para intensificar la vida. Para ampliar la experiencia. Al fin y al cabo estamos confinados en un punto concreto del espacio y del tiempo. Gracias a la literatura podemos tener más experiencias, auqnue sean indirectas, a través del lenguaje y de la imaginación. Hamlet no tiene carne, Alicia tampoco. Pero los felices lectores de esas obras han vivido la melancolía —¿la locura?— del príncipe del norte y han atravesado una madriguera haciendo reverencias en el aire.

Señor S. dijo...

Yo no he dicho que el Estado no invertiría en ella si no sirviera para nada. He dicho que si no sirviera para nada no habría razones que justificaran que el Estado se gastara la pasta en fomentar la lectura. El dinero invertido en la creación de un red de lectura pública (o sea, en bibliotecas) está bien invertido, en mi opinión. Parto de la base de que la lectura y la literatura sí sirven para algo (para algo más que el disfrute privado, además). La lectura, sin ir más lejos, es la base del aprendizaje, y supongo que estaremos de acuerdo en que el aprendizaje y la educación son importantes. Tener una sociedad de analfabetos, incluso en términos económicos, no me parece buena idea. Es en el siglo XIX, y sobre todo en el XX, cuando se comienza a cobrar conciencia de la importancia de la lectura pública. Decir, ahora, que no sirve para nada, es dar un (extraño, poco comprensible) paso atrás (y sé que no es esto lo que se afirma en el artículo que enlazo, pero de todas formas no estoy de acuerdo con la tesis de que la literatura no sirve para nada, es un tesis conservadora y narcisista que desvincula los discursos de la sociedad que los produce y en la que dejan su impronta)

La filosofía sirve para odiar la estupidez, para hacer d ela estupidez una cosa vergonzosa. Esta es la repuesta que daba Deleuze a la pregunta pretendidamente mordaz sobre su utilidad. La filosofía es un tipo de conocimiento conceptual. Mientras haya necesidad de crear conceptos, habrá filosofía (se llame como se llame).

No entiendo por qué una filosofía de tipo utilitarista atentaría, por el mero hecho de existir, contra sus propias creencias. ¿Qué creencias son esas? Axiomas clásicos de la filosofía utilitarista como que cada hombre debe tender al propio placer y que todo hombre debe impulsar la felicidad colectiva son, sin duda, criticables, pero no atentan contra su propia existencia.

Señor S. dijo...

La autora del artículo tacha de lector enfermizo a quien lee para obtener experiencias que nunca tendría en su vida normal. ¿Qué tiene esto de enfermizo? Es lo que hace cualquier lector. Yo no voy a ir nunca a Dune, ni a llevar el anillo único a Mordor. En mi vida normal ni Dune ni Mordor existen. Y a Dios pongo por testigo de que venero esos malditos libros. Si eso me convierte en un ser enfermizo, que así sea.

Señor S. dijo...

Y, ya para acabar esta serie de respuestas, el libro por supuesto que es "constructor de la personalidad". Es una tecnología del yo. Eso no quiere decir que sea lo único capaz de construir la personalidad, ni la única fuente de conocimiento (eso sí sería una especie de fundamentalismo lector).

Reivindicar los beneficios de la lectura, por cierto, no implica afirmar nada sobre los no-lectores. La autora del artículo incurre en una falacia lógica de manual (negación del antecedente).

Si A, entonces B. No A, por tanto no B. Esto no tiene sentido.

Sobre los no-lectores no se está diciendo nada. Entonces, decir que "es obvio entonces que los no-lectores tienen una vida incompleta" es una inferencia obviamente incorrecta, una falacia.

Anónimo dijo...

"Tener una sociedad de analfabetos, incluso en términos económicos, no me parece buena idea."

Sr. S, me puede decir qué ha aprendido usted de la literatura y la filosofía que le ayude a comer, a ganarse la vida dignamente sin que le exploten por una miseria, a que le respeten como ser humano; ¿ha contribuido la filosofía y la literatura en algo que implique que usted va a gozar de estabilidad económica y laboral en su vida?

Hablando de analfabetismo ¿cómo aprendió usted con la literatura y la filosofía a programar, a editar, a analizar datos, a desarrollar software y apps, a crear piezas de hardware, a contribuir al conocimiento de alguna manera, ejem, que realmente sea útil desde el punto de vista práctico para la sociedad en general y no sólo para paliar las soledades y los fracasos de cuatro gatos entre quienes me incluyo.

Y hablando de analfabetismo, ¿sabe usted cómo funciona el mundo que le rodea? ¿Conoce el funcionamiento interno de su ordenador y su móvil y sabría cómo arreglarlo en caso de que dejase de funcionar sin tener que googlear el problema? Es más, Sr. S, ¿sabe usted lo que contiene lo que come y cómo puede dañar su salud gracias a la literatura y la filosofía? ¿Conoce usted los pasos a seguir para crear una empresa gracias a las mismas? ¿Podría usted llevar la contabilidad de una de estas empresas?

¿Sabe cómo funciona TÉCNICAMENTE la economía y la bolsa? ¿Conoce las claves para invertir con éxito? ¿Sabría usted infiltrarse en el sistema capitalista con tal de cambiarlo sin matar indirectamente a miles de personas inocentes como consecuencia de sus actos utilizando PRIMORDIALMENTE la filosofía y la literatura?

¿En serio conoce tanto las entrañas del ser humano? Me puede decir, Sr. S, a cuántas personas ha salvado o en qué modo la filosofía y la literatura le han ayudado a hacer de este un mundo mejor para los demás y no sólo en qué medida estas han contribuido a crear un mundo mejor y más soportable para usted y solo para usted. ¿Qué nos estamos perdiendo nosotros, el resto del mundo, si le perdiéramos a usted y a sus conocimientos ahora mismo?

Puede contestar cuando quiera, Sr. S, pero, por favor, le pido que me ofrezca los ejemplos de las obras de literatura y filosofía que le han enseñado a hacer cada una de estas cosas que afirma conocer. En cuanto a las respuestas negativas, cuéntelas, y mida su grado de analfabetismo en función a su conocimiento o, más bien, desconocimiento de estos temas.


Señor S. dijo...

La filosofía no aporta conocimientos sobre gastronomía ni sobre hardware, desde luego. Y no creo haber dicho que estoy en posesión de un conocimiento privilegiado sobre las entrañas del ser humano. Aunque sí creo que la literatura trata sobre lo que significa ser un ser humano.

¿Qué se perdería usted y el resto del mundo si mis escasos conocimientos se perdieran? Pues nada en absoluto. Puede que peque de egocéntrico, pero no hasta ese punto. No he hecho ninguna contribución reseñable a la humanidad, que yo sepa.

Mi contribución práctica se limita a ejercer de auxiliar de biblioteca, a colocar libros, orientar a los usuarios, enseñarles cómo funciona la clasificación decimal universal y cosas así. A mí me gusta.

No sé cuándo he afirmado conocer todas esas cosas que según usted he afirmado conocer... Me he limitado a decir que la literatura y la filosofía tienen una función, sirven para algo, son un tipo específico de conocimiento. Pero no he dicho que posea montones de saberes que pertenecen a otras categorías (desde la química orgánica hasta la complejidad computacional, o lo que sea). Tampoco me considero un experto en filosofía y literatura. Tengo cierta afición a estas últimas, eso sí.

¿Conozco las claves para invertir con éxito? No.

Sé mandar libros de una biblioteca a otra y prestares tablets a los chavales. No es gran cosa, pero menos es nada.

Anónimo dijo...

Usted mismo lo afirma entonces. La filosofía y la literatura son absolutamente prescindibles y, además, se reconoce como un analfabeto del mundo, probablemente por haber leído tanta literatura y filosofía, que es lo que le gusta. Siempre pensando en qué le puede aportar a usted lo que le rodea, pero nunca piensa lo suficiente en lo que usted puede aportar a otros que le rodean. Es más, parece que no le importa en absoluto. Así marcha usted por la vida: conociéndose a sí mismo e ignorando hasta qué punto se carga eso mismo que le da vida.

A su vez, reconoce que la literatura y la filosofía son formas de conocimiento y estoy de acuerdo con algo que es obvio, aunque yo lo considero un conocimiento inútil, por mucho que me duela decirlo y por todo lo que usted deja entrever. Por todo lo que menciona y lo que yo he vivido no sé hasta qué punto sería contraproducente.

A mí estas disciplinas solo me aportan cosas en lo personal y ni siquiera las considero todas positivas para mí. Estas cosas van en la línea de lo que usted menciona, porque yo me considero, ante todo, hedonista en busca de "gustirrines", pero, si echo la vista atrás, me doy cuenta de que el combo filosofía y literatura me quita mucho más de lo que aporta -ahora me considero idiota: serán hijas de p***-, eso sí, siempre hablando en términos prácticos, utilitaristas, claro está. Ya se sabe que la práctica difiere de la teoría y que uno, prácticamente, siempre difiere de la mayoría, al menos yo.

Lo que también está claro es que uno no llena el estómago a base de imaginación, ni indagando en su psique y que resulta obvio que si uno juega mucho con el lenguaje es más probable que pierda trabajos y compañía que le ayuden a encontrarlos antes de ganarlos porque pocos le entenderán y sin entendimiento no hay comunicación o, peor aún, hay comunicación con malentendidos. ¿Alguien puede considerarse demasiado simple por no entender a tipos a los que le gusta complicar las cosas? ¿Es complicar las cosas un acto de inteligencia? ¿Inteligencia sin entendimiento? ¿No sería hacerlo todo más sencillo un acto de inteligencia y de profundo conocimiento de lo que se requiere para que a uno le entiendan? Pero no pasa nada porque los libros nos ayudan a alimentar la soledad que ellos mismos contribuyen a crear: es la retroalimentación "total". Y, además, viene de miedo ya que para hacer todo lo que usted menciona que le proporcionan los libros, incluyendo la lectura en sí, se necesita tiempo libre: tiempo, eso que te quita el trabajo mientras te consume la vida por cuatro monedas que sean más grandes que los agujeros de tus bolsillos, a no ser que uno sea un auténtico privilegiado y vaya con los bolsillos llenos de lentejas sin perder ni una por el camino.

Y hay tantos por ahí viviendo vidas muchísimo mejores, más felices, plenas y productivas sin haber leído un libro de literatura o filosofía en su vida... Algunos de ellos hasta nacieron pobres y, otros, lo siguen siendo hoy en día. ¿Qué estúpidos...?






Señor S. dijo...

1. Por analfabetismo yo me refería a no saber leer y escribir. Señalaba la importancia de la lectura pública para una sociedad. La lectura es la base del aprendizaje, lo que no significa que todo se aprenda gracias a la literatura. Ningún ser humano puede alcanzar un saber de todas las disciplinas particulares del saber: geometrías no euclidianas, botánica, ingeniría, telecomunicaciones, filología árabe, erotismo bizantino, historia de la Iglesia, teología dogmática, biología molecular, arquitectura, etc, etc. Por de pronto, Aristóteles concebía al filósofo como conocedor del conjunto de las cosas, pero sin tener la ciencia de cada uno de ellas en particular. Porque son inabarcables. Así que sí, reconozco mi ignorancia en multitud de campos del saber.

2. Tengo que pensar más en qué les puedo aportar a los que me rodean. Seguramente está en lo cierto. Reconozco que no soy un santo, aunque no creo haberme portado de forma especialmente perversa y atroz con quienes me rodean. Incluso, aunque a usted le parezca que soy un tipejo monstruoso que ignora el mundo porque solo le interesan la filosofía y la literatura (¿acaso la filosofía y la literatura no hablan sobre el mundo?), hay personas que me han dicho que soy un tío simpático. Mis amigos y mis hermanos a veces se ríen conmigo.

3. Usted considera la filosofía una forma de conocimiento inútil. Pues muy bien. Yo la considero una forma de conocimiento útil. Los pensadores escolásticos de la escuela de Salamanca contribuyeron al nacimiento de la ciencia económica moderna, por ejemplo. Eso por no hablar de la influencia de Platón en la cultura occidental. La concepción de alma, el amor, la política, el lenguaje, etc. Esta aportación no se limita a proporcionar gustirrinín privado a una secta de iniciados en la filosofía, sino que impregna y conforma la fisionomía de toda una cultura. El lenguaje mismo que usamos a diario revela la influencia de la filosofía. Palabras como sustancia tienen una fuerte carga filosófica. Pero esto no quiere decir que la filosofía sea la reina de las ciencias o un conocimiento privilegiado.

4. Uno no llena el estómago a base de imaginación. Nada que objetar. El estómago normalmente se llena con comida.

5. Se necesita tiempo libre para leer, eso que el trabajo te quita. Estoy de acuerdo. Nunca he pretendido que la gente se pase leyendo catorce horas diarias, ni siquiera que use su tiempo libre para leer, si no le da la gana. Yo tampoco me paso todo mi tiempo libre leyendo (una cosa es que la literatura me apasione, y que el combo filosofía+literatura a mí sí me aporte mucho más de lo que me quita —no sé si me quita algo, la verdad— pero hasta Kafka se iba a nadar). El otro jueves, después de trabajar, estuve bebiendo cerveza y jugando al futbolín.

Señor S. dijo...

El espíritu de la novela es la ambigüedad, la complejidad, la falta de certezas, de dogmas, la ausencia de claridad moral, la polifonía, la multiplicidad de puntos de vista, la ironía y la imaginación. No la sencillez, y desde luego no la sencillez que cercena todo lo que hay de valioso en la creación literaria en nombre de la comunicación. Un acto de creación es un acto de resistencia. Comunicar no es crear, es hacer que circulen significados ya establecidos, no crear unos nuevos. Si el arte literario solo aspirara a comunicar, pronto estaría anquilosado. Entonces sí será inútil. No habría un Faulkner ni un Kafka. Ambos pretendían algo más que comunicarse.

Anónimo dijo...

"Por analfabetismo yo me refería a no saber leer y escribir."

Yo también: la programación es un lenguaje que se escribe y se lee, la literatura se escribe y se lee utilizando el lenguaje, los manuales también, al igual que los libros de texto; existe el lenguaje de la música, de la ley y un largo etcétera, todos con su correspondiente vocabulario y que requieren un aprendizaje. Además, existen muchísimos idiomas que se escriben y se leen, aunque sigan mermando a velocidad incontrolable a base de no usarlos.

Por supuesto que el conocimiento total es inabarcable y existe una ley de la selección que explica la razón de que muchas cosas, incluidas las lenguas, desaparezcan. La filosofía y la literatura desaparecerán desde que dejen de ser consideradas prestigiosas: el motivo principal de su uso. Es mi apuesta. Permitámela.

"Aristóteles concebía al filósofo como conocedor del conjunto de las cosas, pero sin tener la ciencia de cada uno de ellas en particular."

Jajajajajaja. Esa es la definición de lo que se conoce como un charlatán.


"2. Tengo que pensar más en qué les puedo aportar a los que me rodean. Seguramente está en lo cierto. Reconozco que no soy un santo, aunque no creo haberme portado de forma especialmente perversa y atroz con quienes me rodean. Incluso, aunque a usted le parezca que soy un tipejo monstruoso que ignora el mundo porque solo le interesan la filosofía y la literatura (¿acaso la filosofía y la literatura no hablan sobre el mundo?), hay personas que me han dicho que soy un tío simpático. Mis amigos y mis hermanos a veces se ríen conmigo."

El comienzo es reconocerlo, y empieza usted bien. Luego empieza a hablar de usted y sigue hablando de usted y termina hasta mencionando las cualidades que los demás le encuentran. La modestia se ve que no es lo suyo ni la autoestima tampoco: lo del tipejo monstruoso es una distorsión suya. Yo no me acerco a esa gente por gusto ni tampoco me gusta hablarles o escribirles, mucho menos en mi tiempo libre; cuando lo hago es porque no me queda más remedio. Créame en esto.

La filosofía y la literatura no hablan del mundo: hablan de cómo interpretan el mundo ciertas personas. Eso no es hablar del mundo: eso es hablar de uno mismo. Yo también lo hago.

"Comunicar no es crear".

La creación efectiva sí, aunque ese no sea su único propósito, y emplear un lenguaje excesivamente ambiguo sin llegar a dar a entender su sentido en ningún momento es uno de los fracasos de muchos escritores que no se explican por qué nadie les lee. Escritores que se complican la vida de mala manera queriendo hacer alarde de profundidad, imaginación y complejidad y que lo único que dan a entender es que su propia obra se les queda grande los hay a montones, incluso publicados.

Anónimo dijo...

"Los pensadores escolásticos de la escuela de Salamanca contribuyeron al nacimiento de la ciencia económica moderna, por ejemplo."

¿Eso lo aprendió usted dónde estudió? Qué coincidencia que sea en Salamanca, ¿no?

"Eso por no hablar de la influencia de Platón en la cultura occidental. La concepción de alma, el amor, la política, el lenguaje, etc. Esta aportación no se limita a proporcionar gustirrinín privado a una secta de iniciados en la filosofía, sino que impregna y conforma la fisionomía de toda una cultura. El lenguaje mismo que usamos a diario revela la influencia de la filosofía. Palabras como sustancia tienen una fuerte carga filosófica. Pero esto no quiere decir que la filosofía sea la reina de las ciencias o un conocimiento privilegiado."

La literatura también. A Shakespeare se le atribuyen muchas de las palabras que hoy se utilizan en el inglés, por ejemplo. ¿Y saber eso nos sirve para qué? Por cierto, ¿me puede hablar de autores, exclusivamente filósofos o escritores de literatura, que hayan influido en la cultura occidental de todos nosotros a este lado del planeta, no sólo en la privilegiada, y que sean de este siglo o, al menos, del siglo pasado? Voy en busca de un Steve Jobs o Tim Berners Lee de la literatura o la filosofía, una influencia así, transformadora, que justifique la presencia de la filosofía y la literatura en los colegios y que haga que existan, a día de hoy, grados universitarios centrados en las mismas.

Por cierto, el machismo y el racismo en la cultura occidental se deben a Aristóteles, ¿no? El que decía que las mujeres, extranjeros y esclavos no podían ser considerados ciudadanos ni tener los mismos derechos, ¿correcto?

"El espíritu de la novela es la ambigüedad, la complejidad, la falta de certezas, de dogmas, la ausencia de claridad moral, la polifonía, la multiplicidad de puntos de vista, la ironía y la imaginación."

¿Usted conoce el propósito de las creaciones literarias en algunas culturas africanas o asiáticas? ¿O simplemente pasamos de largo y ni siquiera las consideramos literatura? Le veo muy posmodernizado occidentalizado, muy bajtiniano, muy dialogista, admitiendo como verdad única lo que son concepciones, tal vez hasta prejuicios, muy de la época en que vivimos.

Señor S. dijo...

¿El dialogismo no caracterizaría ya a Don Quijote?

¿Valdría Gödel como un Steve Jobs de la filosofía?

PD: Hablo de mí, pero usted me increpa personalmente al hablar sobre lo que supuestamente pienso y cómo voy por la vida. ¿Cómo responder a eso sin hablar de mí? Tal vez sería mejor no responder, claro.

Beauséant dijo...

a mi me encantan las cosas que no sirven para nada, leer, escribir, hacer fotos... si llenamos la vida sólo de las cosas que "son útiles" tendríamos una vida de mierda, ¿no?

Viva la dispersión ;)

Señor S. dijo...

jeje, no sé, yo sigo pensando que la literatura y la filosofía son útiles, que sirven para algo. Hablo de "ser útil" simplemente como "algo que sirve para algo". Aquello para lo que sirve la filosofía no es lo mismo que aquello para lo que sirve, por ejemplo, la ingeniería, lógicamente.

La filosofía, al ser un saber conceptual, planteará, por poner un ejemplo concreto, preguntas sobre el significado del concepto de "qualia", sobre la base de un saber de primer grado, en este caso de las ciencias cognitivas (si bien es imposible conocer la totalidad de las ciencias particulares, la reflexión filosófica presupone conocimientos de primer grado, en los cuales se apoya pero que sin embargo desborda: lo propiamente filosófico son las ideas que rebasan un marco categorial determinado). El término qualia se usa para referirse a determinadas propiedades, cualitativas y experienciales, de ciertos estados mentales. La discusión filosófica implica cuestiones tales como si los qualia son propiedades que definen todo estado mental consciente o solo las sensaciones y percepciones, si hay estados mentales que los métodos de las ciencias no puedne alcanzar, etc. A mí me parece que estas cuestiones son propiamente filosóficas y que tienen su importancia. Un filósofo de la mente seguramente no va a influir en nuestras vidas cotidianas de un manera directa, pero eso no quiere decir que su tarea sea inútil, creo yo, ni un mero divertimento privado.

Señor S. dijo...

Seguro que mi visión de la literatura está distorsionada por prejuicios de la época en que vivimos. El punto de vista de la eternidad no me es accesible. No sé mucho sobre las creaciones literarias de las culturas africana y asiática. De nuevo me topo con el problema de abarcar una multiplicidad inabarcable. Si para hacer un juicio general se exige previamente conocer todos los particulares de ese campo, no se podrían hacer jucios generales. No creo que en una vida humana diese tiempo a leer los libros que se publican en un solo año. Los juicios generales sobre las características de la novela se basan en obras concretas, claro, pero no exigen conocer todas y cada uno de las obras concretas (por decirlo de algún modo, no habría ningún puente entre los conocimientos empíricos y los conceptos). Son, eso sí, juicios corregibles y revisables.

Dos características posibles: la imaginación y la complejidad. La historia de la piedra, una novela china (que no he leído), se dice que tiene unos 975 personajes. Si aceptamos que es una de las novelas más canónicas y representativas de la literatura china, podríamos decir que hay indicios de que la complejidad también caracteriza a las literaturas no europeas de otras épocas.

(Quizá la ironía sea una característica que esté más restringida al ámbito europeo. Para Kundera es un rasgo definitorio del arte del la novela, pero Kundera habla de la novela como algo específicamente europeo).

Respecto de la imaginación, creo con Cynthia Ozick que es la carne y la sangre de la literatura. Desde el dios bíblico creando al hombre a partir de barro, los genios encerrados en botellas de Las mil y una noches, a los monstruos lovecraftianos, la imaginación juega un papel esencial en la literatura. Me parece.

Pero el campo de la novela es muy heterogéneo, y sin duda cada época y cada lugar tendrá sus peculiaridades. Intentaré leer más literatura africana y asiática.

Anónimo dijo...

"¿El dialogismo no caracterizaría ya a Don Quijote?"

¿Existía el término en la época del Quijote? Que yo sepa pasó a caracterizarse como tal más tarde. En su época, Cervantes tenía la intención de parodiar las novelas de caballerías y eso fue exactamente lo que hizo: una parodia. ¿En serio crees que si Cervantes apareciera y le explicases como tú entiendes la literatura en el siglo XXI aplicada a su obra, él se limitaría a asentir y darte la razón? No. Probablemente ni te entendería; Cervantes es de otra época y entendía la literatura de otra manera. Lo que tú has hecho es meter un anacronismo de corte ideológico para interpretar una obra. Por cierto, ¿desde cuándo dejó de ser El Quijote literatura occidental?


"¿Valdría Gödel como un Steve Jobs de la filosofía?"

¿En serio? ¿Cree que si Gödel valiese como tal la filosofía estaría lo denostada que está ahora? Y ya ni siquiera lo comento desde un plano global, sino filosófico: ¿en serio Gödel antes que Wittgenstein objetivamente hablando o, al menos, intentándolo?

"PD: Hablo de mí, pero usted me increpa personalmente al hablar sobre lo que supuestamente pienso y cómo voy por la vida. "

Correcto. Porque me interesa lo que usted piensa y cómo se maneja en el mundo pensando como lo hace, no lo que los demás piensan de usted ni cómo le ven ni siquiera me interesa quiénes son con respecto a usted.

"a mi me encantan las cosas que no sirven para nada, leer, escribir, hacer fotos... si llenamos la vida sólo de las cosas que "son útiles" tendríamos una vida de mierda, ¿no?

Viva la dispersión ;)"

Sí, estoy de acuerdo =D Viva la dispersión, pero, para eso hay que vivir y para vivir hay que comer. ¿Qué tal si empezamos poniendo solución a esto?

http://www.bloomberg.com/news/articles/2016-07-01/spain-is-running-out-of-workers-with-almost-5-million-unemployed

Por cierto, ¿me puedes decir a qué te dedicas y de dónde eres? Porque una auténtica vida de mierda es vivir en la pobreza, no llegar a fin de mes y que te vayan a desahuciar en breve, si es que no lo han hecho ya. Yo no hablo de llenar la vida solo de cosas útiles, sino de llenar las aulas de cosas útiles, entendiendo por esto disciplinas que te enseñen a ganarte la vida dignamente con un sueldo decente y que te ofrezca el suficiente tiempo libre, ánimo y salario para que puedas dedicarte a escribir, leer, sacar fotos, ir al fútbol, viajar, ver las nubes pasar, observar las estrellas, etc. lo que te apetezca mientras no vayas por ahí haciendo daño a otros deliberadamente.

"Hablo de "ser útil" simplemente como "algo que sirve para algo". Aquello para lo que sirve la filosofía no es lo mismo que aquello para lo que sirve, por ejemplo, la ingeniería, lógicamente. "

¿Quieres que te explique el único uso que le ha dado a la filosofía que me ha sido realmente práctico (lo que se entiende hoy por útil)? Que, como chica, me ha ayudado a quitarme a algún que otro pesado borracho que se dedicaba a seguirme, hablarme y a ponerme la mano encima mientras iba andando por la calle sola de madrugada. Les hablas de filosofía y salen volando en unos 5 minutos como máximo. En serio, lo tengo comprobado, pero ese uso nadie me lo explicó en clase. La primera vez fue un acto de desesperación. Y funcionó.

"El término qualia se usa para referirse a determinadas propiedades, cualitativas y experienciales, de ciertos estados mentales."

Sí, lo vi este mismo verano en el curso online sobre las emociones de la UAB. Muy interesante, de verdad, para un curso online que una hace por gusto en su tiempo libre a mí me viene de miedo.

Claro que todo lo que te planteas tiene su importancia, más en un mundo excesivamente materialista, incluyendo el mundo científico con todos sus reduccionismos (y peligros que conlleva). Dicho eso, en este clase de mundo no tienen cabida dichas cuestiones en un aula con los problemas que tenemos delante nuestra (me remito al artículo de antes).

Anónimo dijo...

"Seguro que mi visión de la literatura está distorsionada por prejuicios de la época en que vivimos. El punto de vista de la eternidad no me es accesible."

Sí, es lo que creo que te ha pasado con Cervantes.

"La historia de la piedra, una novela china (que no he leído), se dice que tiene unos 975 personajes. Si aceptamos que es una de las novelas más canónicas y representativas de la literatura china, podríamos decir que hay indicios de que la complejidad también caracteriza a las literaturas no europeas de otras épocas."

Curioso, soy estudiante de chino (lengua y literatura) en la universidad y la he leído. Te puedo asegurar que el "Sueño del Pabellón Rojo" que es como realmente se la conoce (de hecho, no la conocía por el otro nombre: he tenido que googlear el título) tiene complejidad, sí: ¿por qué no debería tenerla? Pero también tiene sentido. Una cosa no quita la otra. Ahora si te piensas que en la literatura china se ponen a usar la polifonía, transgredir normas, hacer juegos con el lenguaje sólo por confundir, jugar con la lógica para resultar ambiguos, y tener protagonistas a cada cual más disfuncional como antihéroe en una sociedad como la china, que está tan regida por roles y códigos éticos, te equivocas. La mayoría de esas novelas no tratan sobre romper con la tradición o plantear esquemas nuevos y originales, sino que reflejan a seres que no siguen esas normas, que no hacen lo que deberían de acuerdo con la moralidad que dictan los grandes filósofos de China y acaban pagando por ello. Reflejan como protagonistas a muchos hipócritas y corruptos que acaban pagando por sus actos, que no actúan como deberían. Eso en cuanto a la novela clásica. En la actualidad, también existen seres estrafalarios y alguna que otra influencia occidental de querer hacer alardes de originalidad imaginativa, pero siempre queda inmersa en un marco social, nunca individual.

En Hablemos de langostas creo que fue donde leí a DFW hablar de sus experiencias explicando a tipos como Kafka a los jóvenes norteamericanos de hoy en día; DFW debería haber estado allí cuando yo le daba clases particulares explicándole la filosofía occidental a mi amiga china para que pudiera aprobar su asignatura. Y luego me viene un profesor de Clásicas a explicarme que unos compañeros chinos hicieron un trabajo estupendo sobre cómo los héroes chinos también se regían por las mismas directrices que los occidentales y contaban con las mismas características, todas ellas dictadas por Campbell. Y lo pienso ahora, y me hace reír. Al igual que me dio risa aprender que "los griegos CREARON y los romanos copiaron a los griegos y, con ello, transmitieron el legado clásico hasta llegar hasta nosotros" y, un par de semanas después, leo un mensaje en la cuenta de Twitter de mi compañera de clase diciendo que muy bien por los griegos por ser "creadores" y muy mal por los romanos que sólo se dedicaron a copiar. JAJAJAJAJAJAJAJA. Y pensar que hay países donde ofrecen el grado que hago junto con negocios internacionales... Ainss

"La imaginación juega un papel esencial en la literatura"

La imaginación juega un papel esencial en todo lo relacionado a la creación, ya sea un libro o un avión. ¿Pero el papel esencial de la literatura en el mundo hoy en día dónde está? El del libro puedo justificarlo: el de la literatura y la filosofía, no, y me duelen las entrañas por no poder hacerlo.

"Pero el campo de la novela es muy heterogéneo, y sin duda cada época y cada lugar tendrá sus peculiaridades. Intentaré leer más literatura africana y asiática."

Sí, pero hazlo con la mente abierta, no lleves la mentalidad europea a otros sitios. Por una vez, deja que sean otras mentalidades las que vengan a colonizarte al acudir a ellas. Hablo de esto: <3, no de esto </3 ni mucho menos de esto: 3<.

xDDD

Señor S. dijo...

Ponía a Cervantes como ejemplo de escritor que no pertenece a nuestra época (aunde depende de arco temporal estemos dando por supuesto que abarca "nuestra época"), no como no occidental. Respecto al dialogismo, aunque no existiera el término en la época de Cervantes, ¿no se podría atribuir, retrospectivamente, sin incurrir en un anacronismo, ese rasgo al Quijote?

Respecto a la practicidad de la filosofía, me remito a "El papel de la filosofía en el conjunto del saber", de Gustavo Bueno. No como autoridad incuestionable, sino porque en ese libro desarrolla la cuestión de forma bastante rigurosa y exhaustiva.

Anónimo dijo...

https://www.ted.com/talks/mariano_sigman_your_words_may_predict_your_future_mental_health?language=es#t-127295

Cuando tú me hablas de cómo interpretas una obra, al igual de lo qué te parece una persona, apenas me estás hablando de esa obra o de esa persona en sí, sino que me estás hablando, ante todo, de ti.

Todas las conversaciones del mundo, toda la comunicación que se produce entre nosotros y que nos ofrece información de cómo este funciona, ya sea escrita o hablada, no son más que información sobre cómo funcionan las mentes de las personas en un determinado espacio y dentro de una cultura específica en una época concreta. La época es siempre el presente, aunque no te lo creas.

Dicen que el futuro no existe y, de ser cierto, nadie inventaría nada. Es el pasado lo que dejó de existir y, todos los resquicios que quedan de él, como los libros, te ayudan a EXPLICARTE cómo fue el mundo y no a entender cómo fue realmente. Al cerebro esto le sirve de poco para sobrevivir... así que ni gasta energías.

Esto no quiere decir que aprender del pasado sea inútil, pues te puede ayudar muchísimo a conocer la época en la que vives y te puede dar ideas sobre cómo transformar el mundo en el día de mañana, a grande o a pequeña escala, pero olvídate de ser capaz de explicar, objetivamente, otras épocas que se encuentran fuera de tu alcance. Si tuviéramos semejante capacidad, no nos costaría nada en la actualidad, sí, en el propio presente, ni aprender lenguas ni integrarnos en culturas distintas ni entendernos entre nosotros. No siendo capaces de esto o siendo increíblemente deficientes en la práctica, ¿nos vamos a ir siglos atrás a teorizar sobre cómo pensaba Cervantes y encima tenemos la arrogancia de creernos que tenemos razón?

Son todo interpretaciones, el éxito de una radica en si encaja o no: en si convence. Pero de ninguna manera en esta conversación, tal y como yo lo interpreto, hemos dejado de hablar de nosotros incluso hablando de todo menos de nosotros mismos.

Señor S. dijo...

No he pretendido explicar objetivamente ninguna época. Solo he preguntado si el dialogismo es aplicable a la obra de Cervantes. Esto, al parecer, es un gesto de arrogancia. Vale.

Tampoco he puesto, por cierto, a Gödel por encima de Wittgenstein. No he dicho nada de Wittgenstein, así que difícilmente puedo haberlos comparado ni establecido una jerarquía entre ellos. Intentaba responder a una cuestión más bien extravagante, aunque admito que dije un nombre al azar. Buscar el equivalente a Steve Jobs en filosofía ni siquiera me parece que tenga sentido.

Y tampoco, por cierto, he aprendido que la escuela de Salamanca influyera en la economía en la facultad de filosofía de Salamanca. Había una asignatura optativa sobre la escuela de Salamanca, pero yo no la cursé. En cualquier caso, que lo aprendiera o no en Salamanca es irrelevante.

Ha sido una conversación interesante, gracias.