domingo, 22 de junio de 2014
Estabilidad
El argumento, por llamarlo de alguna forma, de la estabilidad que proporciona la Corona. Se trata de un supuesto acríticamente asumido (es una idiotez, en realidad), pero bueno, sea. Entonces, ¿por qué no ponemos a un dictador? Que se acabe el caos de los partidos. Que el ejecutivo no esté sujeto al mundo ontológicamente inferior del devenir. La estabilidad, dicen. La paz, decía el otro, el que puso al anterior Rey.
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Ni «espíritu de sacrificio», ni «afán de superación», ni «aspiración a la excelencia». Ni ningún respeto o simpatía por tales cosas.
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1. No hay que echar guisantes a la ensaladilla rusa. Ni a nada. Es más, no hay que comer guisantes. 1.2. A no ser que sean crudos. Directame...
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