lunes, 28 de agosto de 2017

Molinos de viento o de cultura

La verdad es que nunca he estado bien de la cabeza. Lo que pasa es que yo no ataco molinos de viento. Hago algo peor: sueño con atacar molinos de viento, estoy deseando atacar molinos de viento y a veces imagino que he atacado molinos de viento. Molinos de viento o molinos de cultura —digámoslo de una vez—, los más deleitables e inasibles de los objetos, trituradoras eróticas, molinitos lascivos de lujuria, factorías carnales de raros goces, fantasilandias de fornicadores frustrados, cuerpo mismo de las Beldades. Y, al final, ¿cuál es la diferencia? Una causa perdida es una causa perdida. Pero no voy a obsesionarme con esto ahora. Ya me obsesionaré más adelante.
Sam Savage, Firmin 

1 comentario:

Beauséant dijo...

Algunas personas llevan el infierno dentro, pero lo llevan guardado y perfectamente ordenado. Parecen personas cabales, gente en la que se puede confiar y en su interior son una hoguera que se lo lleva todo... algunas personas sólo tenemos la imaginación para anteponernos a un mundo que no entendemos.