La belleza es el misterio supremo de aquí abajo. Es un resplandor que solicita la atención, pero no le ofrece ningún móvil para durar. La belleza promete siempre y no da nunca nada; suscita un apetito, pero no hay en ella alimento para la parte del alma que procura saciarse aquí abajo; solo tiene alimento para la parte del alma que mira. Suscita el deseo, y hace sentir claramente que en ella no hay nada que desear, porque de ella se espera antes que nada que no cambie.Simone Weil
lunes, 28 de julio de 2014
La belleza
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Ni «espíritu de sacrificio», ni «afán de superación», ni «aspiración a la excelencia». Ni ningún respeto o simpatía por tales cosas.
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1. No hay que echar guisantes a la ensaladilla rusa. Ni a nada. Es más, no hay que comer guisantes. 1.2. A no ser que sean crudos. Directame...

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