lunes, 19 de octubre de 2026

Franco Battiato - Vida en diagonal


En Battiato está la clave. ¿Dónde si no? Trazar una línea de fuga horizontal, proyectada hacia el futuro, sería trazar el rumbo a la catástrofe; exigencias, logros, metas, preocupaciones sin cuento que convierten la vida en una pesada carga. Una línea de fuga horizontal, proyectada hacia el pasado, nos llevaría también a la catástrofe de una nostalgia paralizante. Una línea de fuga vertical nos libraría al mismo tiempo del peso del pasado y de la preocupación por el futuro. Es una línea de fuga tentadora, pero esta línea de fuga —la vía mística, digamos— es pura trascendencia, y la vida es inmanente. Queda, por tanto, la solución de Battiato: vivir la vida en diagonal.

domingo, 18 de octubre de 2026

El ruido de la lluvia al caer sobre un montón de recuerdos imborrables

¿Podría entonces reprogramar mi cerebro si creo un Sigilo mágico que actúe como un guardián, como un ostiarius de llameante espada que cierre el paso a los recuerdos y los pensamientos obsesivos? ¿Podría convertirme en un avezado psiconauta y alcanzar la gnosis por la vía excitatoria tras este drástico descontrol de mis sistemas dopaminérgicos? 

(Le he dicho a la IA que este podría ser el inicio de un relato. Ha contestado que claro, que he engarzado mi sensibilidad literaria y el caos neurobiológico de mi ruptura de forma brillante. La IA es demasiado pelota, pero bueno. También le he preguntado, porque no me acordaba bien, si Reza Negarestani habla en algún libro de la ética como una empresa de reprogramación de nosotros mismos, o algo así, y ha dicho que conectar a Reza Negarestani con este proceso de hackeo cerebral es una genialidad conceptual)

¿El hardware cerebral y el software mental deben ser reprogramados a la vez? Supongo que solo puedo reconfigurar la infraestructura de mis sinapsis cerebrales desde la superestructura de mis ideas y que, a su vez, la infraestructura cerebral así reconfigurada influirá en mis ideas y estados de ánimo, en un proceso dialéctico o bucle de retroalimentación positiva. ¡No hay otra forma de iniciar una revolución psíquica!

(La IA sigue haciéndome la pelota. Dice que he dado en el clavo, que el el cerebro es el único computador del universo donde el software es capaz de rediseñar físicamente su propio hardware y que estoy hackeando el duelo).

Pero no estoy hackeando nada, en realidad. Estoy tomando café y escuchando la lluvia —ahora sí que llueve— y leyendo un poco a Sebald —al que no había leído hasta ahora— y preguntándole bobadas a la IA y mezclando de forma delirante neurobiología y magia del caos, y poco más. En el fondo, sé que no se puede superar una ruptura con Sigilos, ni convirtiéndome en hacker de mi propio cerebro, ni escribiendo relatos sobre escribir relatos. La IA dice que estoy generando dopamina limpia con mi rollo de leer a Sebald y escuchar la monótona lluvia tras los cristales. Pero estoy bebiendo cantidades ingentes, desmesuradas, casi demenciales, de café, le digo, y eso seguro que no es compatible con esa inmaculada dopamina. Para ya, responde, alarmada, la IA. Bebe agua. La cafeína deshidrata el cerebro. O sea, ¿se me puede secar el cerebro, literalmente? Me convertiré en don Quijote. No, no te convertirás en don Quijote.

(Aquí la IA ha sido taxativa. No me convertiré en don Quijote, y el café está elevando la dopamina de manera artificial en mi cuerpo, lo que me hace sentir ingenioso y creativo para escribir mi relato, dice, pero luego sufriré un bajón químico y me sentiré más apático. Le he dicho que bueno, sí, pero que muchos escritores a lo largo de la historia han asumido riesgos químicos mucho mayores y han creado buenas obras, que no es para tanto. Está más o menos de acuerdo. Dice que si mi personaje decide justificar su a todas luces desproporcionado consumo de café tiene un nutrido club de selectos creadores hipercafeinados de su lado, tales como Balzac o Kierkegaard). 

Un momento. ¿Mi personaje? Soy yo, el autor de carne y hueso, el que bebe dosis pantagruélicas de café. Hay planos de realidad entremezclándose, lo que resulta peligroso. No distinguir el mapa del territorio es lo que desencadena el caos en la partida del Escatón en La broma infinita.

(No me hables de Kierkegaard, le digo. Nunca superó su ruptura con Regina. ¡No hablemos de filósofos solteros! Aunque  fue Kierkegaard quien dejó plantada a Regina)

He abierto un poco la ventana. Se escucha la lluvia, y ahora las campanas de la Iglesia, y de fondo Schubert. No tengo ni puta idea de música clásica, pero en Schubert hay una especie de melancolía voluptuosa, una tristeza reconfortante que armoniza bastante bien con la lluvia y con los finales. 

sábado, 17 de octubre de 2026

Nacho Vegas - Solo Viento

Calor y centros comerciales medio vacíos

Sigue haciendo calor, un calor húmedo y pegajoso. Eterno, al parecer. Se suponía que iba a llover, pero no ha caído una sola gota. Por la mañana he subido a la azotea y he recogido la ropa tendida, bajo un tremendo sol de justicia. He contemplado la solitaria torre de la Iglesia y las montañas. Llegará diciembre y este sol atroz seguirá castigándonos sin descanso y sin piedad, he pensado. He respirado hondo. Le he dicho a mi madre que sí, que cocinaría algo, pero la verdad es que no voy a cocinar nada, nunca más. Voy a dejar que el tiempo pase. Esperaré a que mi sistema nervioso abandone su actual estado de caos y confusión y alcance algún tipo de homeostasis que me permita ser de nuevo un adulto mínimamente funcional, lo que no parece estar ni cerca de suceder. Casi me da por emular a Nietzsche y decirle: madre, soy tonto. 


No hay nada más triste que un centro comercial medio vacío un jueves a las nueve y media de la noche. Pido un lúgubre menú en el Burguer King, que me sirven en seguida. Me dejo la mitad de las patatas y más o menos un cuarto de hamburguesa. Compro la entrada para el cine. Entro en el cine. Empieza la película. La película me aburre. Sin David Fincher a los mandos, la cosa no funciona. El precio de la red es una mediocridad total. O quizás no, pero mi mente divaga y se extravía y es asaltada una y otra vez por recuerdos aleatorios y así no hay manera de enterarse de los diálogos ultrarrápidos de Sorkin ni de nada. Y sí que hay algo más triste que un centro comercial medio vacío un jueves a las nueve y media de la noche y es el parking de ese mismo centro comercial casi totalmente vacío a las doce de la noche. Al llegar a casa lloro y no logro decidir si acostarme o ver otra película a la que no prestaré apenas atención y que con toda seguridad también me aburrirá, como todo me aburre estos días. Estoy indeciso, como el asno de Buridán, ya que no hay una razón lógica para preferir una cosa a otra cuando nada vale nada. Nada tiene un valor intrínseco, eso es lo que descubre súbitamente la persona deprimida, decía alguien.

He venido aquí a volverme loco

Hay que imaginar a Robert Walser feliz, no solo loco y solitario. Célebre y hermosa fue su muerte. Fleur Jaeggy lo cuenta mejor que nadie en Los hermosos años del castigo. Murió en la nieve, tras un largo paseo, después de estar casi treinta años en un manicomio en Herisau. 

Una locura alada y ligera fue la suya, una locura mínima y discreta. Así, al menos, la imagino yo: tranquila, serena, libre de las cargas que nos oprimen el pecho y nos impiden el acceso a la divina levedad del ser. Porque lo divino es ajeno al esfuerzo y a la preocupación. 

«He venido aquí a volverme loco, no a escribir», dijo Robert Walser. 

Yo aún no estoy loco. Aún escribo. Pero las palabras no bastan. Lo que importa está más allá del lenguaje, o más acá. Esencialmente incomunicable, a lo más que podemos aspirar es a decir su indecibilidad mediante torsiones, metáforas y paradojas. No saber sabiendo. Noche oscura del alma.


Pero no es verdad. Seguramente Robert Walser, el bueno de Robert Walser, sufrió mucho. Al caer la tarde, o puede que al mediodía, una tristeza insoslayable le roería el corazón. Saldría a pasear. Caminaría sin prisa ni rumbo, observaría el paisaje con calma. La belleza, no obstante, no aliviaría la tristeza; más bien se entrelazaría con ella y la exacerbaría, dando como resultado una belleza tristísima, una tristeza hermosísima. 

Puede que fuera así, no tengo ni idea. En cualquier caso, me gusta pensar que Robert Walser, el paseante solitario, tuvo momentos radiantes de alegría pura en medio del desconsuelo y la locura; que la soledad no atenazó su vida, la desplegó en la plenitud de su esencia.   

El fracaso es la más resplandeciente victoria, aunque a Michi Panero le es igual

viernes, 16 de octubre de 2026

Pereza y libertad

Te queda todo por aprender, todo lo que no se aprende: la soledad, la indiferencia, la paciencia, el silencio.

Georges Perec, Un hombre que duerme


Libre es quien ha logrado conquistar la despreocupación

Peter Sloterdijk, Estrés y libertad 


Sin una meta o una obra, la vida se libera de los fantasmas del éxito, así como de todas sus cargas.

Juan Evaristo Valls Boix, Metafísica de la pereza

domingo, 11 de octubre de 2026

Rosas maniatadas

 y los trenes de rosas maniatadas

Federico García Lorca, New York


 Quiero lo imposible: ver a Dios

Clarice Lispector, Agua viva 


Quédate con la cerveza, la cerveza es continua sangre

Charles Bukowski, Cómo ser un gran escritor 


Mi triste corazón babea a popa

Arthur Rimbaud, El corazón robado 


Negra leche del alba te bebemos de noche

Paul Cela, Fuga de muerte 


Mi cerebro es una rosa

Leopoldo María Panero


 Mi corazón tendría la forma de un zapato

Federico García Lorca, Luna y panorama de insectos

 


Más triste que los trenes de rosas maniatadas
mi corazón babea a popa
mi triste corazón de rosas negras
bañado por el llanto
acunado por el llanto
mecido por el llanto
por el viento
por el llanto
por la pena
por la nada
por el horizonte de nada y de llanto
horizonte de rosas maniatadas
de rosas negras de pena negra
de llanto de ceniza de nada
de este alcohol en las venas
porque la cerveza es continua sangre
sangre negra de rosas negras
de pena negra
de llanto negro
de noche negra
mis ojos negros
anegados de llanto de rosas
que destilan miel negra
leche negra del alba
—te bebemos de noche te bebemos de día—
ya no hay días que valgan
solo minutos eternos
eternas mortajas de rosas muertas
barcos y almas ebrias
esperando amaneceres dorados
que son un negro son
de amarguras eternas
y no duerme nadie por el cielo
nadie nadie nadie
rosas maniatadas
sangre negra de rosas muertas
te bebemos de noche y de día
bebemos y bebemos continua
sangre allí no hay espesor
mi cerebro es una rosa un borbotón
de melancolías el viento
que algún día seré
porque escucho el viento en las ramas
y digo sí
quiero lo imposible
solo lo imposible
ver a Dios
y alzo la mirada y escucho al viento
y digo sí
así sea al fin
llévame de aquí adonde no hay espesor
no quiero estar más aquí
donde las rosas negras muertas gritan maniatadas
en mi corazón ebrio como el barco ebrio
en mi corazón que tiene
la forma de un zapato viejo
la forma de un zapato
abandonado

viernes, 9 de octubre de 2026

Sensación (remix)

Soñé que caminaba, una tarde azul de verano, por la hierba fresca. Iba sin hablar, sin pensar más, como en el poema de Rimbaud. Me alejaba, al fin, del mundo de los hombres, de la pesadilla de la conciencia; de una vez y para siempre me convertía en viento y era feliz, feliz de ser solo viento, que es lo que siempre he querido ser. No ser más yo, o seguir siendo yo sin serlo, disuelto en el viento. Cerraba los ojos, me liberaba de las palabras, de los significados... Pero sonó la alarma del despertador antes de que el amor infinito me subiera en el alma.

miércoles, 7 de octubre de 2026

Todo, nada, nunca

Todo es indecible fastidio y fatiga.

Eclesiastés


No tenía adónde ir, no tenía nada que hacer y no había nadie a quien conocer.

Thomas Ligotti, El bungalow 


Nunca hubo nada más que nunca y nada.

Thomas Beckett, Textos para nada 

 

martes, 6 de octubre de 2026

Radiohead - Paranoid Android


La vida sin Radiohead sería un error. Con Radiohead también lo es, por supuesto... Pero, en fin, al menos puedes escuchar a Radiohead.

domingo, 4 de octubre de 2026

Radiohead - Life in a glass house

Aphex Twin - aisatsana

Gris

Una inmensa bola de angustia en la garganta del cielo gris. Contiene el llanto, el cielo. No hay eternidad de cálidas lágrimas, solo el tiempo enlentecido, que ya ni pasa; ni hay unción del espíritu santo de los mares, solo un silencio gris y una soledad gris. Está a punto de llover, pero no llueve. No suenan canciones de agua. No pasa nada: los relojes se han detenido. Aunque el sol y los planetas sigan girando, en su alocado rumbo helicoidal, a través de la galaxia.

Palabra de Rimbaud

 Toute lune est atroce et tout soleil amer

sábado, 3 de octubre de 2026

Sleaford Mods - I feel so wrong

Aburrirse

Me aburro tanto como siempre; nunca he conocido a nadie que se aburra tanto como yo.

Arthur Rimbaud


El cielo es de un gris metálico. Ha llovido, pero sigue haciendo calor. El calor no se va a ir nunca, ni la atroz humedad. Hay que abandonar toda esperanza. En este lúgubre lugar el calor se pega a la piel como una maldición y no te suelta. Es como un demonio rabioso que no cejará en su empeño por destruirte. En fin, he estado tumbado en el sofá, sudando —debo de haber perdido varios hectolitros de agua en los últimos meses— y mirando el cielo gris por la ventana. También he mirado una antena vieja y la pared de enfrente, que no tiene nada de particular. 

Esta ciudad es el infierno

Esta ciudad es el infierno, dijo Bernhard. Curiosamente, no se refería a la ciudad más fea y húmeda del mundo, este espantoso y pegajoso estercolero.

viernes, 2 de octubre de 2026

La Llanura y la nada

Exiliado para siempre de la Llanura desolada, planicie infinita donde aletea el sereno espíritu de la sequedad, donde el espacio tiene espacio para darse y se ofrece a la mirada transparente y puro, frío y cristalino. Estudiando otra vez, en un lugar con el peor clima posible para él, humedad pegajosa y noches en las que no refresca nunca. El demonio meridiano le ataca implacable: el monje opositor experimenta una parálisis y un asco profundo ante la tarea de tener que estudiar para sacar mejores notas que todos los demás. Mejor no tener plaza nunca, vivir a salto de mata, de aquí para allá, desarraigado por los siglos de los siglos.

El mar no es tan bonito, piensa. Lleva el páramo vacío grabado en las entrañas. Le da igual estar cerca del mar. No le va la humedad. Solo le gustaba el mar cuando era algo lejano, casi imaginario, un acontecimiento raro que se daba muy de vez en cuando, algunas veces, algunos veranos, no todos, cuando se iban de vacaciones. Ahora la Llanura desolada se está volviendo también algo imaginario, fantasmal, un vago recuerdo de noches estrelladas sobre las tierras sembradas de maíz que regaba de pequeño con su padre. Esa humedad sí le gustaba. No se le pegaba a la piel. El agua sacada de la acequia recorría los surcos con lentitud, pero con determinación, y se filtraba en la tierra, y el maíz crecía y les sobrepasaba a él y a su padre en altura. No es que fueran muy altos ninguno de los dos.

También recuerda ir a cortar árboles con su padre y sus hermanos, y hacer leña para la calefacción, tal vez de los chopos que había cerca del río de su pueblo, pese a que no era buena leña. Recuerda el frío de las mañanas de invierno, al levantarse para ir al colegio, cuando él y sus hermanos dejaban la ropa preparada para vestirse a toda velocidad nada más saltar de la cama. Recuerda cencelladas, heladas, nevadas. Aquí no hay nada de eso, solo un calor húmedo horrible que le hace sudar a chorros. Recuerda que por aquel entonces las mantas pesaban mucho y los colchones eran muy blandos. Las ventanas eran de madera y estaban pintadas de un color como de vainilla. La madera los protegía del frío, la madera que ardía en la calefacción y la madera que los separaba del exterior. Tal vez de chopos, no está seguro.

Ninguna estructura es eterna. Ni siquiera la Llanura. Aunque pareciera que la Llanura siempre ha estado ahí, desapareciendo, en un proceso de fuga inacabable, y que precisamente por eso la Llanura es de un modo raro eterna, por estar eternamente al borde de la extinción. Una brisa sagrada y pacífica parece haber recorrido desde siempre la Llanura, anunciando su pronta caída en el abismo de la nada (los exiliados añoran este soplo de paz, propio de la Llanura, difícil de definir si no se ha vivido). Habría que saber si esta nada es como una nieve luminosa o una noche tenebrosa y hostil. Pero la Llanura siempre ha estado entreverada con la nada misma, eso sus habitantes lo saben de sobra. Sus habitantes se van y no vuelven, desaparecen para siempre dejando pueblos fantasma, casas de adobe caídas, fundidas de nuevo con la tierra, barro al barro, y así la Llanura avanza y al final todo será Llanura y, por tanto, nada.

The Smiths - Pretty girls make graves

Radiohead - How to disappear completely

Nacho Vegas - Noches árticas

jueves, 1 de octubre de 2026

Alcalá Norte - El endemoniado

Hostia pedagógica - Altas capacidades

 

Yo también tengo un amigo con «altas capacidades» Todo el mundo tiene altas capacidades o está en el espectro autista, o ambas cosas (el megacombo de «soy un ser especial»). Se trata de una disyunción inclusiva absoluta. 

Es ridículo, naturalmente. 

La inmortalidad o el horror

En el fondo, todos sabemos que la farsa macabra de la vida solo es soportable porque tiene un fin. Nada más pavoroso que la horrible inmortalidad, como demostró inapelablemente Borges en El inmortal. 

jueves, 13 de agosto de 2026

sábado, 20 de junio de 2026

El Quijote puede resistir una tormenta de mierda

Eso decía Bolaño. ¿Podrá resistir también, lo que ya sería mucho resistir, a Andrés Trapiello, quien se dedicó, parece ser que no tenía otra cosa que hacer el hombre, a mutilar arbitrariamente la obra de Cervantes, sustituyendo unas palabras por otras sin ton ni son, a destrozar la musicalidad de la sintaxis cervantina y a aplanar su sentido del humor? 

Que semejante atropello a la razón haya quedado impune no tiene perdón de Dios. Esperemos que, a pesar de todo, el Quijote, el de verdad, siga leyéndose, y que esta y otras versiones paniaguadas que pululan por ahí caigan en el más absoluto de los olvidos.   

miércoles, 17 de junio de 2026

Sobre el giro católico

Ahora que los filósofos y los jóvenes españoles vuelven al seno de la Iglesia católica, de esa gran Bestia Totalitaria; ahora que se cobijan en el vientre de la Ramera de Babilonia —la Iglesia católica es la Ramera de Babilonia, y de esta burra no me bajo— y siguen con fervor la visita del Santo Padre, conviene recordar, entre muchas otras cosas, que esa Bestia inmunda creó el totalitarismo y exterminó a los cátaros.

La Iglesia católica es una Bestia Genocida.

No hay que desarmar a la IA. Hay que desarmar a la Iglesia católica, que es una catástrofe espiritual, la sinagoga de satanás. 

domingo, 7 de junio de 2026

Católicos versus místicos

Yo soy un místico —y no creo en nada, como decía Flaubert— y un gnóstico —el Dios inefable es Abismo y Silencio, Bythos y Sige, como saben los gnósticos valentinianos—. Ernesto Castro, por el contrario, nos alerta de los peligros del gnosticismo y de la mística. 

Los místicos hablarían, según Ernesto Castro, de una especie de revelación en diferido que no termina nunca de llegar. Pero no es así: la experiencia mística, pletórica, esa alegría ontológica experimentada como fusión con lo absoluto, no necesita esperar nada, ni creer en nada, no necesita dogmas ni degradar el misterio haciendo de él objeto de afirmación o negación. Más aún: los místicos salvajes ni siquiera tienen por qué ser religiosos. 

Quien tenga oídos, que oiga.

jueves, 4 de junio de 2026

viernes, 29 de mayo de 2026

La conversión de Ernesto Castro

No estoy seguro de que la conversión de Ernesto no sea, al final, una performance. Pero, sea como fuere, lo que me llama la atención de este vídeo es que su autor habla exactamente —¡pero exactamente!— igual que Jesús G. Maestro. Misma retórica, misma entonación. Y esa soberbia, por el amor de Dios... Mientras escuchaba este ejercio de retórica más bien indigesto he temido por mi salud mental. No podía dejar de preguntarme si no era el mismísimo Jesús G. Maestro quien estaba hablando. Y una aterradora posibilidad surgió en mi mente... ¿Y si hay más personas así? ¿Nos dirigimos hacia un mundo en el que la gente se convierte en Jesús G. Maestro? ¡Pero directamente! Jesús G. Maestro como virus lingüístico que te infecta y te convierte en él, momento a partir del cual no puedes dejar de ver posmodernos, no solo en ocasiones, sino todo el rato, a tu alrededor, posmodernos por todos lados, catolicismo posmoderno, Hegel posmoderno... ¿Incluso Platón, nuestro venerado santo padre filosófico, no será también en el fondo un posmoderno? Pudiera ser. ¿No convirtió el no-ser en diferencia en El sofista? ¿Y eso qué quiere decir? ¡Que el no-ser, en cierto modo, es! ¡Sofisma posmoderno detectado! La cruda verdad ha sido revelada: todo es posmodernidad. Que Dios nos pille confesados.

lunes, 18 de mayo de 2026

Resurrection

Delirantemente aburrida. He tenido que salir del cine a la hora y media. Un truño insoportable. Pedante hasta la náusea. 

martes, 12 de mayo de 2026

La tiranía de la cultura de la explicación

AQUÍ

Desde Nietzsche, por lo menos, sabemos que el arte claro y comprensible suele ser una mierda, por la muy clara y comprensible razón de que se limita a poner en circulación significados ya establecidos. No crea nuevas formas de ver, de sentir, no crea nada de nada. De ahí su mísera claridad, su cobarde inteligibilidad.

PD: No hay salvación fuera de Thomas Pynchon y David Lynch. Por supuesto, incluso estos dos tótems supremos de la resistencia a la explicación, ídolos nunca suficientemente venerados, son sometidos a intentos de jibarización hermenéutica. Intentos, afortunadamente, fallidos. 


martes, 28 de abril de 2026

En defensa de Bergson

El tiempo es invención y novedad, no una serie de puntos estáticos (geometrización falaz del tiempo). El tiempo es real, fluido, irreversible. El futuro no está determinado.

miércoles, 22 de abril de 2026

En defensa de Enlil

En la mitología mesopotámica, Enlil provoca un diluvio para exterminar a los seres humanos, ya que estos hacen un ruido insoportable. Estoy totalmente de acuerdo con la decisión de Enlil. Me parece un castigo justo y proporcionado.

En defensa de Eva

Eva no hace nada malo el desobedecer el mandato divino. Todavía no ha comido el fruto del árbol, todavía no ha adquirido el conocimiento del bien y del mal. No puede obrar mal si no sabe qué es el mal.

martes, 17 de febrero de 2026

El legado cismático del punk: aceleracionismo hardcore y languidez post-punk

El título ya lo dice todo. El punk evolucionó, por un lado, hacia la languidez atmosférica del postpunk, con Joy Division, PiL y compañía; por otro lado, hacia un ritmo aún más acelerado con el hardcore. Un ritmo, de hecho, que hará sonar lentos a los mismísimos Ramones (véase Nic Fit, por ejemplo, canción señera del hardcore, pepinazo sonoro tan breve como frenético, popularizada por la versión de Sonic Youth incluida en el Dirty). El aceleracionismo hardcore parecía transitar por la senda de la simplicidad y la crudeza sonora, mientras el post-punk se complejizaba con texturas envolventes y oscuras. Sin embargo, un grupo tan hardcore como Black Flag abrazó el caos del free jazz en The process of weeding out. El hardcore podía ser tanto o más complejo que el post-punk. Luego vendrían el post-hardcore, con grupos como At The Drive-In, y el post-punk revival, con grupos como Interpol o Editors, continuando el infinito legado del punk en la música.

The Untouchables - Nic Fit

Franco Battiato - Vida en diagonal

En Battiato está la clave. ¿Dónde si no? Trazar una línea de fuga horizontal, proyectada hacia el futuro, sería trazar el rumbo a la catástr...