Me acuerdo de que me gustaba Georges Perec antes de haberlo leído. Me imaginaba cómo serían sus novelas y posponía el momento de su lectura porque no quería arruinar la frágil belleza de esa literatura puramente potencial. Sin ningún motivo, Perec era para mí un ser legendario. Leía reseñas, miraba fotos. La literatura como juego. Las listas, las clasificaciones, los experimentos raros, escribir sin la letra e, etcétera. Estaba bastante convencido de que Perec era una especie de genio loco, sabiendo que mi devoción por un autor del que no había leído ni una sola palabra era irracional. La expresión de sus ojos, su pelo alborotado, signos inequívocos de grandeza lúdica y literaria. Las enumeraciones, tentativas de agotar lo inagotable. Porque siempre queda un resto innombrable, el abismo del etcétera.
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jueves, 22 de septiembre de 2022
jueves, 30 de junio de 2016
Delirios clasificatorios
Pensar es clasificar, como diría el bueno de Georges Perec, quien trabajó en una biblioteca y por tanto con sistemas de clasificación.
Proust, por cierto, también trabajó en una biblioteca, pero muy poco tiempo, porque parece ser que se aburrió, dijo que no se encontraba muy allá y se tumbó en su cama a escribir miles de páginas llenas de meandros sintácticos magistrales (puede que este breve esbozo biográfico no sea muy exacto).
En fin. El caso es que tanto Rockdelux como los filósofos académicos a veces entran en estados de demencia clasificatoria notables, con la inestimable ayuda de los prefijos post-, neo- y meta-. Veamos algunos ejemplos.
Según la clasificación de nuevos estilos sonoros del siglo XXI perpetrada por Rockdelux en el especial 25 aniversario, existen estilos tales como post-free y post-free siglo XXI, o post-metal, estilo surgido de heavy metal, el shoegazzing y el post-rock. También habría un neofolk español, un new weird america, surgido del indie-pop y del post-rock, amén de un new math-rock y una nueva improvisación. Todo muy new y muy post, como vemos. En otros números puede comprobarse que son habituales clasificaciones como art-pop, ethio jazz, synth pop melodramático, psychic rock, post-dubstep, etc. Podría llegar el día en que cada grupo tuviera su propia clase, lo cual tendría poco o ningún sentido, claro, porque para eso ya tienen un nombre que los designa rígidamente.
A los filósofos también les chifla el prefijo post-. Se ha hablado de filosofía postmetafísica, de postestructuralismo, de filosofía postanalítica y metacontinental. Incluso se ha hablado de postfilosofía. Y se ha hablado muchísimo de postmodernidad, desde luego, aunque nadie sepa muy bien a qué nos referíamos con esa palabra.
Proust, por cierto, también trabajó en una biblioteca, pero muy poco tiempo, porque parece ser que se aburrió, dijo que no se encontraba muy allá y se tumbó en su cama a escribir miles de páginas llenas de meandros sintácticos magistrales (puede que este breve esbozo biográfico no sea muy exacto).
En fin. El caso es que tanto Rockdelux como los filósofos académicos a veces entran en estados de demencia clasificatoria notables, con la inestimable ayuda de los prefijos post-, neo- y meta-. Veamos algunos ejemplos.
Según la clasificación de nuevos estilos sonoros del siglo XXI perpetrada por Rockdelux en el especial 25 aniversario, existen estilos tales como post-free y post-free siglo XXI, o post-metal, estilo surgido de heavy metal, el shoegazzing y el post-rock. También habría un neofolk español, un new weird america, surgido del indie-pop y del post-rock, amén de un new math-rock y una nueva improvisación. Todo muy new y muy post, como vemos. En otros números puede comprobarse que son habituales clasificaciones como art-pop, ethio jazz, synth pop melodramático, psychic rock, post-dubstep, etc. Podría llegar el día en que cada grupo tuviera su propia clase, lo cual tendría poco o ningún sentido, claro, porque para eso ya tienen un nombre que los designa rígidamente.
A los filósofos también les chifla el prefijo post-. Se ha hablado de filosofía postmetafísica, de postestructuralismo, de filosofía postanalítica y metacontinental. Incluso se ha hablado de postfilosofía. Y se ha hablado muchísimo de postmodernidad, desde luego, aunque nadie sepa muy bien a qué nos referíamos con esa palabra.
martes, 31 de marzo de 2015
La manía de darle vueltas a las cosas
Podríamos añadir al catálogo de definiciones del ser humano la siguiente: el ser humano es el animal poseído por la manía de darle vueltas a las cosas. La definición es igual de arbitraria que muchas otras: animal racional, animal lúdico, animal metafísico, animal que ríe, animal que llora, mono vestido, etc. Es el animal que le da vueltas a las cosas, incluso a cosas que Perec (que yo siempre digo que es la reencarnación de Cristo, y lo digo porque lo dijo Bolaño, no porque yo sepa qué quiso decir Bolaño) ya ha esclarecido de manera definitiva. Por ejemplo, ¿qué es la vida?, ¿qué es vivir? La pregunta sigue teniendo en vilo el meditar de mucha gente (desocupados, tarambanas y holgazanes, fundamentalmente). No obstante, Perec ya respondió a esta pregunta y carece de sentido seguir dándole vueltas. He aquí su respuesta: «Vivir es en pasar de un espacio a otro haciendo lo posible para no golpearse».
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