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viernes, 17 de diciembre de 2010

La espera

La espera temblorosa incluye sobredosis de histeria. También: viento frío, fumar compulsivamente, música de Los Planetas. Lo peor es que no se espera nada determinado. O lo mejor, quién sabe. Si alguien sabe de qué hablo que me lo diga. Ahora todo se vuelve nítido, frío, sereno. Contornos punzantes, afilados por el sol, que empieza a marcharse ya, y dientes afilados para morder lo imposible, para que su jugo se derrame, ahora, sobre la noche que aún no es noche.

Esperando que un mundo sea desenterrado por el lenguaje.



Alejandra Pizarnik

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Hace un frío de muerte

Ahora ya se nota el frío de verdad: golpea las mejillas, estremece las manos, evoca abandono. Pero no es cómodo fumar con guantes. Camino por ahí como el hombre invisible. Nadie me ve. El frío en los labios, el humo en los pulmones, el horizonte hecho trizas. Meto las manos en los bolsillos. Vuelvo a hablar con Alejandra, enamorada del viento, después de tanto tiempo: qué hacemos con el miedo. Sonríe. No sabemos. Qué hacemos con las imágenes clavadas en el cerebro con alfileres de labios que sonríen y se acercan y luego se alejan y ya no vuelven. Qué. No sabemos. Un anhelo indefinible me atravesó un día, y me partió, y por eso no tengo patria, dice. Sus ojos pequeños y brillantes como la muerte, negros como la muerte. Sus dedos delgados nadando, tan blancos, frágiles como la vida, pero fríos como el viento: los entrelaza con los míos y yo me asusto y le digo Alejandra, estás muerta, por eso estás tan fría. Lo sabe.

Kase O. ha vuelto al ejercicio

 Y con supermúsica hardcore vieja escuela, como debe ser.