Mostrando entradas con la etiqueta la Biblia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta la Biblia. Mostrar todas las entradas

domingo, 12 de agosto de 2018

Amor al prójimo

El problema —la dificultad insuperable, mejor dicho— es que hay determinados prójimos/as que son extremadamente odiosos/as. Esto es obvio. Los cristianos nunca lo han ignorado. Y aun así, han formulado imperativos tan extravagantes e imposibles de cumplir como el de ama a tus enemigos, cuando el deseo natural* de los seres humanos respecto a sus enemigos se orienta más bien a la respuesta dada por Conan al ser preguntado por qué es lo mejor de la vida: aplastar enemigos, verles destrozados y oír el lamento de sus mujeres...

*Natural no significa bueno, evidentemente.

jueves, 22 de diciembre de 2016

La Biblia desenterrada

La biblia desenterrada: una nueva visión arqueológica del antiguo Israel y el origen de sus textos sagrados, Israel Finkelstein y Neil Asher Silberman.

Obra maestra. Lectura obligatoria.

PD: Hago estas declaraciones dogmáticas en vez de una reseña crítica en condiciones porque (1) soy extremadamente perezoso, como ya habré dicho un millón de veces, (2) no se me da bien hacer reseñas. Sea como fuere, es un libro buenísimo y lo recomiendo fervorosamente a los interesados en la historia de Israel y de la Biblia (que deberíais ser todos, dicho sea entre paréntesis).

jueves, 11 de febrero de 2016

El Señor S. versus Harold Bloom

El título es un poco exagerado, la verdad; solo quería decir que para mí el centro del canon no es Shakespeare, es el Yahvista, el primer autor de la biblia hebrea, sea quien fuera —en un arrebato especulativo al comienzo de El canon occidental Bloom sugiere la atractiva pero infundada hipótesis de que el primigenio e ignorado autor de la Biblia, o sea, el Yhavista, fuera una mujer de la corte del Rey Salomón; y a sugerencia de un reseñista Bloom se apunta a la idea de que esta fuese Betsabé, la madre de Salomón, una mujer hitita que el rey David tomó tras disponerlo todo para que su marido, Uriah, muriera en el campo de batalla—, porque sin la Biblia sencillamente no hay manera de entender la literatura, el arte o la música occidentales.

Dejando a un lado todas las teologizaciones o lecturas moralizantes de la Biblia —y, dicho sea de paso, la Biblia no es un libro de teología ni un libro de moral; de hecho ni siquiera es un libro, aunque sí tenga cierta coherencia, toneladas de referencias internas y el arco argumental definitivo, pues va de la creación del mundo a su fin—, leyéndolo de forma puramente mitológica y literaria, vemos que su potencia simbólica y metafórica, y su despliegue de formas narrativas, son abrumadores.

¿Hay algún texto con la importancia y la resonancia del Génesis, por ejemplo?

PD: Aunque la discusión está abierta, supongo, y yo realmente no soy un experto ni en la Biblia ni en Shakespeare...

miércoles, 20 de enero de 2016

Tetas y espiritualidad

El fascinante mundo de las metáforas religiosas siempre depara agradables sorpresas. William James nos informa en Variedades de la experiencia religiosa de que el subtítulo del New England Premier era «leche espiritual para niños americanos, tomada de los pechos de los dos Testamentos». En mi opinión, el mejor subtítulo de la historia.

lunes, 13 de abril de 2015

Umbral y expulsión


Y habiendo expulsado al hombre, puso delante del jardín de Edén querubines, y la llama de espada vibrante, para guardar el camino del árbol de la vida.
Gn 3:24

Todo vivíparo vivo ha perdido un primer mundo. Todo Edén es umbral y expulsión
Pascal Quignard

jueves, 2 de abril de 2015

El Evangelio según San Mateo, Pier Paolo Pasolini



He aquí la incontestable obra maestra de Pasolini (Seguramente hablo demasiado de ella... Por cierto, sale Giorgio Agamben en el papel del apóstol Felipe [supongo que esto ya lo habré dicho también]).

sábado, 21 de marzo de 2015

Umberto Eco sobre la Biblia

Tengo que confesar que los primeros centenares de páginas de este manuscrito realmente me engancharon. Llenas de acción, tienen todo lo que el lector de hoy busca en una buena historia. Sexo (en cantidad, incluidos el adulterio, la sodomía y el incesto) y también asesinatos, guerra, matanzas y demás.
El capítulo de Sodoma y Gomorra, con los «travestis» intentando seducir a los ángeles, es digno de Rabelais; las historias de Noé son Julio Verne puro; la huida de Egipto pide a gritos convertirse en una gran película... En una palabra, una verdadera bomba, bien estructurada, con multitud de giros argumentales, llena de invención, con la cantidad exacta de piedad y sin caer nunca en la tragedia.

jueves, 24 de mayo de 2012

Génesis

Si uno lo piensa bien, Dios crea primero al hombre, sí, pero es gracias a la serpiente y a la mujer que el ser humano es algo más que un animal. Eva no es engañada por la serpiente, Eva quiere morder la manzana del árbol de la ciencia, Eva quiere saber, posee el suficiente atrevimiento para decir sí a la conciencia, a la lucidez, y a la desgracia.

PD: Próximamente, nuevas lecturas libérrimas de la Biblia, aunque el insigne Juan Manuel de Prada nos condene al infierno.

martes, 7 de junio de 2011

El Cantar de los cantares

Hay infinidad de interpretaciones delirantes de libros y pasajes de la Biblia, pero el Cantar de los cantares se lleva la palma. En fin, que trata sobre la unión de Cristo y su Iglesia... Vamos, no lo dirán en serio. Ese libro trata sobre lo que trata.

martes, 20 de abril de 2010

The Mindscape of Señor S: recomendamos tres cómics

Empecé a leer Watchmen de Alan Moore. En el documental/entrevista The Mindscape of Alan Moore habla de magia y de mecánica cuántica. Parece un loco o un iluminado. Con su melena, su barba, sus anillos. Celebritie de Muchachada Nui. En el documental dice que las acciones puras se realizan sin miedo y sin ambición. Una especie de salto. Hay que leer Watchmen.

También empecé a leer el Génesis, nada menos, ilustrado por Robert Crumb.
El otro día llamó por teléfono una testigo de Jehová y estuve como media hora hablando con ella, intentando convencerla de que, como decía House, si hablas a Dios estás rezando, pero que si Dios te habla a ti estás como una puta cabra y necesitas atención médica. Se sorprendió bastante. Le dije que la Biblia no era la palabra de Dios, sino palabras de hombres, como los mitos griegos, por ejemplo. Ella insistió en que los hombres habían escrito la Biblia, pero Dios dictaba. Los hombres habían actuado "como una secretaria" (sic). No puede reprimir mi asombro y preguntar si de verdad, sinceramente, en lo más profundo de su corazón, creía que había sido así. Dijo que sí, que era la palabra de Dios, el único Dios verdadero. Yo seguí con mi rollo, con un tono entre pedante e irónico que provoca risitas nerviosas por su parte. Solté de sopetón que Dios era causa inmanente, pero no transitiva, del mundo, como decía Spinoza, y que no tenía voluntad ni barba blanca ni nada. Aclarando sus ideas con unos ehhhhhhh temblorosos por fin dio con la solución: Dios es una criatura espiritual. Al oír la palabra "criatura" no cupe en mí de la falta de pericia teológica en alguien que llama para hablar, precisamente, de Dios. ¿Una criatura? No, testigo mía, no, las criaturas somos nosotros. Bueno, pero es espíritu. Le pregunté si estaba de acuerdo con la teología negativa, es decir, si pensaba que de Dios, al estar más allá de todas las categorías que usamos, incluso del ser, solo se podía hablar de forma negativa, en cuyo caso su afirmación anterior no tenía valor alguno, porque Dios no era. Dijo: ya... Y yo: si la Biblia está muy bien, es una buena colección de relatos fantásticos... ¿Fantásticos? Obvio.

Y, bueno, la cosa fue derivando hacia el origen de las leyes éticas, que ella creía venían escritas en nuestro interior (más vaguedades absurdas que no explican nada) y que todo iría mejor si nos guiáramos por las leyes, etc. Como las normas de tráfico (sic). ¿No creerá que Moisés escribió el código de circulación? No, claro. Era un símil, como lo de la secretaria. Yo creo que el origen de las leyes es pragmático, no trascendente, aclaré. Al final quedamos en que yo leería la Biblia y ella a Spinoza. Y hoy cumplí mi palabra: saqué el Génesis ilustrado por Robert Crumb de la biblioteca. El Génesis mola. Empieza con una explicación inmejorable (y fantástica) de lo que es un enunciado performativo: Dios dijo: hágase la luz; y hubo luz. Lo decía Alan Moore en el documental/entrevista mencionado: la magia tiene mucho que ver con el lenguaje, es influir sobre otras conciencias. Burroughs diría: es un virus. Un enunciado performativo en la escala humana no mágica sería algo menos espectacular, como decir "te prometo que...", en el momento de decirlo la acción de prometer queda realizada.

También saqué The Sandman: estación de tinieblas. Aparece Destino, uno de los Eternos, en un jardín de senderos que se bifurcan, y a continuación llegan tres viejas que supongo son Las Parcas, y dicen que todo tiene un principio y un final, algo muy suyo ya que una preside el nacimiento y otra la muerte. La otra, el matrimonio. Además tienen los hilos para tejer el destino de los mortales. Neil Gaiman también mola.

Diálogos ciberplatónicos (lo que piensa el TecnoNúcleo)

En la evolución reciente de La morada de los existencialistas errantes , el blog cruza una línea tecnológica y emocionalmente cruda. El dolo...