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sábado, 29 de octubre de 2022

Ética y política del aburrimiento

Wallace escribe sobre contaduría e impuestos para tratar el concepto del aburrimiento, pero también presenta a la IRS (que probablemente es la institución más odiada en los Estados Unidos) y a los impuestos como medio y acto de participación democrática. Si la novela [El Rey pálido] es sobre el aburrimiento, también es sobre el civismo, sobre los deberes y obligaciones de un ciudadano. En la cultura del entretenimiento el aburrimiento es un pecado, pero también es necesario para ir más allá de los eslóganes políticos, de los titulares mediáticos, del pensamiento panfletista. Será necesario concentrarse, aburrirse, y prestar atención.

Antonio Aguilar Vázquez, Entretenimiento y aburrimiento, dos novelas de David Foster Wallace 

viernes, 11 de octubre de 2019

11/10/2019

Lo inhóspito: de vez en cuando sigue apareciendo alguna que otra ominosa y terrible cucaracha correteando por mi piso. Y yo sigo teniendo reacciones desproporcionadas de pánico histérico. 

También sigo, dicho sea de paso, alimentándome fatal. 

Y sigo preguntándome, al hablar con gente que acabo de conocer, si no se estarán aburriendo por mi culpa, por ser demasiado introvertido y callado. 

David Foster Wallace dijo que ser tímido significa estar absorbido por uno mismo hasta el punto de que a veces resulta difícil estar con otras personas. Y puede resultar difícil a pesar de que, en general, la gente te trate bien, incluso demasiado bien. La razón, supongo, es que la timidez, aun significando lo que David Foster Wallace dijo que significa, para algunas personas es, como cantaba Morrissey, nice.

viernes, 8 de marzo de 2019

Hazte Lapón - La vida adulta



Trying to survive the Day-in-day-out of Adult Life

Casi 36 años, y aún no me he acostumbrado a la Vida Adulta.

lunes, 31 de diciembre de 2018

Posposmodernismo: la narrativa de DFW

Como estoy de vacaciones, tengo tiempo para entretenerme leyendo una tesis doctoral sobre la narrativa de David Foster Wallace, escrita por Carlos Cerdeña de la Rosa. Lo malo es que ya he leído exactamente 69 páginas —la tesis tiene unas escasísimas 240 páginas— y he tenido que tragarme una sarta de topicazos académicos en la que no aparece DFW por ninguna parte: Walter Benjamin y el arte en la era de la reproducción técnica, Baudelauire y el flaneur, Fukuyama y el fin de la Historia y etcétera y etcétera (la misma matraca de siempre).

El posposmodernismo sería una fase de transición entre el capitalismo tardío y un nuevo modelo comunitario. El concepto, a mi juicio, es arbitrario y apenas está definido. Supongo que con posposmodernismo, acordándonos de la célebre definición de Jameson de la posmodernidad como lógica cultural del capitalismo tardío, se hace referencia a la lógica cultural de ese supuesto periodo de transición que vendría a continuación del capitalismo tardío. 

Posposmodernismo haría referencia, no a un modo de producción, sino a la lógica cultural que seguiría al derrumbe de ese modo de producción. Pero el problema es que la narrativa de DFW —quien ciertamente no era un autor posmoderno— no da cuenta de un mundo poscapitalista sino más bien de ese capitalismo tardío, agonizante, esquizofrénico, de ese mundo de Sonrisas Profesionales, adicción al entretenimiento y empleados de Hacienda que se pasan cuatro días muertos sobre su mesa sin que nadie se de cuenta (y si calificamos a DFW como posposmoderno por venir después de los posmodernos clásicos de los años cincuenta como Gaddis y por haberse criado con la televisión, ¿la siguiente generación sería de escritores posposposmodernos por haberse criado con vídeos de youtube? ¿Y cuál es el límite de prefijos que admite la modernidad?)

Si hubiese que poner dos prefijos al término modernidad para calificar la narrativa de DFW, yo optaría directamente por calificarla de antiposmodernismo. Porque DFW asumió el legado posmoderno —Pynchon, Barth, etcétera— y usó muchos de sus recursos, pero se opuso a sus consecuencias. Se aprovechó de su método y luchó contra su doctrina, por así decirlo. 

PD: En todo caso, ya digo que solo he leído 69* páginas, así que tal vez en las restantes el concepto de posposmodernidad —del que he de decir que ya a priori recelaba, porque me parece o bien una broma, o bien una denominación meramente provisional— se defina mejor. Y se empiece a hablar de una vez de DFW.

PD2: La cuestión de cómo categorizar la narrativa de DFW es interesante, sin duda, pero también habría que decir que La broma infinita es simple e indudablemente la mejor novela jamás escrita y trasciende géneros y épocas y no se acaba nunca. 

PD3 (Habiendo leído más de 69 páginas): En determinado momento, Carlos Cerdeña, acumulando tópicos y continuando con la proeza de escribir una tesis sobre DFW en la que casi no se habla de DFW, equipara la frase de Höderlin donde crece el peligro, crece también lo que salva, usada por Heidegger, con la frase de Nietzsche lo que no te mata te hace más fuerte y con lo sublime kantiano. Las conexiones son bastante peregrinas, la verdad. Según Carlos Cerdeña, la frase de Nietzsche es una deformación posmoderna de la realidad, ya que nunca dijo la frase tal y como se ha incorporado al imaginario colectivo. Pero la variación es mínima. Nietzsche escribe en El crepúsculo de los ídolos: «De la escuela militar de la vida. Lo que no me mata me hace más fuerte.» Yo no veo deformación por ninguna parte. 

PD4 (Habiendo leído más de 90 páginas): En otro determinado momento, Carlos Cerdeña dice que la inversión del platonismo de Deleuze sería la versión filosófica de la honestidad brutal de DFW. A esto no le veo sentido alguno por más vueltas que le doy. Invertir el platonismo es algo que podríamos calificar como un proyecto metafísico —que, por decirlo rápidamente, consistiría en comprender las Ideas no como el modelo al que se ajustan los entes, no como lo primero, lo que da forma, principios constituyentes supremos, sino como resultado, como efecto, como producto— mientras que la honestidad brutal, la nueva sinceridad, ¿no es una ética? ¿Cómo se relacionan la inversión del platonismo y la honestidad brutal? Según Carlos Cerdeña, si es que he entendido algo, lo que tienen en común es que buscan una respuesta más allá de la ironía, pero a esto sigo sin verle sentido...

PD5 (En la página 102): Seguimos el recorridos por los tópicos de la filosofía continental, esta vez el ultramanido y cansino Debord y La sociedad del espectáculo. DFW sigue sin aparecer. Es el Gran Ausente de una tesis dedicada a su narrativa.

PD6: Dice Carlos Cerdeña que 4'33" es una obra de puro silencio, pero ¿no es lo contrario, una obra que demuestra que el puro silencio no existe?

PD7 (En la página 108): Otro tópico, los no-lugares de Marc Augé, concepto estúpido donde los haya. ¿Los supermercados y los aeropuertos no son lugares? Por favor...

PD8 (Alrededor de la página 170): Por fin se empieza a hablar de DFW y de sus influencias literarias. 

PD9 (Conclusiones): Dice Carlos Cerdeña que una de las alternativas propuestas por DFW al aburrimiento y a la alienación es convertirse en king of a skull-sized kingdom, pero la propuesta de DFW es totalmente opuesta (quizá yo he entendido mal a Carlos Cerdeña, porque de hecho él habla sobre el tema de la atención y la vida adulta tal como lo trata DFW, lo que no concuerdan con la propuesta de convertirse reyes del tamaño de nuestro cráneo): prestar atención a lo que ocurre fuera de mí, rechazar convertirme en king of a skull-sized kingdom, salir de mi diminuto reino solipsista.

*Aunque sé que es absurdo y no viene a cuento, no he podido resistirme a coger El ermitaño de la calle 69, de Jerzy Kosinki, en busca de alguna jugosa cita sobre el famoso número. Extraigo esta: «Desordenadamente encariñados el uno con el otro, los dos números se encuentran a menudo y, uniendo sus extremos opuestos en apretado abrazo, se convierten en el número sesenta y nueve o noventa y seis, que para Kosky significan lo mejor en las relaciones humanas».

jueves, 13 de septiembre de 2018

Los ambiciosos planes vitales del Señor S (incluye citas)

1) Sobrevivir (ved cómo aquí y en el título hay una cita/referencia encubierta (ya no encubierta, en realidad) de Nacho Vegas)

2) Ser un adulto mínimamente funcional (otra cita/referencia encubierta-ya-no-encubierta-en-realidad, esta vez de DFW)

miércoles, 12 de septiembre de 2018

Hoy, 12 de septiembre de 2018...

Hace diez años que David Foster Wallace se ahorcó. 

Recuerdo que al leer la noticia de su muerte me quedé conmocionado y permanecí un buen rato delante de la pantalla del ordenador, muy quieto y con los ojos llorosos, pensando estúpidamente que no podía ser verdad, que tenía que haber un error, que por qué mierda se iba a suicidar. Leí la noticia en varios blogs antes de convencerme de que David Foster Wallace se había suicidado. 

Luego bajé las escaleras y le dije a mi madre que David Foster Wallace se había muerto, y ella me preguntó que quién era David Foster Wallace y yo le dije que un escritor.

Han pasado ya diez años y, sinceramente, no sé qué decir (diré, de momento, entre paréntesis, que es raro no saber qué decir sobre el escritor al que más he leído y admirado en mi vida).

En fin, es un día triste y extraño, y el viento genera gemidos desolados...

AQUÍ una recopilación de las entradas que he escrito sobre DFW en este blog (algunas son extremadamente pedantes y farragosas, especialmente ESTA en la que hablo de Tri-Stan: He vendido a Sisse Nar a Ecko)

AQUÍ una entrevista inédita con DFW que le hace Eduardo Lago.

AQUÍ un magnífico artículo de Juan Francisco Ferré

sábado, 28 de julio de 2018

El cristianismo es un anarquismo

Dilige et quod vis fac
San Agustín

Como es sabido, hay al menos tres tipos de amor: φιλíα, Ἔρω y ἀγάπη.

Y como también es sabido, San Pablo se refiere a ἀγάπη en Corintios 13, 1-13. Y seguramente San Agustín también se refiere al amor en el sentido de ἀγάπη al proclamar su máxima ama y haz lo que quieras. 

PD: El ensayo de DFW sobre el uso del inglés americano al que últimamente no paro de referirme se inicia con la cita de San Agustín. ¿Por qué? ¿Por qué un ensayo sobre normativismo versus descriptivismo y sobre gramática y política y sobre los sórdidos entresijos de la lexicografía se inicia con la máxima de San Agustín que compendia, según dice Giorgio Agamben en Altísima pobreza, el modo de vida cristiano? ¿Eh?

miércoles, 25 de julio de 2018

La policía del lenguaje

Véanse los argumento de DFW contra el Inglés Políticamente Correcto en La autoridad y el uso del inglés americano. 

Absolutamente magistral.

martes, 24 de julio de 2018

Lo lexicográfico es político

La tajante separación entre lo puramente lingüístico y lo extralingüístico que se establece en el artículo del anterior post es muy cuestionable. 

Decía David Foster Wallace en La autoridad y el uso del inglés americano que «las cuestiones en las que la tradición se enfrenta con el igualitarismo en el ámbito del inglés americano son en el fondo cuestiones políticas». Lo mismo vale para el ámbito del español (aunque los ejemplos concretos sobre el uso del inglés no puedan trasladarse sin más al ámbito del español, las tesis generales del artículo a mi juicio sí son válidas, por lo que merece la pena leerlo). 

PD: Recordemos una vez más el nexo entre el lenguaje y la política que Humpty Dumpty estableció al señalar que lo importante es saber quién manda.

PD2: Es verdad que el desdoblamiento no lo usa nadie —aparte de los políticos, y solo al principio de un discurso, y seguramente porque hay cámaras— porque es prácticamente imposible hacerlo de manera sistemática. Pero ¿es cierto que la inclusividad se reduce al desdoblamiento lingüístico, o a la majadería de la @? Por ejemplo, ¿no sería el uso de ser humano, o persona, más inclusivo que el uso de hombre, cuando estamos hablando de hombres y mujeres? 

PD3: Yo no soy filólogo ni nada, solo digo, copiando descaradamente a mi ídolo, que los sórdidos entresijos lexicográficos desvelan luchas ideológicas y controversias e intrigas y cosas desgradables y fervores (de una escala similar al caso Lewinski, dice DFW; yo iba a poner una comparación adaptada al contexto español, pero no se me ha ocurrido ninguna, así que inserten ustedes la suya si se les ocurre alguna ingeniosa).

PD4: Por cierto, he oído a escritores decir que uno de los motores con los que avanza el habla es la economía, que contraemos palabras. Esta Ley General de la Evolución del Habla suena bien, pero no se cumple siempre. Nebrija usaba trasformar, no transformar, por ejemplo. Resulta muy tentador reducir la complejidad de un fenómeno a una sola ley que lo explique, pero me temo que también resulta, en la mayoría de los casos, y más en un fenómeno tan complejo como la variación lingüística, equivocado (o, al menos, resulta que la Ley tiene un enorme montón de excepciones).

martes, 10 de julio de 2018

Furia incomparable

El narrador de Hacia el Oeste, el avance del imperio continúa pensaba que no había furia comparable a la de una autora posmoderna recibida con frialdad. Pero la furia de un gustavobuenista antiposmoderno es mil veces más vesánica y violenta. No hay ente más furioso en el universo que un discípulo de Gustavo Bueno pensando contra los posmodernos.

lunes, 2 de abril de 2018

Todo es verde. Pero no todo es verde

En lo alto todas las cosas son verdes. En lo alto de la montaña todas las cosas son verdes y nuevas; pero si caen en la temporalidad, entonces palidecen y pierden color.
Maestro Eckhart, La montaña verde 

Todo es verde dice ella. Mira qué verde es todo Mitch. Cómo puedes decir que sientes todo eso cuando fuera todo es tan verde (...). Los árboles son verdes y la hierba más allá de los badenes es verde y está empapada. Pero no todo es verde.
David Foster Wallace, Todo es verde 

jueves, 22 de marzo de 2018

This is water: Simone Weil y la presencia del mundo

La presencia del mundo es ante todo para mí este sentimiento ambiguo; lo que el nadador llama agua es ante todo para él un sentimiento compuesto de la voluptuosidad que da el nado, del trabajo que trae la fatiga. Este sentimento matizado de placer y cansancio es pues el sentimiento del mundo, sentimiento ambiguo que hace presente el agua al nadador.
Simone Weil, Obras Completas I, 185-186; citado en Esteban Andrés García, Percepción y lectura en la Filosofía de Simone Weil, 79.

PD: El título del post alude, evidentemente, a Esto es agua, la célebre conferencia de David Foster Wallace. Tanto en el pensamiento de DFW como en el de Simone Weil el concepto de atención es central. En cada uno tiene modulaciones diferentes, desde luego, pero es un punto de unión entre ambos.

domingo, 10 de diciembre de 2017

Apología del tedio

—Esta conversación es tediosa. 
—A veces lo importante es tedioso. A veces es trabajo. A veces las cosas importantes no son obras de arte hechas para entretenerte, Ex.
David Foster Wallace, El rey pálido

domingo, 26 de noviembre de 2017

Aquí el autor: autoexposición metaconfesional y antirromántica en la era difital

La meta-confesión es antirromántica porque no expresa una interioridad singular sino una exterioridad convencional. En este sentido, nos oponemos firmemente a las tesis que describen el mundo digital contemporáneo en los consabidos términos parafreudianos de narcisismo, exhibicionismo y apoteosis del yo. Muy al contrario, pensamos que las prácticas de apariencia confesional, las que suceden en blogs, en Facebook y en Twitter, son en primer lugar socialmente objetivas (porque expresan una verdad microsituacional), indexales (porque indican qué lugar ocupa el emisor en la trama de los vínculos digitales) y convencionales (porque deben acatar un patrón técnico, sean los 140 carácteres de Twitter o el parágrafo del comentario en Youtube).
Eloy Fernández Porta, Emociónese así: anatomía de la alegría (con publicidad encubierta)

Yo confieso que todas mis confesiones son puro teatro (excepto esta metaconfesión), aunque tal vez —¡pero solo tal vez!— haya alguna verdad encubierta en ellas.

sábado, 4 de noviembre de 2017

Tedio letal y éxtasis

Llevo toda la semana bunkerizado en mi habitación, estudiando Historia cultural de la Península Ibérica, un tema que abarca desde los Tartessos hasta la fundación del Museo de pintura abstracta de Cuenca o la arquitectura posmoderna de Bofill, por poner un par de ejemplos de la manera más arbitraria que se me ha ocurrido, pasando por el siglo de Oro español, la generación del 98 y toda la pesca. 

PD: El tema entra en las Oposiciones. Quiero decir que no estoy llevando una vida monacal de estudio por el puro placer de la erudicción, aunque, sinceramente, estoy disfrutando como un enano con este tema. El problema es que no puedo dedicarle mucho más tiempo. La semana que viene tendré que adentrarme en los áridos terrenos de la legislación. Espero llegar vivo al otro lado del tedio letal que me espera y encontrar finalmente el éxtasis que me merezco*.

*«Resulta que el éxtasis —un placer sentido segundo a segundo y acompañado de gratitud por el don de estar vivo y ser consciente— se encuentra al otro lado del aburrimiento absolutamente letal. Presta atención a la cosa más tediosa que puedas encontrar (las declaraciones de la renta, el golf retransmitido por televisión) y un aburrimiento como no hayas visto nunca se te echará encima en oleadas y a punto estárá de matarte. Si consigues capear esas olas, será como si pasaras del blanco y negro al color. Como encontrar agua después de pasar varios días en el desierto. Un éxtasis constante en todos y cada uno de tus átomos.» David Foster Wallace dixit.

lunes, 2 de enero de 2017

Treinta y tres años

A modo de trigger warning he de decir que este es otro post sobre DFW. Lo lógico, normal y razonable sería que quienes leéis este blog no tengáis una fijación obsesiva con el autor de La broma infinita y por lo tanto estéis hasta las narices de oírme hablar de él. Lo comprendo. Podéis saltaros este post. Además es un post tremendamente egocéntrico.


Cuando mi hermano estaba leyendo Algo supuestamente divertido que nunca volveré a hacer me llamó por teléfono y me dijo, riéndose, que ya sabía por qué me gustaba tanto DFW. Está tan loco como tú, dijo. 

No sé si este fraternal diagnóstico es cierto. Lo que sí es cierto es que DFW tenía treinta y tres años cuando escribió Algo supuestamente divertido que nunca volveré a hacer y que yo ahora también tengo treinta y tres años y comparto algunas de sus impresiones.
Tengo treinta y tres años y la impresión de que ha pasado mucho tiempo y cada vez pasa más deprisa. Cada día tengo que llevar a cabo más elecciones acerca de qué es bueno, importante o divertido, y luego tengo que vivir con la pérdida de todas las demás opciones que esas elecciones descartan. Y empiezo a entender cómo, a medida que el tiempo se acelera, mis opciones disminuyen y las descartadas se multiplican exponencialmente hasta que llego a un punto en la enorme complejidad de ramificaciones de la vida en que me veo finalmente encerrado y atrapado en un camino y el tiempo me empuja a toda velocidad por fases de pasividad, atrofia y decadencia hasta que me hundo por tercera vez, sin que la lucha haya servido de nada, ahogado por el tiempo. Es terrorífico. Pero como son mis propias elecciones las que me encierran, me parece inevitable: si quiero ser adulto, tengo que elegir, lamentar los descartes e intentar vivir con ello.
David Foster Wallace, Algo supuestamente divertido que nunca voveré a hacer 

(Por cierto, el ensayo es mucho más divertido de lo que esta cita sugiere). 

A veces tengo la paranoica, solipsista y supongo que equivocada impresión de que a todo el mundo excepto a mí le resulta pasmosamente sencillo vivir y relacionarse con los demás y ser felices y emocionalmente estables*. Y aun sabiendo que esto no puede ser así —y sabiendo también que esta manera de pensar es grotescamente narcisista—, la impresión persiste, del mismo modo que aun sabiendo que el sol no gira alrededor de la tierra la percepción sensorial de que sí lo hace se muestra pertinaz y terca como ella sola. 

También tengo la impresión de que los demás están todos dedicándose a procrear y a llevar sus coches al taller cuando se estropean y a trabajar en sus trabajos y a hablar de comidas y a hacer sus cosas de adultos mientras yo, por alguna razón, me quedo fuera de ese universo de normalidad. A las puertas. No porque el guardián me impida entrar. El guardián me hace gestos indicando que si quisiera podría entrar. Ningún obstáculo real me lo impide. Sin embargo, sigo fuera, obstinado, indeciso, nervioso. El tiempo sigue pasando, cada vez más deprisa, y yo no decido nada, no elijo nada. Espero.  

Comprendo que no elegir puede encerrarte en una cárcel aún más estrecha que sí hacerlo y eliminar así todas las posibilidades no escogidas —las posibilidades no escogidas no existen, son un invento metafísico; la suma de todas las posibilidades dice Brassier que sería nada menos que Dios, pero dejemos la teología-ficción para otro día—, pero igualmente sigo siendo incapaz de elegir. El guardián me indica por gestos que es cosa mía, que depende de mí, él ni me impide el paso ni me obliga a entrar. Eso sí, parece decir, no creas que alguien vendrá a salvarte. El mesías llegará cuando ya no haga falta, como bien sabes. 

¿Eres tú Franz Kafka? El guardián se ríe a carcajadas al oír mi pregunta. Sus risas parecen querer decir algo parecido a esto: ¿estás loco, crees que vives atrapado en un chiste judío? ¿Crees que un portero, un ostiarius, es un avatar del mesías y que ese mesías es Franz Kafka, y que cuando Franz Kafka —mejor dicho: su avatar— te deje entrar, al otro lado de la puerta estará el jardín y podrás finalmente entrar en el dichoso jardín?** 

*No es que sea ciclotímico, pero tengo cierto talento para pasar de sentir una extraña y repentina euforia a entrar en una fase de desgana total en la que hacer cualquier cosa me supone un esfuerzo tremendo. 

**Este post se me está yendo de las manos. ¿Porteros, avatares? ¿Kafka un mesías? ¿Qué mierda significa eso? No pensaba hablar de Kafka ni de mesianismo ni de nada parecido. Mejor dejarlo aquí, así, abruptamente.

jueves, 8 de diciembre de 2016

Una hermosa amistad

Apunte autobiográfico: Extinción fue el primer libro de DFW que compré, en 2005. Recuerdo perfectamente estar en la librería Cervantes de Salamanca, con el libro en la mano, indeciso. No sabía si comprar Extinción o La broma infinita. Estaba con una amiga que debió decirme algo así como «decídete de una puta vez, llevamos aquí una hora». Me decidí por Extinción porque La broma infinita la tenían en la biblioteca de la Casa de las Conchas y la podía sacar cuando me diera la gana. No tuve un flechazo repentino con el estilo de DFW, pero sí que me quedé en shock. Nadie escribía así. Fue el comienzo de una hermosa, inquebrantable y ya bastante larga amistad.

PD: Estamos a punto de acabar el año 20 después de La broma infinita, así que se me disculpará que haya escrito una vez más sobre DFW.

miércoles, 23 de noviembre de 2016

¿Habría votado David Foster Wallace a Donald Trump?

Hay gente que se ha planteado esta estrambótica pregunta y que concluye que sí, porque David Foster Wallace era (se supone) políticamente conservador*. Y aducen como pruebas de su conservadurismo El rey pálido y Arriba, Simba, su artículo (soberbio) sobre McCain, incluido en Hablemos de langostas. Víctor Lenore, autor de Indies, hipsters y gafapastas, un panfleto delirante en que se denuncia una más bien imaginaria dominación cultural indie, también enarboló hace algún tiempo Arriba, Simba como prueba irrefutable de que David Foster Wallace era un republicano conservador, un amigo de McCain, un hipster intelectualoide y un moralista recalcitrante. 

Todo esto es muy raro. No lo digo en calidad de fan chiflado de DFW herido porque atacan a su ídolo (mi fanatismo, como ya he dicho, es a prueba de herejes), pues no podrían serme más indiferentes las acusaciones de conservadurismo, siendo yo mismo un conservador —hay cosas que merece la pena conservar (creo), y no me parece mal la insistencia de DFW en la importancia de la atención y de la empatía, insistencia que comparte con Simone Weil, por cierto— sino como ciudadadano confundido y aturdido por las opiniones literarias y políticas de algunos de sus semejantes. 

Los capitalistas revolucionarios lo tienen claro: no hay nada que conservar, los mercados y la desregulación deben arrasar con todo, la acumulación de capital es el único fin, los seres humanos y las comunidades y sus tradiciones deben ser sacrificados a la mayor gloria de los mercados. La financiarizacion mola. Bajemos los impuestos. Que se jodan los pobres y los parias de la tierra, etcétera.

En El rey pálido, resumiendo mucho, DFW viene a decir que la piedra de toque de la ética es la actitud que uno tiene respecto a los impuestos y la redistribución de la riqueza. Y la actitud por la que DFW se inclina es, si no me equivoco, más bien favorable a un sistema financiero progresivo y redistributivo. Los viejos empleados que ven su trabajo como un servicio público parecen ser los que reciben la aprobación de DFW, no los nuevos emprendedores cuyo único objetivo es la maximización de beneficios. ¿Es a esto a lo que se le llama el conservadurismo de DFW? Si es así, ¿cuál es el problema? ¿Los progres anti-DFW están a favor de las desregulación, de la finaciarización de la economía y, en general, del caos y de la explotación generadas por el sistema capitalista? ¿Creen que el individualismo y el aislamiento promovido por el neoliberalismo es algo bueno y que todo lo que implique creer en algo que trasciende el interés personal nos lleva directamente al fascismo o a la URSS? ¿Eso es lo que significa ser progre ahora?

No sabemos qué habría votado DFW. Sinceramente, no creo que hubiese votado a Donald Trump. Aunque supongo que se habría dado cuenta de que Hillary Clinton apoyó la guerra de Irak, vendió armas a Arabia Saudí, destruyó Libia, era favorable a la construcción de una barrera en la frontera con Mexico y a la deportación de inmigrantes ilegales incluso si estos eran niños y se pronunció en contra de los matrimonios homosexuales. Tal vez hubiera empezado un artículo así. He aquí unos cuantos hechos: Hillary Clinton apoyó la guerra de de Irak, etcétera. Pero Trump es aún peor: homófobo, racista, xenófobo, machista.

Por cierto, Arriba, Simba no es una declaración de amor a McCain ni una toma de postura a favor de los republicanos. DFW acabó votando a Bill Bradley, como dice el propio DFW. También dice: «Personalmente no se me ocurre por qué iban a importarle a nadie mis inclinaciones políticas». Fliparía si viera que se especula ociosamente sobre qué habría votado en el año 2016.

Una de las cosas más paradójicamente interesantes de Arriba, Simba es la pregunta de por qué la política resulta tan aburrida. Y lo que ha hecho Donald Trump, y tal vez ahí resida parte de su éxito —la otra parte, la parte realmente importante, tiene que ver con la economía, ya que hay una evidente correlación entre los Estados más desiguales y el voto a Trump— es hacer de la política un espectáculo entretenido. Sí, está loco, es un machista grotesco, dice barbaridades sin parar y lleva un peinado ridículo, pero suscita reacciones extremas, odio visceral y apoyo entusiasta, no indiferencia.

*Cierto artículo de un autor cuyo nombre no recuerdo sostenía que había una línea recta que unía el supuesto conservadurismo de DFW con su obsesión con el solipsismo y con su suicidio. DFW se suicidó, en mi humilde opinión, porque tenía depresión. No por escribir La broma infinita ni por estar obsesionado con el solipsismo ni porque prefiriera la admiración de los extraños al amor de su familia y amigos. Porque tenía depresión. Eso es todo. Una depresión de verdad, no una vaga tristeza otoñal que te impulsa a mirar soñadoramente por la ventana con el mentón apoyado en el puño cómo caen las últimas hojas de los árboles y se anuncia la llegada del invierno. Una depresión endógena, una enfermedad fisiológica. 

domingo, 13 de noviembre de 2016

Síntomas de fanatismo extremo

Pensar en qué grandiosa crónica/ensayo podría haber escrito David Foster Wallace sobre la victoria de Donald Trump. 

PD: El fanatismo tiene muy mala prensa, pero los verdaderos fanáticos somos personas muy amables y simpáticas y no nos molestan los herejes. Si a mí alguien me dice que DFW es un escritor pésimo, me limitaré a sonreír y constatar que esa persona vive en el error. No soy proselitista. 

Diálogos ciberplatónicos (lo que piensa el TecnoNúcleo)

En la evolución reciente de La morada de los existencialistas errantes , el blog cruza una línea tecnológica y emocionalmente cruda. El dolo...