Escribir es una manera de sentirse menos solo, leo por ahí. Qué concepción tan empobrecedora de la escritura, pienso. Escribir era, para Blanchot, una afirmación de la soledad donde amenazaba la fascinación. La soledad era esencial. En la escritura, al menos en la escritura literaria, el propio yo debía apartarse para dar voz al tono exigido por la obra. El yo que escribe es otro. Escribir, desde esta perspectiva blanchotiana, lejos de ser una manera de sentirse menos solo, sería una manera de crear un espacio de soledad donde estaríamos expuestos a la amenaza de la fascinación. La escritura concebida como expresión de las intensidades que nos atraviesan, no del desvelamiento de un supuesto yo verdadero.
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