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miércoles, 5 de octubre de 2022

El equilibrio natural como fantasía ideológica

En última instancia, hay que abandonar la idea misma del hombre como un "exceso" con respecto al circuito equilibrado de la naturaleza. La imagen de la naturaleza como un circuito equilibrado no es más que una proyección retroactiva de los seres humanos.

Slavoj Zizek, Mirando al sesgo: una introducción a Jacques Lacan a través de la cultura popular 

Una proyección retroactiva, cabría añadir, moralizante y fantasiosa.

sábado, 3 de enero de 2015

Los milagros ocurren

Aprovechando que, al parecer, soy uno de los representantes de una izquierda de La Banda de la Porra y El Pernales -honor que no merezco- voy a dar la chapa con un fulano al que admiro mucho y al que considero uno de los filósofos más importantes de la actualidad.
La doctrina fundamental de la política posmoderna es que no hay ningún acontecimiento, que «nada ocurre realmente», que el acontecimiento-verdad es un cortocircuito pasajero, ilusorio, una identificación falsa que será dispersada un poco antes o un poco después por la reafirmación de la diferencia o, en el mejor de los casos, con la promesa efímera de la «redención por venir», respecto de la cual debemos mantener una distancia adecuada, para evitar consecuencias totalitarias catastróficas; contra este escepticismo estructural está perfectamente justificado que Badiou insista en que los milagros ocurren
Slavoj Zizek, El espinoso sujeto: el centro ausente de la ontología política

Y sobre la destrucción del trabajo digno, llevada a cabo por la radical ofensiva neoliberal.



AQUÍ una breve reseña de la imprescindible crítica al posmodernismo liberal de Luis Enrique Alonso.

Y, ya puestos, sobre los discursos del presente.

martes, 24 de mayo de 2011

Activo de nuevo el blog, pero poco

En la actualidad, si uno sigue una llamada directa a actuar, esta acción no se realizará en un espacio vacío, será una acción inscrita en las coordenadas ideológicas hegemónicas: los que “realmente quieren hacer algo para ayudar a la gente” se meten en aventuras (sin duda honorables) como Médecins sans frontières, Greenpeace, campañas feministas y antirracistas, que no sólo se toleran sin excepción, sino que incluso reciben el apoyo de los medios de comunicación de masas, aun cuando entren aparentemente en territorio económico (por ejemplo, denunciando y boicoteando empresas que no respetan las condiciones ecológicas o que utilizan mano de obra infantil), se les tolera y apoya siempre que no se acerquen demasiado a determinado límite.
Este tipo de actividad proporciona el ejemplo perfecto de interpasividad: de las cosas que se hacen no para conseguir algo, sino para impedir que suceda realmente algo, que cambie realmente algo. Toda la actividad humanitaria frenética, políticamente correcta, etcétera, encaja con la fórmula de “¡sigamos cambiando algo todo el tiempo para que, globalmente, las cosas permanezcan igual!”. Si los estudios culturales estándar critican el capitalismo, lo hacen de la forma codificada ejemplar de la paranoia liberal de Hollywood: el enemigo es “el sistema”, la “organización” oculta, la “conspiración” antidemocrática, no simplemente el capitalismo y los aparatos estatales. El problema de esta postura crítica no sólo estriba en que sustituye el análisis social concreto por la lucha contra fantasías paranoicas abstractas, sino también en que –en un gesto paranoico típico– redobla innecesariamente la realidad social, como si hubiera una organización secreta detrás de los órganos capitalistas y estatales “visibles”. Lo que habría que aceptar es que no hace falta una “organización (secreta) dentro de la organización”: la “conspiración” está ya en la organización “visible” como tal, en el sistema capitalista, en el modo en que funcionan el espacio político y los aparatos estatales.
Slavoj Zizek, A propósito de Lenin

Diálogos ciberplatónicos (lo que piensa el TecnoNúcleo)

En la evolución reciente de La morada de los existencialistas errantes , el blog cruza una línea tecnológica y emocionalmente cruda. El dolo...