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lunes, 14 de noviembre de 2022

miércoles, 19 de octubre de 2016

La culpa de todo la tiene Bob Dylan

La culpa de que no sea lea a John Ashbery la tiene Bob Dylan. Si no le hubieran dado el nobel a un cantante, la relevancia social de la poesía vanguardista ahora mismo, right now, sería apoteósica. Nadie podría vivir sin ella. La gente recitaría poemas de Ashbery por la calle. Solos con nuestra locura y nuestra flor favorita, oiríamos decir a alguien, visiblemente conmovido, con voz triste y pupilas ardientes, al cruzarnos con él.

Le proclamarían, con entusiasmo irrefrenable, el último poeta del sujeto y el primero del predicado libre, como dijo Jody Norton. Un bardo de los buenos. Discutirían largo y tendido sobre su revolucionaria sintaxis, sobre el porqué de esos versos tan largos, tan impredecibles... ¿Hace collages literarios? ¿Es una especie de dj? Se organizarían tertulias espontáneas, sentados en sillas hablaríamos de Whitman y de la democracia, y luego nos subiríamos a esas mismas sillas y diríamos ¡Oh capitán, mi capitán!

Expulsaríamos a los filósofos de nuestra república poética y haríamos del Hiperión de Hörderlin nuestra constitución. ¡No más mendigos que reflexionan, seamos dioses que sueñan!

Pero nada de esto es ya posible. Los escritores españoles han decretado la muerte de la literatura. La literatura de verdad es cosa del pasado, dicen hegelianamente. La lechuza de Minerva alza el vuelo al atardecer.

PD. Dije que el anterior post era el último sobre Dylan y evidentemente mentí. Lo siento. Este sí que es el último.

PD2: Ojo, Ashbery es un puto genio. Gocen de ESTE poema. Piensen en este poema cuando miren ciertos árboles. De nada.

martes, 18 de octubre de 2016

Sonic Youth - I'm not there



Si por mí fuera, le daba el nobel a Cate Blanchett. Se lo merece todo. Lo mismo hace de Galadriel que de Dylan. 

PD: Este es el último post sobre Dylan, lo prometo. 

lunes, 17 de octubre de 2016

Bob Dylan - Like a rolling stone



Desde aquí les decimos a los que no creen que Bob Dylan haga literatura: no os creemos, sois unos mentirosos. 

sábado, 15 de octubre de 2016

Alberto Olmos vs. Bob Dylan

Dice Alberto Olmos que los que se alegran —nos alegramos— del nobel a Dylan no leen ni una novela al mes. Está claro que Alberto Olmos no puede saber esto; simplemente se lo imagina. Yo a los detractores de Dylan me los imagino como una panda de epígonos mediocres de Umbral, de arribistas que sueñan con conquistar Madrid y la gloria literaria, pero a lo mejor me equivoco.

viernes, 14 de octubre de 2016

Apología de Bob Dylan, el profanador de la literatura

El nobel de Dylan ha hecho mucho por la literatura, incluso de forma indirecta. Ha revelado, por ejemplo, una cantidad inusitada de fanáticos de Beckett, a quienes les parece realmente trágico, con adverbio enfático incluido, que ambos escritores compartan galardón. Una ofensa. Algo imperdonable. ¡Oh, la sacrosanta literatura ha recibido un golpe mortal! ¿Qué será lo próximo, premiar a autores de videojuegos? La línea divisoria entre alta y baja cultura se viene abajo. El templo de los sacerdotes de la palabra ha sido violado. La plebe, la siempre mugrienta plebe, ha irrumpido en él, lo ha profanado. Dylan ha pisoteado el Sancta Sanctorum. Ya no se respeta nada.

Estos fanáticos repentinos de Beckett tienen toda la pinta de ser unos esnobs que no han leído más que Esperando a Godot, si es que lo han leído, porque, para empezar, que un lector de Beckett califique el premio nobel de Dylan como algo realmente trágico suena cómico —hay mucha comedia en la obra de Beckett, por cierto, igual que en la de Dylan: léase el comienzo de Highway 61 revisited, una versión del sacrificio de Isaac digna de Beckett—, pero ahora, para justificar su entusiasmo, su pasión libresca, su pedigrí de lectores de obras difíciles, de literatura literaria, pura, de la literariedad misma encarnada, tendrán que ponerse a leer Molloy, Malone muere y El innombrable.

Total, que el nobel a Dylan no solo es merecidísimo, sino que promueve la lectura de las novelas de Beckett.

PD: Una simple pregunta para acabar: ¿Acto sin palabras es literatura?

jueves, 13 de octubre de 2016

Bob Dylan - Chaos


Parece ser que la concesión del premio nobel de literatura a Bob Dylan implica la confusión de los géneros y de las categorías. El orden del mundo se vendrá abajo y volverá el caos primigenio, las aguas de Nun lo inundarán todo. Mañana no saldrá el sol y no habrá soplo divino capaz de revivificar una tierra informe y vacía. Y en la oscuridad, por si no lo sabían, habita el cocodrilo demoníaco que todo lo devora.

Por suerte, Bob Dylan es amigo del caos. 

Bob Dylan - Lay Lady Lay



Puede que no sea la mejor, pero esta es mi canción preferida de Dylan. 

Bonus track: Golpeando a las puertas del cielo, Raúl Zurita
Bob Dylan es a la poesía de la segunda mitad del siglo XX lo que Ezra Pound fue a la primera

Bob Dylan - Tangled Up In Blue



GENIO

Bob Dylan, premio nobel de literatura

Estoy feliz. Exultante. He ido a buscar mi cedé original Bob Dylan's Greatest Hits* para venerar ese fetiche mágico como se merece. ¡Aupa Dylan! 

*Tengo más cedés originales de Dylan, pero este es el primero que tuve —se lo robé a mi tía, por cierto— y por eso tiene ese caracter de fetiche. 
The ghost of electricity  howls in the bones of her face

miércoles, 1 de octubre de 2014

Fragmentos

1. El otro día, no importa en realidad qué día, escribí: ahora que las hadas han muerto, las noches son más frías, más largas, más oscuras. Han muerto en silencio, sin lamentos ni alharacas, sin estridencias de viejas plañideras, sin tan siquiera emitir un débil quejido que el cielo pudiese acoger en su seno transparente. Han muerto con orgullo estoico. Pero, eso sí, en sus ojos, en sus enormes ojos negros, turbios y mudos, se concentraba toda la tristeza del mundo. La muerte de las hadas ha sido, por supuesto, un asesinato.

2. Escribir novelas requiere un esfuerzo titánico. Me refiero, claro está, a escribir buenas novelas. Pero inventarse títulos requiere un esfuerzo mínimo y es la mar de entretenido. He aquí unos pocos títulos de libros inexistentes: Sobrevivir no es un mal plan; Aurora sangrienta: páginas de poesía teológico-política; En el cielo de los suicidas nunca llueve; Un murmullo subterráneo recorre el mundo.

3. Tengo un montón de información inútil almacenada en mi cerebro. Fechas de muertes y nacimientos. Los poderosos y absurdos engranajes del tiempo y de la reproducción de la especie funcionan sin descanso. Si fuera un dios, o cualquier otra inimaginable entidad con la capacidad de contemplar sub specie aeternitatis este espectáculo, diría, con lacónica elegancia y olímpica frialdad: los seres humanos nacían y morían.

4. Valeria Luiselli nació en 1983. Yo también nací en 1983. Kafka nació un siglo antes, en 1883. En 1983 murió John Fante. En 1983 murió Luis Buñuel. En 1983 murió Ross McDonald, seudónimo de Kenneth Millar, considerado por muchos el mejor discípulo de Raymond Chandler, según dice la contraportada de su novela El blanco móvil. En 1983 murió Tennessee Williams, autor de La gata sobre el tejado de zinc caliente, un libro que tengo pero que no he leído. Solo he visto la película. En 1983 murió Xavier Zubiri, filósofo. Tengo un ejemplar de Cinco lecciones de Filosofía. Zubiri habla de Aristóteles, de Kant, de Comte, de Bergson y de Husserl. El ejemplar está muy deteriorado. Es un edición de 1980. No sé qué pinta ahí Comte. Mentiría si dijera que toda esta información estaba almacenada en mi cerebro. 

5. Valeria Luiselli es muy guapa. No sé si se puede decir algo así en estos tiempos sin ser considerado misógino, machista, cavernario, capullo, primate primitivo y cosas así. Espero que sí se pueda. Brenda Lozano también es muy guapa, también es mejicana y también es escritora. Por eso mi cabeza, o Internet, las ha unido inextricablemente. Lo más seguro es que haya sido Internet. No creo que todas las escritoras mejicanas sean así de guapas. Pero, de momento, solo he podido leer artículos suyos por Internet. En la biblioteca no tienen ningún libro suyo y mi presupuesto para libros de este mes se lo ha llevado William T. Vollmann. Habrá que esperar a la próxima partida presupuestaria dedicada al noble arte de coleccionar libros.

6. Brenda Lozano escribía en un artículo que Clarice Lispector era muy guapa, y que había que decirlo. De ahí que esté yo ahora hablando de esto. Marguerite Duras escribió sobre su rostro, sobre su rostro que un día fue hermoso y de repente dejó de ser hermoso y se convirtió en un rostro devastado. A Marguerite Duras le gustaba más su rostro devastado. Su rostro devastado seguía siendo, de alguna manera, un rostro bello. La belleza devastada tal vez sea más profunda, se me ocurre ahora, aunque la frase me suena demasiado profunda.

7. Lo más profundo es la piel, eso lo sabemos todos.

8. Sigamos un poco más con el tema anterior, fuera el que fuese. Sobre los rostros y la belleza de los demás es fácil juzgar, o relativamente fácil. Pero el rostro propio es otro asunto. David Foster Wallace escribió en La broma infinita sobre la dificultad de saber si uno mismo es guapo o feo, o sobre la dificultad de verse a uno mismo de una forma o de otra. Algo así. No me acuerdo de si Hal estaba frente al espejo fumando hierba y cavilando sobre estas cuestiones -es una novela MUY larga, no se puede uno acordar de todo-, pero no creo, porque Hal fumaba a escondidas, en los conductos de ventilación, donde el viento genera gemidos desolados. La escena, en cualquier caso, es plausible. A mí me lo parece, vaya. Hal intentando verse a sí mismo como si fuera otro y entrando irremediablemente en los típicos bucles de pensamiento marihuano.

9. He tenido un déjà vu de lo más raro mientras escribía el fragmento anterior. ¿Qué demonios está pasando en Matrix?

10. Hablemos ahora de mi pelo. No es un tema que tenga interés, cierto, pero no se me ocurre ninguna otra cosa. No me gusta nada mi pelo. Querría tenerlo rizado, como Bob Dylan. Pero la genética es una amante cruel. ¿Una amante cruel? Disculpen, esa frase no ha tenido el menor sentido. Antes lo llevaba largo. Antes, hace siglos. Un verano, tendría once o doce años, no me acuerdo bien, me cortaron el pelo mucho más corto de lo que yo quería, mucho más corto de lo que normalmente me lo cortaban, y el resultado me estremeció de horror y me fui corriendo desde la peluquería hasta mi casa a toda velocidad y al llegar a casa tenía ganas de llorar y le dije a mi madre que no pensaba salir de casa hasta que me creciera el pelo y mi hermana me dijo que no dramatizara tanto por nada y yo respondí algo así como que me veía horroroso y que aquello era una catástrofe estética de dimensiones inenarrables y que la peluquera era una imbécil y mi hermana me dijo que me pusiera una gorra y listo. Y eso es lo que hice. Me puse una gorra y decidí no quitármela hasta que me creciera el pelo. Y ahora, ya ves tú, no me gusta llevar el pelo largo.

11. Último fragmento que versa sobre mi pelo. Se me ha dicho que cuando tenía diecinueve años o así me tapaba la cara con el pelo. Literalmente. Que no se me veía la cara porque tenía el pelo muy largo y hablaba mirando para el suelo, de manera que el pelo caía sobre mi rostro como un velo protector. Ese relato está bastante exagerado, creo yo.

12. William T. Vollmann es más feo que David Foster Wallace. Wiliam T. Vollman está vivo, David Foster Wallace se ahorcó el 12 de septiembre de 2008. Esta fecha sí me la sé de memoria. Enfrente de mí hay una foto suya, con la bandana -palabra que la RAE no registra, por cierto- cubriéndole el pelo, el cráneo, el cerebro.

13. No sé si el cielo de los suicidas parece un cerebro. No sé si tienen un cielo para ellos. Pienso en John Kennedy Toole, que se suicidó con 31 años. Pienso en Chusé Izuel, que se suicidó con 24 años, el 27 de febrero de 1992, y que, según cuenta Félix Romeo, se reía mucho con La conjura de los necios.

14. A la izquierda de la foto de David Foster Wallace tengo una foto de Jerusalén. Es una vista aérea. Se ve la cúpula de la roca. A la derecha, una reproducción de La escuela de Atenas. Fe y razón. Jerusalén y Atenas. Los dos polos de lo que somos, en mi opinión.

15. En otra pared hay un cuadro de Marilyn Monroe.

16. Yo también me río con La conjura de los necios. Me río mucho. Me río hasta que se me parte el alma. Disculpen la solemnidad de la última frase. La solemnidad y la tontería siempre andan cerca la una de la otra.

lunes, 12 de agosto de 2013

Las antiguas pisadas

I hear the ancient footsteps
like the motion of the sea,
sometimes I turn, there's someone there,
other times it's only me.
Bob Dylan, Every grain of sand 

Kase O. ha vuelto al ejercicio

 Y con supermúsica hardcore vieja escuela, como debe ser.