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lunes, 14 de mayo de 2012

Literatura y maldad I

Juraría que Kafka, nada menos que Kafka, dijo en alguna ocasión (esto es redundante, es imposible decir algo en ninguna ocasión) lo siguiente (no sé si esto es redundante, pero es innecesario, por evidente, lo siguiente alude al orden sintáctico sucesivo en que estoy estructurando este post (olviden lo que acaban de leer; en serio, no hagan caso)): soy escritor y, por lo tanto, no soy buena persona. Juraría que dijo lo anterior (queda ahora perfectamente situado el dictum kafkiano dentro (no fuera, claro está) del orden de este post, ¿eh?), incluso pondría la mano en el fuego, aunque, en el fondo (no en la superficie, por tanto) no estoy seguro de que lo dijera (o dijese). En cualquier caso, Kafka tiene razón. ¿Por el mero hecho de ser Kafka? Pues sí, porque para eso era Kafka. (Me irrita mucho la gente que se niega a considerar dogmáticamente un genio a Kafka. Son dogmáticamente antidogmáticos, muy cansinos. Quieren explicaciones, razones. Pero, diría Nietzsche, ¿acaso es que hemos nacido ayer? Ya hace mucho que hemos vivido las razones de nuestras opiniones. Aquí vendría el típico filósofo aburrido a acusarnos de irracionalismo. Pero yo iba a hablar de otra cosa, si es que he hablado de algo). El caso: ¿por qué dijo Kafka esto? En caso de que lo dijera, claro. Supongamos, por hipótesis, que lo dijo. ¿Qué quiso decir? (Con esto del querer decir podríamos enredarnos en disquisiciones derrideanas autodiseminantes, pero, por el bien de todos, no lo vamos a hacer, que ya bastante autoconsciencia textual potencialmente irritante hay por aquí, eso sin contar con que la expresión disquisiciones derrideanas autodiseminantes sería motivo suficiente de asesinato para más de uno, así que eso). ¿Qué quiso decir Kafka? No lo sabemos. Aquí podría terminar el post, pero va a continuar. (Dicho en derrideano: va a diferir su imposible clausura durante un rato más en busca del también imposible sentido del dictum kafkiano. La imposibilidad del sentido seguramente guarde algún tipo de afinidad con la imposibilidad de la clausura, o directamente sean lo mismo, aunque lo mismo lo mismo no, alguna diferencia habrá). Bien, si aún quedan lectores, prosigamos (proseguiré igual, aunque no queden; además mientras escribo no tengo la menor idea de si van a quedar o no lectores una vez llegados a este punto). ¿Qué quiso, pues, decir, el escritor de El proceso, o sea, Kafka? Quizá quiso decir lo que dijo, literalmente: los escritores no son buenas personas. Con esto no solucionamos nada, en realidad, porque la frase reclama interpretación como los campos el agua de mayo (creo que los campos necesitan agua en mayo). ¿Por qué los escritores no son buenas personas?, ¿qué tipo de maldad es la suya? ¿Se puede generalizar? Esta última pregunta siempre me ha parecido un poco estúpida. Por supuesto que se puede generalizar, la cuestión es si es correcta o no la generalización, sabiendo que es una generalización. Si digo: todos los escritores son rubios, ciertamente la generalización es una idiotez, refutable empíricamente. Pero decir que los escritores no son buenas personas no es lo mismo (esto lo sabe Alejandro Sanz de sobra). Aquí los hechos no refutan ni confirman nada. Lo que Kafka dice no es una proposición empírica (llámenme loco, pero no creo que la bondad sea un dato positivo susceptible de comprobación; está cargado teóricamente, por decirlo de algún modo, o mejor dicho, los conceptos morales no son lo mismo que los conceptos de la naturaleza, o por decirlo de un modo mucho más pedante y probablemente equivocado: no hay isomorfismo estructural entre ambos dominios ontológicos), sino que alude (en mi opinión, y esto sí que es irritante e innecesario, ¿por qué hay que explicitar que lo que alguien escribe lo escribe en su opinión, cuando resulta evidente?) a una posible relación entre la escritura y la maldad. ¿Qué tipo de relación? ¿Qué tipo de maldad? No lo sabemos. (Ahora se me impone la necesidad de hacer un inciso respecto a la manía de sobreintelectualizar a Kafka con interpretaciones filosóficas que bien podrían prescindir de la lectura de los textos kafkianos, si bien esto se explica por la esencia misma del símbolo, creemos nosotros, el exceso del significado respecto del significante, o algo así, lo que sea; en este texto ni siquiera estamos seguros de que Kafka dijera lo que estamos analizando (es un decir) así que todo él es sobreintelectualización, tendencia contra la cual prevenía David Foster Wallace, aunque seguramente estemos sobreintelectualizando la sobreintelectualización misma al citar a DWF, qué sé yo). Bernhard dijo: sencillamente, no soy buena persona, pero no relacionó directamente el no ser buena persona con el hecho de escribir. Otro tipo, Julián Herbet que no sé quién es, ni he leído nada de él, ni nada, dijo: escribo porque no soy buena persona. Este sí que lo relaciona. Podríamos pensar: hombre, lo dicen de coña, en plan cínico y gracioso. De acuerdo, lo dicen de coña, en plan cínico y gracioso, pero eso no agota su sentido, ni explica por qué lo dicen, aunque sea de coña, en plan cínico y gracioso (el sentido no se agota, según nuestras fundamentalistas creencias hermeneútico-metafísico-literarias, así que esto es un sin vivir).  Bueno, con tanta chorrada al final me he cansado y voy a dejar para mañana la (imposible, diferida, perpetuamente desplazada... yeah, we are derrideans!) conclusión del post (o su comienzo, si quitan los paréntesis apenas hay un esbozo). (Además, muchos paréntesis están puestos al azar, después de haber escrito el post)

PD (para que este post no sea totalmente inútil): Lean La carretera, de Cormac McCarthy, un gran libro.

miércoles, 25 de abril de 2012

La condición humana

Al dirigir la vista hacia el cielo sin nubes un espasmo suave de vértigo y libertad recorrió su cuerpo como una promesa y el susurro de la brisa vespertina le envolvió como la caricia de un mundo ilimitado que se fugaba de sí mismo con la intención de revelar su ser en perpetuo devenir y desvelar su rostro sin contornos y proyectar sensaciones nunca sentidas y todo su cuerpo estremecido e inquieto aguardaba y recibía la vibración de la luz que penetraba por todos sus poros como un derramamiento divino que le absorbía y le deshacía y sabía que aquel instante pasaría porque no podía durar mucho y la tristeza anticipada provocada por esa fugacidad irremediable e implacable le devolvió abruptamente al mundo cotidiano de la resignación y de los límites que su demonio interior no aceptaba y no aceptaría nunca del todo porque el ser humano alberga un demonio interior cuya insaciable sed de infinito le impulsa siempre a traspasar los límites interiores y a fijar la mirada en el corazón inhabitable del infinito. El ser humano, básicamente, es una criatura que está chiflada.

domingo, 22 de abril de 2012

Imagina que

Un delgado rasguño de luz en la opacidad celeste. Imagina que a través de esa hendidura un pequeño y curioso dios nos observa. Imagina que no sabe nada. Se siente solo y perdido. No tiene ninguna respuesta que ofrecernos. No sabe para qué se creó el mundo, no sabe quién eres, ni siquiera sabe quién es él. Se limita a observar. Parpadea y entonces estamos ya todos muertos. Ahora está más solo aún, en una oscuridad sin fin, la coreografía de los astros le adormece y finalmente se sume en un profundo sueño del que jamás despertará. Ahora el mundo prosigue su marcha a ciegas, sin dioses ni hombres. Sin rumbo. Sin porqué.

martes, 17 de abril de 2012

Miedos

La palabra para describir el miedo al número 666 es hexakosioihexekontahexafobia. Para describir el miedo a las mujeres hermosas, caliginefobia. Para describir el miedo al infinito, apeirofobia. Para describir el miedo a las opiniones, allodoxafobia. Para describir el miedo al hombre del saco, bogifobia. Para describir el miedo a mirar hacia arriba, anablefobia. Para describir el miedo al desmayo, astenofobia.

viernes, 13 de abril de 2012

Éste

Experiencias neuroquímicomísticas de desdoblamiento y extrañamiento al acostarse en la cama, mientras un conejo radioactivo pasa a toda velocidad por tu habitación o quizá solo por tu mente y se sumerge en lo que parece ser la madriguera que da acceso a otro mundo que es éste. Que es éste.

martes, 31 de enero de 2012

Orden en la sala

(El siguiente texto es un desastre manifiesto, parasitario, ademas, de Agape se paga, de Gaddis, pero como no tengo la fuerza de voluntad necesaria para arreglar este monumental desaguisado, ni, por otra parte, quiero borrarlo, lo pongo, finalmente, aquí, para librarme de una vez por todas de el y olvidarlo cuanto antes.)

Vamos a ver... sí, lo primero es ordenar el escritorio todo este caos este cúmulo de papeles, libros, una gafas, vasos ceniceros un reloj una pulsera un teléfono móvil, la entropía galopante, siempre es más fácil desordenar algo que volver a ordenarlo, también pasa con la información, mira ahora quieren que no se edite no se clasifique no se ordene nada solo caos, puro caos, ya ves, sí, están locos estos romanos, ¿eso lo dicen en La vida de Brian?, quieren, no saben lo que quieren, y yo no hablo no soy yo quien habla así quizá mi doppelgänger, mi doble fantasmagórico o gemelo malvado como el de Bart Simpson mi otro yo malvado como los de South Park, mi, todo un devenir pop del doble habría que estudiarlo a fondo, digo doppelgänger lo leí ayer quizá otro día ayer leyendo a Gaddis, significa el doble, en alemán, o algo así, se me figuraba en sueños tener aún el libro de Gaddis entre las manos no era verdad entonces yo dormía sobre una pendiente sintáctica me deslizaba y mientras caía saludaba a Beckett saludaba a Bernhard estaban todo muy alegres y muy tristes a la vez saludaba a Gaddis también caía haciendo reverencias tendría, sí, que ordenar el escritorio, primero tendría que ordenar el escritorio luego ordenar mi mente, trazar una geometría clara inteligible cristalina, serenidad solar, sí, ¿qué diría Spinoza? Spinoza, única luz del mundo. Pero ellos quieren la ambigüedad, dicen que todo es demasiado complejo, eso dicen ellos, ¿Quién son ellos? Es algo que habrá que averiguar más tarde, ellos resignados dicen no podemos hacer nada si todo se derrumba... Caos flujos caos me duele la cabeza ya no se pensar. Bueno no hay nada que hacer, o volver a lo de antes a contar historia para la gente, ¿para quien si no? Pero eso no es de lo que va esto, no es de eso de lo que quiero hablar, con ellos me refería a difusos entes malvados, total sin referente real, total no me refería a nada mejor olvídenlo. Y Joyce contestó que no es que su libro tratase acerca de algo, es que es algo, señora. El ser es información, dijo alguien, ser es ser el valor de una variable, dijo Quine, pero no tengo ni idea de qué significa, es solo una frase que tengo en la cabeza, pero es una buena frase para una camiseta, de hecho hay una camiseta con esa frase, pero si la información no se clasifica no sirve de nada es puro ruido nada más que ruido mi doble malvado mi doppelgänger sin sombra dice que todos los apóstoles de la cultura literaria libre no saben lo que dicen, no lo digo yo, dice sin la función de autoridad solo quedará un marasmo una yuxtaposición los libros se descargarán sobre las cabezas les golpearán las cabezas no podrán leerlos solo les golpearán las cabezas ya no significarán nada, pero no, ¿me he vuelto reaccionario? Mi doppelgänger malvado dice si no se paga por trabajar lo que hay es pura explotación, plusvalía a mansalva, ¿para quién va? Tendrías que haberme visto leer a Marx, ¿esta frase la dice Lee Harvey Oswald en Libra de Don DeLillo? Mi doppelgänger malvado dice que espera con ansia el triunfal regreso del marxismo que, como el padre de Hamlet, no ha dejado de recorrer Europa, eso dice no lo digo yo. Libros cayendo sobre las cabezas, mientras dormía caían libros desmaterializados sobre mi cabeza en sueños no se puede leer las frases no tenían sentido ¿me había dormido o no? Plutarco no hacía otra cosa que leer, dicen, leía mientras comía y leía mientras montaba a caballo, el amigo de Bolaño leía mientras se duchaba y le devolvía los libros mojados y lo que hacía era leer y ya está, y leer y leer y ya está quizá sea, en el fondo, pereza, Hegel vino a decir, y ningún buen marxista puede hablar mal de Hegel, aunque, ¿es eso cierto? que si uno solo estudia es un niñato de mierda, no exactamente con esas palabras, también dijo el amigo de Bolaño algo sobre vivir siempre en el delirio, algo definitivamente poco hegeliano, ¿cómo se llamaba el amigo de Bolaño? Amberes es un gran libro más libre más salvaje más furioso puro nervio sí, sin duda ahí fuera hay serenidad solar todo está tranquilo, y yo solo aspiro a la serenidad a la claridad, coge aire, respira, luego sigue dando vueltas alrededor del centro vacío sigue acechándolo persíguelo que no se te escape, estamos a punto ya de llegar a algún lugar hemos caminados mucho sí. ¿O no? Seguramente, en realidad, aún no hemos empezado siquiera a caminar, porque no hemos avanzado nada, aún no. Llamemos Guillermo a mi doppelgänger, Guillermo no tiene cuerpo es una voz es solo palabras palabras palabras como un espectro dice ergo no tengo sombra, dice que la sintaxis interconectiva críptica es una cosa muy esnob y que en el fondo ni siquiera significa nada y que me estoy volviendo loco de remate completamente loco pero le respondo eres tú, tú eres el loco, le digo que en un mundo donde todos están tan rematadamente locos estar cuerdo es otra forma más de locura, lo leí ayer, ¿lo dijo Tolstoi?, ¿dijo Gaddis que lo dijo Tolstoi?, las palabras palabras palabras se me enredaron en el sueño mi sueño era libros golpeando cabezas era una enredadera que crecía sobre las ruinas, estaba feliz ayer en mi sueño, saludaba a Beckett saludaba a Bernhard etcétera muy feliz ayer en mi sueño cabalgando sobre las ruinas pero hoy tengo que ordenar mi escritorio, luchar contra el caos, ese monstruo mitológico, luchar y luchar sin desmayo hasta doblegarlo y que mi mente sea geométrica cartesiana clara y distinta, limpia y brillante pero Guillermo se ríe, algún día seré claro y cristalino y demencialmente sistemático pero Guillermo se ríe Guillermo es una sonrisa sin Guillermo, se ríe de mí dice qué paradoja expresar tus anhelos de claridad así de forma tan confusa, digo mira chico ayer mientras dormía o no dormía en sueños tu voz espectral me sobresaltó dijo que intentara reflejar el alocado punto de génesis del pensamiento antes de que este fuese ordenado por el lenguaje en secuencias lógicas discursivas antes de la racionalización conceptualización y que sería divertido y que si no se comprende ni yo comprendo bien del todo es porque el todo no se puede comprender no pasa nada y que si es aburrido no es culpa mía no puedo hacer nada para remediarlo el momento demencial antes de las inferencias las deducciones los argumentos, el punto de ebullición de la génesis antes de la cristalización y... Guillermo se apagó del todo, se fue del todo me dejó solo, ni la sonrisa quedó ni una huella ni un rastro no quedó nada suena todo el rato Sister Ray y hay humo y entonces seguí hablando solo y le dije de todas formas el lenguaje se impone al final por mucho que, hay sentido, hay orden secuencias lógicas por mucho que, como si pones lanzas envías cartas bomba en a la sintaxis la sintaxis se restablece no hay manera de acabar con ella, no puedes cargarte los sujetos y los verbos, por ejemplo, Guillermo ríe, por ejemplo, aunque ni exista Guillermo ni se ría, eso no importa. Antes mucho antes ahí fuera había árboles unos árboles que cortaron para arreglar las aceras unos árboles que veía desde mi habitación a eso lo llaman progreso, a cortar árboles y ahora dudo de si fumar otro cigarro o no, dadá duda de todo, mejor sería no pero va a ser sí y el escritorio se queda de momento como está, imposible estudiar en él, lo mejor sería que me cambiase de habitación en otra habitación hay otro escritorio que no ha sido conquistado todavía por las fuerzas del caos allí encontraré serenidad, sí, eso es lo que voy a hacer pero no antes de fumar mi cigarro abrir mi ventana. Hace fresco mirad las nubes el azul no hay viento, Guillermo mi doppelgänger dice que no es exactamente (ha vuelto) que los apologistas de la cultura literaria libre sean... Pero que los traductores tienen que comer los escritores tienen que comer todo el mundo tiene que comer y que si no come la gente se pone metafísica, eso dice y también que muchos que van de comunistas se comportan como anarcocapitalistas pero si le pregunto no me responde claramente se enfurruña se vuelve críptico profetiza catástrofes dice ver muy claramente un horizonte desalentador dice ver a los mejores cerebros de su generación consumidos por el tedio rezando por su dosis diaria de entretenimiento dice que es una situación lamentable toda esa chusma esperando que se le de entretenimiento dice insiste se le ve obsesionado que ha visto a los mejores cerebros de su generación comportarse de forma pueril dice es insólito la chusma no les llames chusma esperando sus dosis de entretenimiento, dice que su cabeza abollada por los libros que caen continuamente no sabe pensar ya y vuelve a desaparecer y no deja ninguna sonrisa tampoco esta vez deja ninguna sonrisa y la Ética de Spinoza empieza por la definición de la causa de sí que es aquello cuya esencia implica la existencia luego me ordena ordenar mi escritorio de una vez vuelve otra vez a Hegel vuelve a decir que una voluntad que no se determina no es real vuelve a decir que no basta con decirlo, precisamente ese es el asunto, el tema, que no basta con decirlo, ese es el único asunto, V de Voluntad, mientras ahí fuera el sol brilla y ese es también el asunto, todo el asunto de la geometría y la claridad y el orden y Spinoza y todo el asunto es que no basta con decirlo, que decirlo da igual, en el fondo da igual, que todas las especulaciones son falsas si no se corresponden con afirmaciones prácticas, que en el fondo, y siempre ha sido así, el valor de la filosofía de todas esas locuras es únicamente práctico, exclusivamente práctico, eminentemente práctico, por eso quien solo ve especulaciones metafísicas no está viendo nada, no está en absoluto comprendiendo nada de Spinoza, nada de nada aunque escriba diez tesis doctorales sobre las relaciones entre la sustancia y los atributos y los modos, nada de nada hay que vivirlo o no vivirlo y esa es la cuestión, toda la cuestión, el fondo y la superficie de la cuestión, la cuestión entera y completa creo que ahora estamos llegando a la cuestión, por fin estamos llegando, pero no, creo nos hemos perdido otra vez, y lo que hice ayer por la noche fue construir una cinta de Moebius y efectivamente solo tiene una cara no tiene sentido distinguir interior y exterior en una cinta de Moebius eso quiere decir algo, ni interior ni exterior una sola superficie y lo que hice ayer por la noche fue leer un poco de Alicia en el país de las maravillas posiblemente el mejor libro que se haya escrito nunca, un libro cuya enseñanza primordial es caer haciendo reverencias, la cinta de Moebius y caer haciendo reverencias, puedes recorrer la aparente cara exterior de la cinta con un dedo y sin darte cuenta has llegado a la cara interior no hay dos caras eso quiere decir algo o no pero ya hace años habia construido una cinta de Moebius y la tuve en mi habitacion mucho tiempo luego no se que fue de ella. Pero este no es el tema.

jueves, 19 de enero de 2012

Nuevas anotaciones dispersas

Serendipias. La ironía del azar. Atención que vienen síntesis conectivas múltiples y vertiginosas.

La correspondencia entre T.S. Eliot y Groucho Marx:
iniciada por Eliot.
Leído ahora en Punto de fuga. Leído después de que escribiese el post anterior.


Hoy, en Saber y Ganar, un programa presentado por Jordi Hurtado, también se ha hablado de la correspondencia entre T.S. Eliot y Groucho Marx. En el duelo.

Vi Saber y Ganar antes de escribir lo de Eliot y Groucho. La pausa para comer que se menciona en el post es totalmente verídica. Lo llamo escritura en tiempo real. No es muy original.

La ironía del azar es una frase que se dijo también en Saber y Ganar. Después de que a la concursante que no consiguió superar el reto le quedase una palabra que empezaba por Mar-, iniciales que coincidían con su apellido.

La expresión 'síntesis conectivas' pertenece a la canción Miedo a la muerte estilo imperio, de Astrud. La canción parodia la Lógica del sentido, de Gilles Deleuze.

El cantante de Astrud es profesor de Filosofía (creo). Juanjo, la voz de Saber y Ganar, fue profesor de Filosofía antes de ser la voz de Saber y Ganar

Hobbes. Descartes. Pascal. Spinoza. Locke. Leibniz. Hume. Kant. Schopenhauer. Kierkegaard. Nietzsche. Satayana. Wittgenstein.
Ninguno se casó.
Escribió Markson en la pagina 54 de Punto de fuga.

En Niebla, creo que era en Niebla, el protagonista le dice a Unamuno, creo que era a Unamuno, que se introduce como personaje en su propia novela (o nivola): ¡no me hables de filósofos solteros!

Anotaciones dispersas

Iba a escribir una entrada titulada el canonizador canonizado, sobre Harold Bloom. Luego caí en la cuenta de que no he leído a Harold Bloom. Sin embargo, creo que la expresión el canonizador canonizado resume a la perfección el fenómeno Harold Bloom. Y me hace gracia.

Los chistes malos. ¿Por qué nos hacen gracia?
Por el contexto social de recepción, diría el segundo Wittgenstein.
Porque no son una figura lógica del pensamiento, sino una memez, respondería el primero.
Son metadiscursivos, nos reímos de lo malos que son, diría, por ejemplo, Quine.
Esa risa deja traslucir una mal disimulada concepción acerca de la superioridad de clase, diría Bordieu.

El chiste del perro llamado mistetas. Derrida y Freud tendrían mucho que decir al respeto. Deslizamientos semánticos y pulsiones que demandan satisfacción.

Fuera del perro, un libro es probablemente el mejor amigo del hombre, y dentro del perro probablemente está demasiado oscuro para leer. Dijo Groucho Marx.

Hay un grupo de fans en Facebook del chiste del perro llamado mistetas.

Cosas que odio: la palabra friqui. A todas las personas que presumen de ser friquis. A los friquis. Existe una relación inversa entre la extensión de un concepto y su significado. El significado de friqui tiende a cero.

Bergson escribió un libro titulado La risa. Bergson recibió el premio Nobel de literatura en 1927. Lo compré por dos euros en la feria del libro viejo y de ocasión. Un precio de risa, tratándose de un premio nobel.

Prefiero leer libros en papel que en el Kindle. Es así. No porque me guste oler el papel, sino porque sí. Mi profesor de Estética me estaría dando collejas hasta cansarse por seguir apegado al papel de forma tan reaccionaria, pero el caso es que prefiero leer libros en papel y ya está.

La ediciones de los libros de Platón para el Kindle son gratuitas y menos mal, porque son todas una puta mierda.

Aún no he terminado de leer el ensayo de Bergson sobre la risa. El ensayo no es nada gracioso, pero es que un libro sobre la risa no tiene por qué hacerte reír. Un ensayo sobre poesía tampoco tiene por qué ser poético.

La poesía, bruma que tiñe el ser, vendaval huidizo. Esta proposición no dice nada acerca de la poesía, es poesía. Aunque muy mala.

No me gustan los perros. A David Foster Wallace sí le gustaban.

Cosas que amo: las anotaciones dispersas, la información irrelevante, como que a David Foster Wallace le gustaban los perros. Imitar descaradamente a David Markson. A mi manera, como diría Frank Sinatra.

La importancia de llamarse Jonathan para ser escritor: Jonathan Lethem, Jonathan Safran Foer, Jonathan Franzen.

La importancia de llamarse Ernesto es un libro de Oscar Wilde. Pero es más importante llamarse Jonathan, o David.

A Jonathan Safran Foer no le gusta comer carne. A mí sí. Me gusta la sadurilla, por ejemplo, pero no sé lo que es, y será mejor que no me digan lo que es. La ignorancia es la felicidad.

La ignorancia es la felicidad es una frase que dicen en Matrix. Lo que más me gusta de Matrix es la conversación con El Arquitecto y la pelea final estilo Dragon Ball.

David Markson murió en 2010. Nació en 1927. Según El País, él mismo bromeaba sobre su condición de 'autor que debe su fama a que es desconocido'. Su novela La amante de Wittgenstein  fue rechazada por 54 editoriales antes de ser publicada.

He decidido que no me gustan las comillas dobles, por eso no las pongo, salvo en caso de que sea necesario. Por ejemplo: ''palabra' es una palabra de siete letras' dijo el profesor.

La amante de Wittgenestein está descatalogada, así que lo mejor será leer El sobrino de Wittgenstein, de Bernhard.

No sé por qué tengo esta fijación con las novelas en las que se usa el nombre de Wittgenstein en el título si a mí ni siquiera me gusta Wittgenstein. Hace años me compré un libro de Philip Kerr, Una investigación filosófica, porque en la portada aparecía una foto de Wittgenstein. Libro que he perdido, por cierto.

William Gaddis pensaba que los escritores deben ser leídos y no vistos. Yo también. La editorial Sexto Piso dice que va a publicar todos los libros de Gaddis. Gaddis murió en 1998. Un aplauso para Sexto Piso. Toda esta información proviene de la solapa de Ágape se paga.

Podría pensarse que este post es pedante. A mí simplemente me parece frívolo y me divierte escribirlo. Además que, por ejemplo, conocer a Wittgenstein no tiene ningún maldito mérito si uno ha cometido la irresponsabilidad de licenciarse en Filosofía. Es que te obligan a estudiarlo. El profesor de Filosofía del lenguaje te da collejas y patadas si ni siquiera eres capaz de decir que el significado depende del uso. Bueno, no te da collejas y patadas, pero debería.

El significado depende del uso, y el uso depende de normas, así que no venga nadie diciendo que 'entonces yo puedo usar las palabras con el significado que a mí me de la gana'. No, no puedes. Y no se trata de una prohibición moral, es que no puedes, literalmente. Reto a cualquiera a que lo intente. No podrá.

Voy a seguir un rato así hasta que me canse. Pueden dejar de leer cuando quieran. Ahora voy a comer y luego vuelvo.

Los poemas vienen cuando les da la gana. Hace mucho que no escribo poemas porque, como digo, vienen cuando les da la gana a ellos, y hace mucho que no les da. Creo más en la idea de Platón de la inspiración divina que en el trabajo. Sé que es una teoría desfasada, pero no me importa. Probablemente incluso sea incorrecta. Tampoco me importa.

T.S Eliot ganó el premio nobel de literatura en 1948. Le pidió a Groucho Marx una foto dedicada. Todavía no he leído a T.S Eliot, uno de los poetas preferido de Eugenio Trías. Prefiero una página de Trías a las obras completas de Savater.

Miguel Candel Sanmartin comenta en una nota a pie de página de su libro Metafísica de cercanías que la Ética de Aristóteles se llama Ética nicomáquea porque Nicómaco fue su editor y dice que espera que Ética para Amador sea debidamente rebautizada como Ética amadórea. 

En El rey pálido un personaje es un médium de datos.

Creo que Eugenio Trías escribió un libro que se titulaba Dispersión o que, al menos, trataba sobre la dispersión o era en sí mismo disperso. Creo que leí ese libro.

Todavía no he leído el Ulises, de Joyce. Algún día habrá que ponerse a ello.

Nunca he entendido la frase de Wittgenstein (sí, vuelvo a hablar de Wittgenstein) tan famosa: de lo que no se puede hablar, mejor es callarse. Ni mejor ni peor, si no se puede no se puede y ya está. Además, el hecho de que el Tractatus sea un libro sin sentido, según el propio Tractatus, ¿qué? ¿Se soluciona con eso de que hay que tirar la escalera después de subir? No lo veo claro. Si, de hecho, Wittgenstein no se calla y habla de lo que no se puede hablar, que luego no me venga con rollos de escaleras que se tiran después de subir por ellas.

Dice Rodrigo Fresán en el prólogo de Ágape se paga: y eso es lo que en realidad este pequeño inmenso libro: un tractat postrero y una última voluntad y un deseo final de que, al menos, intentemos comprender lo incomprensible. Y después veremos qué hacer al respecto.

Estoy pensando que si eso, o algo parecido, es lo que quería decir Wittgenstein con la dichosa escalera, entonces estoy de acuerdo con él. ¡Viva Wittgenstein! Intentemos comprender lo incomprensible, hablemos de lo que no se puede hablar.

Jonathan Lethem dijo sobre Gaddis, relacionándolo con el cine de Stanley Kubrick: tal vez encontremos otro manuscrito suyo enterrado en la luna. Del prólogo de Fresán. Estoy leyendo el prólogo mientras escribo esto.

Me gustan la expresión 'sintaxis descoyuntada' y la sintaxis descoyuntada en sí y los monólogos delirantes y no me importan los anacolutos de hecho ni siquiera sé qué son tú cuida de la música que el sentido se cuida solo este post por fin se acaba aquí.

lunes, 16 de enero de 2012

Comentario terriblemente pesado de un comentario terriblemente pesado

Estaba leyendo un comentario en un blog, un comentario terriblemente enrevesado, escrito con una sintaxis laberíntica, en el que el autor se disculpaba por ser tan pesado y por ser tan pesado disculpándose por ser tan pesado (esto es más que probable que me lo haya inventado yo, llevado por mi amor a las paradojas autorreferenciales) y he empezado a leer ese comentario como si viniera de un personaje de DFW, porque el comentario era fosterwallaciano a más no poder (incluso sin el añadido de estar disculpándose por ser tan pesado disculpándose de ser tan pesado), alcanzaba niveles de autorreferencialidad mareantes y demenciales (amo los niveles de autorreferencialidad mareantes y demenciales, tanto que si considero que no hay el suficiente nivel de autorreferencialidad suplo esta carencia inventado más niveles), de hecho era una especie de versión de la persona deprimida, la persona pesada, ahora en blog, y, claro, me llevó mucho rato comprender que no era un texto de ficción, aunque, por otra parte, sigo sospechando de la fiabilidad del narrador, quiero decir, aún no tengo claro que el tipo hablase en serio, sin ironías, guiños, referencias, etc, lo cual nos lleva a la cuestión de la ambigüedad inherente al discurso irónico que dinamita -por decirlo de algún modo- las fronteras entre la seriedad y la broma y explota -por decirlo de algún modo consistente con la anterior metáfora, aunque sea una consistencia vaga, no el tipo de consistencia de la lógica, o al menos no exactamente el mismo tipo- la fijación del sentido (también nos lleva a plantear si la sospecha es el medio, idea de Boris Groys, creo, es decir, si nosotros, habitantes del siglo XXI supertecnológico, no sospechamos ya de entrada... supongo que Groys me apalearía por resumir de esta forma su idea, como sospechar ya de entrada, pero, en fin, qué se le va a hacer) Con razón -en parte- Hegel odiaba la ironía. Hegel -que no era un charlatán, como pretenden sus enemigos más idiotas, enemigos que parecen creer que por ponerse del lado de Schopenhauer son tan listos como Schopenhauer, y no- comprendió muy bien el carácter corrosivo de la ironía, carácter que Schlegel consideraba la auténtica patria trascendental de la filosofía (no me estoy explicando bien, lo sé, y mi uso de paréntesis y guiones no parece muy consistente que digamos, y, de hecho, no entiendo muy bien qué quiere decir eso de que la ironía es la patria trascendental de la filosofía, es solo que me mola la expresión patria trascendental de la filosofía; también me mola la expresión topografía trascendental que -y esto lo digo totalmente en serio- expresa perfectamente qué es la filosofía, así que si alguien les pregunta qué es la filosofía, respondan con toda la convicción del mundo: topografía trascendental). Lo propio de la ironía (y lo he dicho y repetido cientos de miles de veces, de forma un pelín obsesiva) no es que sea broma y excluya la seriedad, es que es seriedad y broma al mismo tiempo, de ahí la ambigüedad inherente al concepto de ironía (esto de ambigüedad inherente al concepto también lo repito mucho, y lo dice Hegel refiriéndose al símbolo; sobre la concepción hegeliana del símbolo habría mucho que decir, pero hoy no). Total, que no hay manera de saber si el comentario iba en serio o no. Ahora -en este texto cuidadosamente estructurado, pese a que no lo parezca- venía un comentario sobre Derrida, la diseminación semántica y el vagabundeo de la metáfora (que entroncaría con la no fijación del sentido), pero creo que estoy siendo ya suficientemente y terriblemente pesado y enrevesado como para no hablar (lo que faltaba) sobre Derrida, lo cual, sumando mi ignorancia sobre Derrida y su (de Derrida) digamos que no excesivamente (estoy usando adverbios a cascoporro, lo noto yo también) clara manera de expresarse, harían de este texto algo aún más enrevesadamente posmoderno (esta palabra carece de significado, por otra parte, razón por la cual es capaz de asumir cualquiera, lo mismo que pasa con friki) pesado y completamente absurdo y ahora, para más inri, tendría que disculparme por estar siendo tan despiadadamente pesado y posmoderno -¿lo ven? asume cualquier significado, cualquiera, incluso ninguno (esto plantea problemas que ya marean incluso antes de ser planteados, por ejemplo, ¿es posible significar la insignificancia misma?)- y por estar usando una cantidad demencialmente grande de adverbios sin otro propósito aparente que el de usar adverbios sin propósito para disculparme luego por estar usando tantos adverbios y componer así un texto (este mismo) endiabladamente mareante y carente de propósito...

PD: Ya lo último. Decía Derrida que escribir era un acto impúdico en que se traicionaba al destinatario porque este era cualquiera y que habría que pedir perdón por escribir (no pienso intentar explicar por qué Derrida decía esto porque me quedaría una posdata más larga que el post en sí (esto del post en sí... ¿la posdata no forma parte?) y mucho más enrevesada, además que mi ignorancia respecto a Derrida es real, lo cual dificulta muchísimo que sea capaz de explicar qué quería decir (sobre el querer-decir dijo que su condición esencial era la ausencia del objeto intuido, lo cual tampoco pienso explicar... como mucho decir que, por ejemplo, el significado de manzana, evidentemente, no depende de mi percepción actual de la manzana, que sería el objeto intuido, porque, claro, si los signos no se diferenciasen del referente, pues no habría lenguaje), así que eso, me disculpo -especialmente este texto exige una disculpa (y aquí, entre paréntesis, he de confesar que todo esto de romper la cuarta pared y dirigirme directamente al lector (cualquiera, según Derrida) para disculparme me suena, en calidad de lector que sospecha incluso cuando lee algo que ha escrito él mismo, a estrategia retórica no tan pulcra ni franca como pudiera parecer (y aquí, en el paréntesis del paréntesis que, a su vez, va entre guiones, he de confesar que la estrategia de confesar que la estrategia retórica de disculparse era poco franca es también, ella mismo, poco franca))- sinceramente.

domingo, 8 de enero de 2012

Diálogos


(Este texto es un poco insufrible, pero ya que esta escrito... Tiene algunas faltas, pero no es culpa mía, sino del ordenador, que a veces no pone tildes.)

-Se trata de una foto. Una foto en blanco y negro. Es una escena de Malas Tierras, la película de Malick. Creo que se llamaba así. Martin Sheen lleva unas botas puntiagudas y pantalones vaqueros y una cazadora también vaquera. Está sentado. Cabizbajo. A su lado está la actriz protagonista, cuyo nombre no recuerdo, pero eso es lo de menos. También está sentada. Lo verdaderamente crucial de esa escena es que la actriz lleva unos zapatos negros y unos calcetines blancos y un pantalón muy corto. Lo verdaderamente relevante es que la combinación de zapatos negros, calcetines blancos y pantalón muy corto debería causar una impresión de catástrofe estética y, sin embargo, misteriosamente, no solo no causa una terriblemente mala impresión sino que, de algún modo, se las arregla para resultar fascinante y desprender una belleza amable y serena. La escena es una especie de poema ingenuo. Y esa ingenuidad, irradiada por la actriz protagonista, viene entrelazada con un tipo peculiar de nostalgia. Me refiero, por supuesto, a la nostalgia de lo que uno nunca ha vivido. Aunque quizá ese sentimiento no se desprende de la foto sino que, por decirlo de algún modo, es un efecto del observador, que modifica lo observado. Algunos espectadores son proclives a verse afectados por dicho sentimiento, que no es inherente, por tanto, a la foto en si. La expresión en si es siempre sospechosa, por cierto. Algunos, no todos. No es algo universal (en el sentido fuerte, en el sentido débil de atribuible a varios sujetos tal vez si) más bien es una experiencia estética privada, que puede ser compartida o no, dependiendo del carácter de cada uno. Oleadas de fragilidad trémula y cósmica te golpean la cara, una emanación que es como un vapor te rodea por todos lados, efluvios misteriosos... Estoy exagerando, ciertamente. Pero si lo piensas un poco, es muy extraño ese sentimiento. Sientes nostalgia de una experiencia que no te pertenece. ¿A quién, entonces, pertenece? Porque a alguien tiene que pertenecer, digo yo. Mi tesis es la siguiente: existe un intelecto agente separado de nosotros y del cual a veces recibimos impresiones que nos resultan extrañas. Ese intelecto agente contiene potencialmente todos los afectos, todas las experiencias, es como una especie de gigantesca mente abstracta y nebulosa, un ordenador cuántico flotante. Experiencias místicas que nos sacan de nosotros mismos, por ejemplo. Están codificadas, no ya en un sistema binario, sino cubriendo los espectros infinitos que hay entre un numero y otro (infinitos cantorianos, probablemente) a una velocidad vertiginosa. Ese intelecto usa la lógica difusa e incluye eventos indeterminados y caóticos en sus previsiones. Digamos que es capaz de reflejar las acciones humanas, el ruido, la furia, el barro, la tristeza, el miedo, el asco, todas las imperfecciones, todas las incertidumbres, que este intelecto es una especie de ojo que lo mira todo bajo la especie de la eternidad. Aunque no es como si la experiencia de otro nos fuera trasplantada a nuestro cerebro. Ese supuesto otro, en realidad, no existe. Al fin y al cabo, solo podemos tener experiencias nuestras. Incluso si la sentimos como ajenas, siguen siendo solo nuestra idiosincrásica manera de experimentarlas como ajenas. Así que ese intelecto agente separado no es más que un postulado imaginario. Olvida mi tesis: era completamente estúpida. Esa nostalgia por un pasado que no vivimos se da, sin duda, en el presente, y viene a ser una variación de esa manía de desear lo que no existe. El Gran Otro no existe, insisto. Me refería al Gran Otro, aclaro. La fotografía vista como signo de la presencia de una ausencia. De esta forma la contemplaba yo. No quiero decir, en modo alguno, que esta ausencia sea una especie de doble de la presencia, no. Ni siquiera sé si lo que dicho tiene sentido. Estoy tratando de hablar sobre límites y superficies. Estoy luchando contra el lenguaje y contra mi cerebro para expresarme. Estoy tratando de comunicarte una maldita idea y no quiero que pienses que es profunda, porque no lo es. Hay que ser muy simple para tener ideas profundas. Imagina que llegas a los límites de la realidad. Suponiendo, claro está, que la realidad tenga límites. Imagina estos límites no como el contorno de la totalidad del mundo, sino como el término de la potencia de la realidad, unos límites dinámicos, no predeterminados. La realidad se autodespliega incesantemente, regida por el azar y la necesidad. Entonces imagina que llegas a ese lugar, suponiendo que es un lugar, aunque no lo sea. Solo supónlo. Suena música, caminas por una especie de nube, te embarga la emoción. Quizá, incluso, te lloran los ojos, recuerdas momentos felices, no sé, por ejemplo, la primera vez que le tocaste las tetas a una chica de catorce años, cuando ibas al colegio (es solo por poner un ejemplo cualquiera) y, en fin, estás ahí, recobrando el tiempo perdido en una secuencia de imágenes radiantes y veloces y extiendes tus manos y puedes rozar los límites de la realidad, es un instante pletórico, solo al alcance de un personaje de ciencia ficción, pero ¿qué pasa en ese preciso momento? Lo que pasa es que no puedes traspasarlos. Si los traspasas, creas más realidad, porque esos límites son dinámicos. Extiendes tu mismo los límites de la realidad con tu acción de extender los brazos. Lo que quiero decir es que la ausencia no es una presencia de un orden ontológico diferente. Es la ausencia y punto. Y es, no obstante, la condición de posibilidad del mundo. Como el rollo del vacío que es tan importante como la materia para constituir el ser de un vaso, o de una taza, o de lo que sea. Pero no es nada. Es el Afuera Absoluto, si quieres. Por llamarlo de algún modo. Es una Grieta. Es el Resplandor de una Mirada Que No Puedes Ver. Aunque supongo que no queda muy claro lo que digo, lo siento mucho. Esta nostalgia suele ser severamente amonestada por críticos culturales y demás listillos de mierda que la tachan de reaccionaria y paralizadora. Les respondería diciendo que, por favor, distingan. Yo soy muy de distinguir planos y ver relaciones complejas y múltiples combinaciones entre dichos planos. Pongamos tres planos: el metafísico, el estético y el ético. Yo digo: el ser del hombre es proyecto, o digo que su esencia consiste en su existencia (no que la existencia preceda a la esencia, como pensaba el idiota de Sartre). Aquí tenemos una preciosa afirmación que va a la casilla de metafísica. Ahora, eso mismo, expresado en un personaje literario, a la de estética. Y ahora, usted, en su vida, se comporta de acuerdo con esa afirmación de índole metafísica figurada literariamente, y nos situamos en el plano ético de las acciones
-Esto empieza a parecerse a una puta clase de Filosofía.
-Además, no se ve la relación entre la nostalgia, lo del Afuera, y ahora esto de los planos.
-Y si soy proyecto permanece indeterminado qué soy, que es algo solo determinable por el tiempo. El tiempo es la forma de la determinación.
-¡Por el amor de Dios, va a empezar a hablar de Kant!
-Entonces el estado de resuelto del hombre...
-¡Dios mío, no, el puto Heidegger!
-El estado de resuelto del hombre, digo, consiste en que uno está determinado a hacer algo, pero no sabe todavía a qué, de tal manera que existen relaciones muy complejas entre la afirmación metafísica del ejemplo y el plano ético de las acciones llevadas efectivamente a cabo. Si me resuelvo a matar a gente, soy un asesino, por ejemplo. ¿Convierte eso a la afirmación metafísica en criminal?
-¿Nos está poniendo deberes?
-¿Está disculpando a Heidegger?
-Lo que digo es: ¿Existe una relación biunívoca entre la nostalgia experimentada en el plano estético y el conservadurismo en el plano político?
-La palabra biunívoca seguro que ni siquiera existe.
-¿Es que no se puede experimentar nostalgia y orfandad existencial y a la vez no ser, necesariamente, conservador, reaccionario, etc?
-¿De qué habla ahora?
-Pues seguramente no se puede, capullo. Tú  conviertes todas las contradicciones en diferencias. Es un puto truco.
-Yo sigo sin saber de qué habla.
-Además, examinemos un poco más la nostalgia. En cierto sentido sí, es un sentimiento reaccionario y paralizador. Como el pájaro de Borges, que volaba con la cabeza hacia atrás, mirando dónde estuvo todo el rato, así el nostálgico. Uno desea seguir viviendo en un pasado que ya es inaccesible. Pero no es del todo cierto. Uno se ve envuelto en el presente por un pasado deseable, pero no está tan claro que quiera irse a ese pasado. Al presente de ese pasado. En el presente de ese pasado no existía la distancia que es la condición de posibilidad de la nostalgia. En el momento de vivirlo, no había nostalgia.
-En serio, yo he dejado de escuchar
-Yo ya no sé si está defendiendo la nostalgia o ha cambiado de opinión
-La pulsión de muerte, ¿es nostalgia por un estado inanimado?
-...
-...
-Lo único que digo es que la nostalgia es un sentimiento complejo. El paraíso perdido, por ejemplo. Por supuesto, nunca existió. Pero quedarse en esto es pueril. Estar perdido es su propio modo de ser. Existe como perdido. Esa es su forma de ser. Adquiere el carácter de paraíso si y solo si está perdido. Es el efecto de una distancia insalvable. No vale decir: no existió el paraíso. Hay que decir que es como un motor inmóvil de anhelos irrealizables y que su no existencia forma parte de su naturaleza de motor que mueve sin ser, a su vez, movido. Que no exista no tiene ninguna importancia.
-Ahora esto parece una clase de teología, o un comentario de Aristóteles.
-Parece Aristóteles comentado por un demente.
-¡Por Zeus, me podíais dar la razón, como hace todo el mundo en los diálogos platónicos!
-Esta si que es buena.
-Se cree Socrates, el pobre.

miércoles, 14 de diciembre de 2011

Ego solus ipse

Esa multitud delirante, mírala ahí agazapada... grrr... no la soporto más, ahora mismo -óyeme bien, ahora mismo, digo- me voy de aquí y ahí se quedan ellos, panda de mamelucos, cuadrilla infecta de... bueno, no se me ocurre ahora nada más que decir. ¿Por dónde iba? Sí, eso es, sí, te decía que me voy a ir a la de ya de aquí por culpa de esa multitud delirante... el público, sí, claro, cierto, mierda, no están... esa multitud ya no solo delira, ahora se ausenta, esto ya sí que no, no me lo esperaba, o sí, bueno, no había pensado, yo suponía... bien, bien, hay esperanza, pero no para nosotros. Esto lo dijo Kafka, ¿sabe? Es como un chiste, como un chiste amargo quizá. Un humor extraño. Un tipo extraño. Este es un mundo extraño. Eso lo decían en Blue Velvet, creo.. sí, creo que sí, en fin, lo del mundo extraño que es este digo... sí, a ver, veamos -óyeme bien otra vez, esta vez voy a hablar seriamente, tal como debe ser- ese público barra multitud delirante ausente es una cosa curiosa, ¿no cree usted? Por cierto, podía darme un nombre, no sé, Jaime, Juan, Javier, Jairo, uno que empiece por jota, por ejemplo. Eso ayudaría, quizá. Un paisaje también, aunque fuera un páramo desolado, un terreno yerto, un desierto. Un camino estaría bien. Así haría algo, no sé: caminar. Evidentemente. Una compañera, ay, una compañera. Se comporta usted de un modo cruel. Estamos solos los dos y usted no habla. Es como si estuviera yo solo. Ego solus ipse, en latín. Evidentemente, si solo estoy yo, el mundo no existe. ¿Quién ha pensado eso? Lo único que puedo hacer yo solo aquí en este sitio que ni siquiera es un sitio, ni siquiera un desolador páramo, es aburrirme. Note el énfasis reflexivo. Yo mi me conmigo igual a nada. Pero bah, da igual. Indiferencia, eso es lo que consigue usted: nada, indiferencia. Así que ni como ni camino ni nada, solo reflexiono. Es culpa tuya, te lo digo. Para que lo sepas. Y ya. Sobre las ruinas de todo solo queda la pureza gélida de esta autodesignación desoladora. Echo de menos al la multitud delirante. Me gustaría insultarles. Pandilla de incordiosos. Echo de menos que me incordien. Si lo hicieran, yo sería menos abstracto. Así ni siquiera alcanzo el estatus de simulacro. Me faltan circunstancias ¿me oyes, capullo engreído?, ¿sabes lo que son las circunstancias? También me falta un escenario, ¿entiendes? Un escenario en que se desarrolle la acción. Si me escucharas. Si atendieras a razones. Ni siquiera tengo características físicas. ¿Soy alto o bajo, gordo o flaco? Por ejemplo. ¿Tengo alguna meta, algún objetivo, algún propósito? No parece. ¿Es de día, es de noche? Y si el público se ha ido, ¿me tendré que quedar aquí para siempre? Al principio me iba a ir por culpa del incordio que la multitud delirante suponía. Pero ellos se adelantaron y se ausentaron primero, y ahora tengo que estar presente por culpa de su ausencia. Evidentemente. Esta es la conclusión. Y me aburro. ¿Y qué sentido tiene que haga algo si no hay ya público barra multitud delirante ausente? Así que no hago nada. Necesariamente. Esa es la conclusión. Y como no hago nada me aburro. Eso cierra el círculo.

martes, 26 de abril de 2011

Estar siempre alerta

Yo lo único que digo es que no está de más estar siempre alerta. Constantemente interrumpen. Yo les escucho, aunque no se entiende nada de lo que dicen. Se creen que no les escucho pero sí les escucho. Noto cómo susurrran, para que no les escuche, como si no quisieran molestar. Vienen aquí, me interrumpen. Me cabrea mucho más que traten de que no les escuche. Preferiría que gritaran, que anunciaran abiertamente su odiosa presencia. Sus gestos suaves y delicados y esas voces apenas audibles, sobre todo esas voces apenas audibles, me sacan de quicio. Pero no les veo y no puedo matarles. Esa es mi tragedia, mi cruz, y cargo con ella como puedo, llena de odio y resignación. Caminan arrastrando los pies. Hacen ruido todo el rato, abriendo y  cerrando puertas. El ruido llega a mis oídos en sordina, diluido, pero llega. Creáme que si pudiera los mataría, sin dudarlo un segundo. Así no se puede vivir. Todo el puto día interrumpiendo con sus murmullos que se creen que no escucho. Pero les escucho. Todo el puto día abriendo y cerrando puertas. Por eso estoy alerta, siempre. Algún día les atraparé y les meteré una pistola en la boca y diré que se acabaron los murmullos y el ruido de puertas abriéndose y cerrándose y me demoraré unos segundos saboreando el instante previo a la consumación definitiva de mi venganza. Lo que realmente me desquicia, ya le digo, es que se comporten como si no quisieran molestarme, que eso es, precisamente, lo que más me molesta de todo este asunto. Susurran, no entiendo lo que dicen, no les veo, pero sé que están ahí. Están ahí, se lo juro. Hay que estar alerta. Siempre. Algún día les mataré. Ahora mismo, ¿no oye las puertas abriéndose y cerrándose?, ¿quienes son?, ¿a qué lado de las puertas...?

lunes, 4 de abril de 2011

Antes de que el sol se apague

la muerte es fría es como un suelo muy frío de baldosas como la casa fría del pueblo en invierno pies descalzos sobre el suelo frío frío frío la muerte es una mejilla que tus dedos no pueden tocar se ve pero no se toca no te acerques corre la muerte es fría como la mejilla que no te toca sus ojos que te miran te están mirando qué ojos más grandes tienes muerte qué piel déjame tocarte pronto se acabará el mundo decía dios volando por los aires en el poema de Panero triste tal vez dios triste pronto se acabrá es irremediable se acabará algún día dios no puede hacer nada alguna noche el mundo ya no estará ya no quedará nada ni la nada siquiera cuánto falta no estaremos aquí no veremos el fin del mundo no se retransmitirá en directo nada nada nada ojos desnudos atravesados por el silencio ojos que reflejan barrancos caídas sin fondo él ya no mira las cosas las cosas le están mirando a él el ya no puede mirarlas eso le pasa al soldado muerto del poema de Rimbaud pies fríos descalzo desnudo solo en el campo tirado una cosa más entre las cosas ya no importa no tiembla no nada rosa flor de la nada derretida en la boca los muertos mastican rosas hay quien nace para robar rosas de la avenida de la muerte Bukowski dijo que él y ya no queda cerveza ni espuma ni nada mundos de espuma o de nieve o de nada blancos como el último amanecer sobre la tierra blancos como la ballena vamos todos a por la ballena todos estamos ya dispuestos a matar a la ballena a morir por matar a la ballena el agua estará fría el agua encharcará los pulmones hace frío por qué existe el mundo pregunta el niño medio dormido por qué es redonda la tierra por qué no te caes de la tierra si es redonda todo gira hijo se mueve el tiempo es una determinación del movimiento lo dijo nada menos que Aristóteles que lo sabía todo hijo la gravedad te mantiene no te preocupes no te caerás todavía no por ahora no pero la tierra se acabará el sol se apagará todo se volverá frío un aliento de muerte frío recorrerá el mundo te recorrerá la piel carne de gallina cuando no haya sol pero mucho antes de que no haya sol ya no habrá nadie nadie preguntará nada el universo mudo el ser mudo nadie develará nada las palabras que son luz se apagarán pronto la luz huirá nos abandonará pronto se acabará el mundo lo decía el poema ni palabras ni cenizas ni risas ni labios ni cuerpos sólo carne triste ni libros sólo carne triste no pasa nada no pienses pensar es malo para la salud no quedará nada sólo carne triste sonríe brinda di algo alguna palabra cualquiera la que sea hay muchas palabras palabras palabras escoge una y dila vamos hay muchas aún queda tiempo no mucho sí lo justo para decir una palabra la que tú prefieras la que más te guste hijo queda tiempo poco los astros moviéndose di las palabras hasta mañana las palabras buenas noches que duermas bien da un beso de buenas noches aún quedan besos no muchos no se sabe quedan buenas noches no muchas pronto se apagará el sol vamos ven vete duerme sigue soñando tal vez soñar eso lo dijo Shakespeare tal vez soñar mejor que la palabra muerte que es fría como las baldosas que es negra no es luz no sé dadá duda de todo hijo tienes que aprender a hablar pronuncia palabras que sean linternas que exploren lo desconocido no temas todo es desconocido oscuro ahora luego tal vez no soñar aplaudir decir sí creemos en las hadas creemos en Peter Punk creemos en volar aunque no haya futuro volar un poco un rato antes de que el sol se apague...

martes, 19 de enero de 2010

Delirios pseudofilosóficos

Es una verdadera monstruosidad, ¿entiendes? No quiero decir algo malo, definido lo más exactamente posible sería algo así como partes que se unen a otras partes sin formar conjuntos completos y armoniosos, porque no duran el tiempo suficiente, las relaciones se componen del modo más óptimo para ti sólo durante un instante de singular intensidad que atraviesa tu vida, toda tu vida, concentrada en ese instante-intensidad de furia mística apegada al más acá, se hace pura autotransparencia, es como conquistar la inefabilidad de lo más individual, entonces, al margen de su voluntad, uno se ve obligado a guardar fidelidad a ese acontecimiento-luz, a esa autotransparencia cósmica incapaz de pervivir en el tiempo... al instante siguiente estás instalado de nuevo en la secuencia cotidiana del acontecer insignificante y a tu mirada se le presentan cuerpos en descomposición, ruptura incesante de relaciones con el mundo, contigo mismo, con ese todo imposible y nada redondo, esa instantánea patafísico-químico-mística que está más acá y más allá y es la pura excepción, puro fuego, grito, desgarro, beatitud loca, desquiciada...

La vida es monstruosa, pero no quisiera apelar a una imaginería oscura y tenebrosa, simplemente quiero decir que las partes no encajan siempre entre sí, hay desequilibrios, tormentas, me refiero a ese presentimiento tan explotado por la ciencia-ficción, de que hay algo que no encaja, de que hay un fallo en matrix. Si uno lo piensa, lo único que no encaja somos nosotros. Ya sé, pensamientos de teólogo... en cualquier caso, Dios es para mí uno de los nombres de la nada. Dios no es. Y el hombre no es tanto la excepcionalidad en el orden del ser otorgado por decreto divino, sino la excepcionalidad en el orden del ser porque es el único ser que comprende, difusamente, el ser mismo. Tejemanejes filosóficos, dirás. Desconectados de la realidad. ¿No elevar la realidad a la autoconsciencia es estar conectado con la realidad? ¿No será acaso estar hundido en ella? Todo lo que hay son relaciones, mezcla, fantástica y resplandeciente impureza, devenir loco, fuera de quicio... Transforma los conceptos en intuiciones y verás el mundo tal cual es: infinito. Entropía galopante, juego de velocidades y lentitudes variables.

viernes, 27 de febrero de 2009

Moverse o no moverse

Antes de levantarse de la cama ya notó cierta inusual rigidez en sus movimientos. Me estoy convirtiendo en un autómata mecánico, en un servomecanismo entrópico acelerándose inevitablemente hacia un mal funcionamiento degenerativo y crónico, se dijo a sí mismo todavía enredado en sueños, sin comprender muy bien las palabras que se decía, palabras torrenciales que formaban bucles, servomecanismo averiado, autómata, ánima vagando por el bosque, marioneta que perdió la gracia de sus movimientos, sólo las marionetas o los dioses poseen gracia en sus movimientos, los hombres no, hay que estar por debajo o por encima de los hombres para saber moverse, la autoconciencia fragmenta el suave fluir de las cosas y las recarga de angustias, Kleist lo sabía, un servomecanismo autómata, un entrópico acelerado precipitándose al vacío, una rigidez mecánica, un salto al vacío, una estatua hermosa atrapada en la piedra que intenta huir, la libertad es un valor superior a la vida... las palabras venían de algún sitio porque él no las decía voluntariamente... el lenguaje es quien habla, me gustan las cosas que se repiten, me transmiten seguridad, por eso no escucho música atonal, amo las estructura que avanzan sin avanzar, cílicamente, sin sobresaltos, los mismos gestos, horarios, costumbres, sin imprevistos, los imprevistos son la peor cosa del mundo... aun tardó varios minutos en transitar a la vigilia. Cuando se despertó del todo un miedo atroz a intentar moverse y no lograrlo le paralizó.

Kase O. ha vuelto al ejercicio

 Y con supermúsica hardcore vieja escuela, como debe ser.