y los trenes de rosas maniatadas
Federico García Lorca, New York
Quiero lo imposible: ver a Dios
Clarice Lispector, Agua viva
Quédate con la cerveza, la cerveza es continua sangre
Charles Bukowski, Cómo ser un gran escritor
Mi triste corazón babea a popa
Arthur Rimbaud, El corazón robado
Negra leche del alba te bebemos de noche
Paul Cela, Fuga de muerte
Mi cerebro es una rosa
Leopoldo María Panero
Mi corazón tendría la forma de un zapato
Federico García Lorca, Luna y panorama de insectos
Más triste que los trenes de rosas maniatadas
mi corazón babea a popa
mi triste corazón de rosas negras
bañado por el llanto
acunado por el llanto
mecido por el llanto
por el viento
por el llanto
por la pena
por la nada
por el horizonte de nada y de llanto
horizonte de rosas maniatadas
de rosas negras de pena negra
de llanto de ceniza de nada
de este alcohol en las venas
porque la cerveza es continua sangre
sangre negra de rosas negras
de pena negra
de llanto negro
de noche negra
mis ojos negros
anegados de llanto de rosas
que destilan miel negra
leche negra del alba
—te bebemos de noche te bebemos de día—
ya no hay días que valgan
solo minutos eternos
eternas mortajas de rosas muertas
barcos y almas ebrias
esperando amaneceres dorados
que son un negro son
de amarguras eternas
y no duerme nadie por el cielo
nadie nadie nadie
rosas maniatadas
sangre negra de rosas muertas
te bebemos de noche y de día
bebemos y bebemos continua
sangre allí no hay espesor
mi cerebro es una rosa un borbotón
de melancolías el viento
que algún día seré
porque escucho el viento en las ramas
y digo sí
quiero lo imposible
solo lo imposible
ver a Dios
y alzo la mirada y escucho al viento
y digo sí
así sea al fin
llévame de aquí adonde no hay espesor
no quiero estar más aquí
donde las rosas negras muertas gritan maniatadas
en mi corazón ebrio como el barco ebrio
en mi corazón que tiene
la forma de un zapato viejo
la forma de un zapato
abandonado