Lo peor de estar talmúdicamente obsesionado con Seinfeld es tener que reprimir la compulsiva tendencia a comentar cualquier situación de la vida poniendo como ejemplo alguna escena de Seinfeld.
PD: Por no hablar de lo de tener que reprimir la tendencia a hablar todo el rato de escritores judíos: Saul Bellow, Jerzy Kosinski, Philip Roth, Isaac Bashevis Singer, Cynthia Ozick and so on...
domingo, 13 de septiembre de 2015
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Ni «espíritu de sacrificio», ni «afán de superación», ni «aspiración a la excelencia». Ni ningún respeto o simpatía por tales cosas.