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domingo, 21 de abril de 2024

El presente se deshace en ruinas

El presente se deshace en ruinas

bajo la mirada impávida

de las nubes quietas.

Las ruinas caen hacia arriba.

Las nubes son blancas,

pero el viento deshará su ser

y serán felizmente nada al fin.

Los poemas no significan nada

y en todas partes flota

ese polvo de tristeza

que nos araña las pupilas.

domingo, 7 de abril de 2024

Poema del Minotauro

El Minotauro llora 

con melancolía sordomuda 

en el centro del laberinto. 


El cielo 

parece un montón de ruinas: 

las nubes, grises y plomizas, 

están a punto de derrumbarse.


Tal vez salga el sol, otro día.

Y el Minotauro seguirá llorando. 

Sabe que al salir del laberinto

otro laberinto le espera:

de nada valdría salir.


Finalmente las lágrimas del cielo

descienden sobre la tierra

y se mezclan en la tierra

con las lágrimas del Minotauro

formado así el barro del olvido

en el que las huellas se borran

y todo se pierde.


Aunque quizá haya luz en las lágrimas.

martes, 30 de noviembre de 2021

Si p, entonces q

Hace mucho tiempo dije un montón de palabras 

lenguaje casa del ser tejado perdidas 

viento desolado niñas 

desguarecidas bajo la lluvia. 


La condición: si el lenguaje es la casa del ser. 

La consecuencia: entonces el viento 

se ha llevado el tejado

y las palabras parecen niñas perdidas

bajo la lluvia.


Era lógico y también

era un poema 

porque se entendía y no se entendía

porque soplaba el viento y llovía

y porque sonaba tan triste 

con tanto viento y tanta lluvia

y tanta niña desolada.


El viento generaba gemidos desolados

y las palabras carecían de significado.

Creo que eso era, más o menos, 

todo lo que pasaba en el poema.

O todo lo que no pasaba.


Pero tal vez el viento, aunque no diga nada, 

diga más que las palabras...


Y además más y otra cosa.


Y no es verdad que solo genere 

gemidos desolados.

A veces danza con las hojas de los árboles

y enjuaga las lágrimas

de las niñas perdidas.

viernes, 29 de enero de 2021

29/01/2021

cuando la chica azul bailaba

sobre las ruinas del mundo

yo estaba borracho y era de noche

y  el resplandor de su mirada 

incendiaba el vuelo de los pájaros

sus ojos eran pasadizo y temblor 

no era fácil atravesar su fulgor

y yo me quedé esperando para siempre 

en el frío umbral de la noche

miércoles, 13 de mayo de 2020

13/05/2020

Al final solo hay lágrimas y una canción, dices. Lágrimas de felicidad y de tristeza. Al final da igual, todo se mezcla y resplandece. Los recuerdos brillan, iluminan el porvenir. Al final hay una luz temblorosa, la luz que nunca se apaga, la de la lámpara maravillosa, el fulgor de lo que no fue pero pudo haber sido. Al final el sol vuelve a brillar sobre el mar. Hay un nudo en la garganta y una sonrisa que vence al mundo. Al final las lágrimas ríen y los ojos cerrados ven por fin. Las cenizas de lo que fue, dices, serán de nuevo fuego y candor.

lunes, 13 de abril de 2020

13/04/2020

Y qué extraño es, a pesar de las noticias recibidas, sentir ganas de vivir...

Qué extraña la belleza del atardecer, con esa luz vibrante y serena, inmanente a los objetos percibidos. Qué extraños los pájaros, la brisa, los árboles, ese mundo diminuto, delimitado por el marco de la ventana que, no obstante, parece desplegarse y ensancharse como un alma desenfrenada. Qué extraños los recuerdos, más reales y más intensos que el pálido fantasma del presente. Qué extrañas las lágrimas que se agolpan en los ojos y se desbordan y se mezclan con las canciones que escuchas sin parar, con los recuerdos que recuerdas sin parar, con la última y hermosísima luz que baña un mundo incierto y terrible.

sábado, 28 de julio de 2018

Clara Oswald, amor platónico

Clara Oswald
todos te odian
menos yo

(Aunque no seas Amy Pond)

porque no te llevas bien
con la TARDIS
(y eso es gracioso)

y porque eres bella

y lo bello es bueno
y verdadero

(los trascendentales del ser
son convertibles)

y es la vía alógica
que lleva al absoluto
como dijo Platón
en El banquete

PD: Este poema es una majadería, lo sé. ¿Quizá uno de los poemas más majaderos del siglo XXI?

lunes, 9 de julio de 2018

Otro poema sobre el tema más manido del mundo

Pájaros armando tremendo escándalo ahí fuera. Atardecer. Casas vacías. Ventanas en llamas. Esplendor dorado. Difícil de describir. Como oro batido, si es que eso tiene sentido. Sol moribundo. Mundo en calma, pájaros frenéticos. La hora mágica. La hora en que filma Malick. La hora en que a Quignard le gustaría morir. 

martes, 22 de mayo de 2018

El año pasado

El año pasado. Es decir, hace siglos, milenios incluso. Océanos de tiempo, oleadas de recuerdos. Del mismo recuerdo repetido, en realidad. El mismo y diferente. He leído la expresión el año pasado y no he parado de repetir el año pasado, el año pasado, el año pasado, con infinita pena y lágrimas en los ojos. Una voz en off, un tanto pretenciosa, como suelen ser las voces en off, ese recurso manido, lo ha dicho. Así ha sido. Nos repartimos las tareas, en eficaz división del trabajo: la voz hablaba y yo lloraba. El año pasado, decía la voz, mientras la imagen, mi imagen, mi yo, se diluía, ensoñadora, granulada, ondulante; se sumía en las sombras, sumisa y siseante. 

La expresiones banales son alta poesía, leídas en el momento justo. Te vuelan la tapa de los sesos. Te pillan desprevenido y ahí estás tú, pálido y atontado, conteniendo la respiración, presa de la pena infinita, envuelto en una especie de melancolía cálida y voluptuosa, saboreando tu pena con fruición, tu pena que no se acaba porque ni siquiera comienza.

El año pasado, es decir hace siglos. Y el año que viene tal vez. Pero no. Da igual. El eterno hoy ya se fue y nunca llegará. Irritantes contradicciones.

Se mesa la barba recién afeitada, adopta pose de pensador —pelo alborotado, pipa en mano—, fuma con parsimonia, los pensamientos se enredan, forman complejos arabescos aéreos. Tose y arruga el ceño pero finalmente no dice nada. Desolador silencio en las simas del pensamiento. Enigmático hermetismo. 

Y, desde el pasado, atravesando mágicamente los mencionados siglos y milenios, llega la sonrisa de un rostro que se desvanece.

sábado, 3 de marzo de 2018

(El deseo de) Salirse de la filosofía: programa para una no-filosofía de vida

El deseo, repentino, feroz, de salirse de la filosofía. De decirle adiós, con una sonrisa, un gesto de agradecimiento y complicidad. Hasta aquí hemos llegado, vieja amiga, venerable anciana. 

No más espíritu crítico. No más reflexión. No más deseo natural de saber. No más aprender a vivir bien. Basta de tópicos inanes, de ideas marchitas repetidas con voz engolada, de tanta cháchara delirante. 

Vivir más acá —y más allá— de los conceptos. En la materia bruta, y en lo que no puede verse jamás.

viernes, 2 de marzo de 2018

Ruah rugiente

Siempre ha odiado el frío. Las manos agarrotadas, el dolor de oídos. El fastidio de encadenar catarros, uno detrás de otro. Pero admite que hay cierta belleza violenta en el frío invernal. Le gusta mirar los tejados y los jardines con restos de nieve y los árboles desnudos en los que tiemblan brillantes gotas de agua. Y le gusta sentir, al menos durante unos segundos, las ráfagas de viento helado, ruah rugiente que sopla donde quiere. 

jueves, 1 de marzo de 2018

Instante

Cielo gris y uniforme. Intocable. Hechizo mudo. Parece, sin embargo, que quiere decir algo. Que está a punto de decirlo algo. Y tal vez lo dice. Sin  voz. Sin significado. A su manera.

Aquí un yo cualquiera

Los márgenes. Los páramos. Una tierra fría y desierta. Los suspiros. Lágrimas indescifrables, tristes y a la vez gozosas, y ni una cosa ni la otra. Esa forma especial de atención que solo la soledad hace posible. La nieve. Un yo cualquiera, una forma de vida como otra cualquiera. 

Visiones

Ver el infinito en una gota de agua. 

Un infinito vacío, un vacío infinito. 

Variaciones sobre una supuesta frase de Faulkner

¿Qué gota de agua cae sin que nadie la mire?

Nunca hubo un comienzo, nunca habrá un final

Sin principio ni fin. Sin destinatario. Sin autor. Fin del libro, comienzo de la escritura. Eterno comienzo. Pequeños, discretos acontecimientos textuales. Como frías gotas de agua cayendo en aceras por la que nadie pasa. 

Deshielo

El murmullo del deshielo. 

La nieve deshaciéndose lentamente, cayendo desde los tejados aún cubiertos de blanco. 

Una música extraña. Una lluvia débil, cansada. 

El frío invita a un sereno éxtasis solitario. 

lunes, 26 de febrero de 2018

Ensueños de un romántico reaccionario

Nunca quise cambiar nada,
tan solo morder el cielo.

Ese cielo azul que no acaba nunca.

Siempre solamente he querido tragar
lo que solo se puede contemplar.

Kase O. ha vuelto al ejercicio

 Y con supermúsica hardcore vieja escuela, como debe ser.