Casi nunca leo poesía
pero miro todo
con afán pulverizador
y fumo mucho
mientras espero
a que vengan las palabras
y sonrío
y me muero de miedo
y quiero saltar
y arañar la luz
y posar ante este instante
entregar mi carne
a la claridad del día
que hoy ruge sin ocultar
la serenidad imperturbable
donde me pienso instalar
y lo único que hago
es mirar
por las ventanas
de mi habitación
del coche
del autobús
y entregarme
al deleite melancólico
del ensimismamiento
y al regodeo silencioso
de las sensaciones
moldeadas por la imaginación
y poco más
la verdad
asaltar quizás
el mundo de los hechos
con los retazos de la maravilla
eso sería bonito
y merecería la pena
porque que en el mundo hay
tanto cínico hijo de puta
que un poema debiera ser
un combate por conquistar
cierta libertad:
la capacidad para vivir
sin contener el aliento
jueves, 25 de noviembre de 2010
Noviembre
Noviembre membrillo de escarcha azul transparente
mientras la muchacha sonríe desnuda y tirita de frío
igual que los árboles estremecidos y delgadísimos
alegre y perversa envuelta en su quietud extática
fervor de una luz insuficiente posada sobre su piel
más profunda que el canto silencioso de la nada
más misteriosa que el misterio de la muerte
piel blanca de escarcha derretida bajo el sol frío
del mes noviembre que es también tu nombre
y alas quebradas y sonrisas congeladas
y ojos de aguanieve trazados con un temblor nocturno
mientras la muchacha sonríe desnuda y tirita de frío
igual que los árboles estremecidos y delgadísimos
alegre y perversa envuelta en su quietud extática
fervor de una luz insuficiente posada sobre su piel
más profunda que el canto silencioso de la nada
más misteriosa que el misterio de la muerte
piel blanca de escarcha derretida bajo el sol frío
del mes noviembre que es también tu nombre
y alas quebradas y sonrisas congeladas
y ojos de aguanieve trazados con un temblor nocturno
viernes, 19 de noviembre de 2010
martes, 16 de noviembre de 2010
Final feliz
Si mi vida fuera una novela rusa. Saldría a la calle por la noche y haría un frío del carajo. Me enamoraría de una rusa que vería de pasada. Me enamoraría al instante, trastornado por su belleza pasajera. Y después me sentiría solo y triste y entraría en una taberna de mala muerte y le contaría al camarero mi terrible desgracia, la de enamorarme violentamente de rusas hermosas a las que no conozco. Hablaría, borracho, de sus ojos, de su pelo, sobre el que, si fuera un poeta francés, diría que tiene un perfume de desvelo, o algo así. Si fuera un poeta francés viviendo en una novela rusa acabaría peleándome con el camarero porque no sabría nada de madurar y lo sabría todo sobre fracasar. Sobre fracasar con un fulgor de belleza convulsa. Regresaría a casa taciturno y la casera me echaría por no haber pagado el alquiler durante meses. Antes de morir de frío en las calles mataría a la casera. Iría hacia algún puente y estaría a punto de tirarme. Pero si además de ser un poeta francés viviendo en una novela rusa el final fuese como una película de Hollywood la chica desconocida de la que me enamoraré violentamente al principio vendría y me cogería de la mano para que no me matara tan joven.
domingo, 14 de noviembre de 2010
From Hell
Cuando llega el frío, mi casa, curiosamente, se convierte en un horno sólo habitable por criaturas criadas en el maldito centro de la tierra. Uno lo pasa mal, pero no puede mandar sus naves a luchar contra el elemento matriarcal, porque no sirve de nada. La dictadura sobre la temperatura es férrea. El golpe de calor infernal que sufres al llegar de la calle te deja medio atontado, mareado y con ganas de mudarte al frigorífico. Así que aquí estoy, en manga corta y con la ventana abierta, y hace bastante frío afuera.
sábado, 13 de noviembre de 2010
El satélite herrumbroso
He aquí mi romanticismo incurable: un yo construido directamente como ruinas, satélite herrumbroso y ciberpunk, olvidado y solitario, orbitando alrededor de ausencias, imágenes fantasmáticas que no dejan que uno consista solamente en algo que se despliega por el universo helado en corrientes no circulares y sin retorno
PD: Lo del satélite herrumbroso no es mío.
PPD: Quizá este blog deba llamarse ahora Grafomanía patológica
PD: Lo del satélite herrumbroso no es mío.
PPD: Quizá este blog deba llamarse ahora Grafomanía patológica
S. preguntó su suerte al hada mágica
Dijo podrás ver el fin del mundo retransmitido por streaming, o como se diga, sonará post-rock de fondo: será una pasada.
No pensar
Frente al espejo, rollo Travolta en Pulp Fiction: te vas a tranquilizar, por la noche vas a ver al Barça, fumarás poco y no pensarás en nada. Sobre todo no pensarás. Como te has vuelto completamente idiota -i think i'm dumb, muy nirvanesca la cosa- ésa será tu estrategia vital a partir de ahora. Es fácil. Ánimo. Esto debería ser mucho más críptico aún.
No pensar, disolverse en una canción de Godspedd You! Black Emperor. Para siempre. Levantar los puños como antenas hacia el cielo, pero hacerlo sin pensar. Eso es todo. El éxtasis resplandeciente del derrotado. Creo que poco a poco voy logrando lo de ser más críptico. Quisiera escribir estilo noise, con tormentas de ruido alrededor de las palabras, su sentido asomando al fondo de un pasillo oscuro que asusta.
No pensar, disolverse en una canción de Godspedd You! Black Emperor. Para siempre. Levantar los puños como antenas hacia el cielo, pero hacerlo sin pensar. Eso es todo. El éxtasis resplandeciente del derrotado. Creo que poco a poco voy logrando lo de ser más críptico. Quisiera escribir estilo noise, con tormentas de ruido alrededor de las palabras, su sentido asomando al fondo de un pasillo oscuro que asusta.
viernes, 12 de noviembre de 2010
El mar sigue lejos
Cuento los cigarros que quedan: uno, dos, tres, cuatro y cinco. Escucho Static, de Godspeed You! Black Emperor. Hacia el minuto dieciséis alcanza una intensidad descomunal. Miro las nubes. Miro el número de post que he escrito este mes: me estoy volviendo grafómano. La batería se acelera, como un corazón desbocado. Quizá no sea un buen símil, pero es verdad. Las guitarras gritan, más allá de las palabras. Cuando las palabras no guarecen, etecétera. El mar sigue lejos, todo sigue lejos. Escribir sin motivo, como un ritual compulsivo. Para conjurar qué. Para conquistar qué. Para abrirse en canal. Para ocultarse. Para esperar. Que algo acontezca. Pero sucede que a veces acontece algo y ese algo está sitiado por un vacío incolmable y entonces uno se pasa semanas rumiándolo de vuelta a la vieja soledad y la brecha de lo real sigue escociendo sin más. Pero todo es espectáculo. ¿O acaso creiáis que las viejas, polvorientas y venerables palabras no espectacularizaban? Máquinas diminutas de subjetivación, hormigas obreras construyendo la metáfora del yo. No existe acceso inmediato a uno mismo. Existe este río sin rumbo: el mar sigue lejos, etcétera.
La chica bonita
Cuando tenía catorce años, todavía rezaba y le pedía a Dios una chica bonita. Jugábamos al fútbol todos los fines de semana y no siempre ganábamos. En realidad, nunca ganábamos. Bebíamos cerveza y le pedíamos a Dios una chica bonita. Teníamos corbatas pero no las usábamos, sabíamos muchas oraciones pero no las rezábamos. Sólo nos acordábamos de Dios para pedirle una chica bonita. A los dieciocho entré a trabajar en una tienda; nada más verle la cara al encargado, perdía la fe. Era el chico de los recados, y aunque era un mal trabajo, mal pagado, Dios sabe que nunca me quejé y que todo lo que quería era una chica bonita. Un día pedí permiso para ir al funeral de mi abuelo y me lo negaron. Un día pedí permiso para ir a vomitar y me lo negaron. Trabajaba cuando estaba enfermo, porque decían que había muchos esperando mi puesto. No era divertido, pero yo no pedía nada. No pedía nada más que una chica bonita. Ahora que te has ido, paso el día viendo la televisión. No me gustan los concursos, pero he llamado a uno que se titula Llame y pida. Sé que parece un jodido juego de palabras, pero no importa. He llamado y sólo he pedido un poco más de lo que tenía antes. Lo único que he conseguido es una batería de cocina mandada a la dirección equivocada. No acabo de entender por qué es todo tan difícil. Nunca he pedido nada. Nada que no sea una chica bonita.
Ray Loriga, Héroes
Ray Loriga, Héroes
100% libre de autobiografía
Todo debe estar ordenado, en su sitio, el vaso de agua en la mesita entre dos pequeñas columnas de libros, el paquete blando de tabaco Ducados rubio en la columna más próxima a la cama, el cenicero en la más lejana, las gafas al lado del paquete de tabaco, el móvil en el escritorio. Cualquier pequeña variación en esta disposición supondría la imposibilidad de conciliar el sueño. Los actos también deben ser ejecutados en un orden preciso y preestablecido inquebrantable. Al ir a la cama usar el baño de la planta baja. Al despertarse el de arriba. Lavarse la cara con agua fría antes de desayunar. La adhesión compulsiva a rituales disfuncionales es más fuerte que la razón. De nada sirve decir da igual dónde estén el paquete de tabaco, las gafas o el móvil, te dormirás igual. No, no lo harás.
jueves, 11 de noviembre de 2010
Diá-logos heideggerianos: arte y verdad
-Se trata de disponer sobre un mismo plano dos logos, y ver qué pasa. Logos quiere decir simplemente el habla que patentiza aquello de que se habla, lo saca a la luz, permite verlo...
-Eso es un rollo muy Heidegger
-Yo soy muy de Heidegger. Me gusta cómo suena Heidegger
-¿Suena?
-La Filosofía es la más alta música.
-Eso es un rollo muy Sócrates.
-Me gusta cómo suena Sócrates. Las esdrújulas en general suenan bien, podría pasarme la tarde entera pronunciando esdrújulas: brújula, cúpula, cópula, Drácula, báculo, tentáculo...
-Sí, es cierto
-Dramático, espectáculo...
-Ya, ya, lo pillo.
-¿Qué patentizamos, pues?
-Patentizar suena a patinar y a deslizar
-Y deslizar a descalzar: los pies descalzos se patentizan como pies, descalzar es la puesta en obra de la verdad del pie, previamente ocultada, su ser olvidado sin que se vea siquiera la necesidad de reiterar expresamente la pregunta que interroga por el ser. La verdad, la aletheia, es originariamente desocultar
-Ya veo
-Claro, ves, ver es la función del logos, ver algo como algo, en su verdad: en este caso un pie que es traído a la presencia por obra de mi hablar.
-¿Qué más?
-Un pie es un algo óntico intramundano, pero el ser del ente-pie... ah, amigo, eso es otra cosa... bueno, no una cosa, porque una cosa es un ente, es otra cosa que una cosa, no sé si me explico.
-De ninguna manera. No te explicas.
-Entonces lo que sucede es que mi hablar encubre aquello de lo que hablo, en vez de mostrarlo, una pena...
-La verdad óntica del pie es simplemente su función, a saber, caminar. Pero pensemos, por ejemplo, en una obra de arte, una pintura por ejemplo, de un pie, lo que revela no es su verdad óntica, sino que expresa algo distinto, muestra al pie como pie, permite verlo en cuanto tal...
-Ah, sí, otra vez la función del logos
-O sea que el arte está en relación con la verdad, no es una realidad de tercera división, como en Platón.
-Al menos a mí me parece que así es.
-No obstante, Internet está lleno de poetas que fotografían sus pies.
-Sí, es un espectáculo lamentable
-Entonces, ¿seguiremos diciendo que ponen en obra la verdad del ser-pie, o diremos que están atontados?
-Ah, querido amigo, parece que nos encontramos al final de un diálogo aporético.
-Diálogo aporético, dos esdrújulas juntas, cuánta belleza...
-Socrático diálogo aporético, eso son tres
-Y Sócrates siempre iba descalzo, tal vez por esa relación que hemos puesto de manifiesto entre patentizar y descalzar como puesta en obra de la verdad-aletheia
-Tal vez, pero es un poco rebuscado
-Eso es un rollo muy Heidegger
-Yo soy muy de Heidegger. Me gusta cómo suena Heidegger
-¿Suena?
-La Filosofía es la más alta música.
-Eso es un rollo muy Sócrates.
-Me gusta cómo suena Sócrates. Las esdrújulas en general suenan bien, podría pasarme la tarde entera pronunciando esdrújulas: brújula, cúpula, cópula, Drácula, báculo, tentáculo...
-Sí, es cierto
-Dramático, espectáculo...
-Ya, ya, lo pillo.
-¿Qué patentizamos, pues?
-Patentizar suena a patinar y a deslizar
-Y deslizar a descalzar: los pies descalzos se patentizan como pies, descalzar es la puesta en obra de la verdad del pie, previamente ocultada, su ser olvidado sin que se vea siquiera la necesidad de reiterar expresamente la pregunta que interroga por el ser. La verdad, la aletheia, es originariamente desocultar
-Ya veo
-Claro, ves, ver es la función del logos, ver algo como algo, en su verdad: en este caso un pie que es traído a la presencia por obra de mi hablar.
-¿Qué más?
-Un pie es un algo óntico intramundano, pero el ser del ente-pie... ah, amigo, eso es otra cosa... bueno, no una cosa, porque una cosa es un ente, es otra cosa que una cosa, no sé si me explico.
-De ninguna manera. No te explicas.
-Entonces lo que sucede es que mi hablar encubre aquello de lo que hablo, en vez de mostrarlo, una pena...
-La verdad óntica del pie es simplemente su función, a saber, caminar. Pero pensemos, por ejemplo, en una obra de arte, una pintura por ejemplo, de un pie, lo que revela no es su verdad óntica, sino que expresa algo distinto, muestra al pie como pie, permite verlo en cuanto tal...
-Ah, sí, otra vez la función del logos
-O sea que el arte está en relación con la verdad, no es una realidad de tercera división, como en Platón.
-Al menos a mí me parece que así es.
-No obstante, Internet está lleno de poetas que fotografían sus pies.
-Sí, es un espectáculo lamentable
-Entonces, ¿seguiremos diciendo que ponen en obra la verdad del ser-pie, o diremos que están atontados?
-Ah, querido amigo, parece que nos encontramos al final de un diálogo aporético.
-Diálogo aporético, dos esdrújulas juntas, cuánta belleza...
-Socrático diálogo aporético, eso son tres
-Y Sócrates siempre iba descalzo, tal vez por esa relación que hemos puesto de manifiesto entre patentizar y descalzar como puesta en obra de la verdad-aletheia
-Tal vez, pero es un poco rebuscado
miércoles, 10 de noviembre de 2010
Hace un frío de muerte
Ahora ya se nota el frío de verdad: golpea las mejillas, estremece las manos, evoca abandono. Pero no es cómodo fumar con guantes. Camino por ahí como el hombre invisible. Nadie me ve. El frío en los labios, el humo en los pulmones, el horizonte hecho trizas. Meto las manos en los bolsillos. Vuelvo a hablar con Alejandra, enamorada del viento, después de tanto tiempo: qué hacemos con el miedo. Sonríe. No sabemos. Qué hacemos con las imágenes clavadas en el cerebro con alfileres de labios que sonríen y se acercan y luego se alejan y ya no vuelven. Qué. No sabemos. Un anhelo indefinible me atravesó un día, y me partió, y por eso no tengo patria, dice. Sus ojos pequeños y brillantes como la muerte, negros como la muerte. Sus dedos delgados nadando, tan blancos, frágiles como la vida, pero fríos como el viento: los entrelaza con los míos y yo me asusto y le digo Alejandra, estás muerta, por eso estás tan fría. Lo sabe.
Inmerse your soul in love
El catarro y una ligera sensación febril extrañamente agradable me sumen en una ensoñación nostálgica animada por un Eros más cercano a Radiohead que a Platón. Inmerse your soul in love. Una inmersión. Decía Thom Yorke que Street Spirit era un túnel oscuro sin luz al final. A mí, al contrario, me parece que es una luz desmayada que lo empapa todo con una intensidad emocional desquiciada y desgarrada, una belleza excesiva y triste, sí, pero no opresiva, no es un túnel, en los túneles no hay lugar para las melodías, las melodías necesitan espacios abiertos, expandirse, aunque se desvanezcan. Todo se desvanecerá.
Ek-sistenz
Si el lenguaje es la casa del ser, la música quizá sea su jardín y ahí, al aire libre, se escuche mejor que el ser del hombre es apertura.
PD: El ser no es ni dios ni un fundamento del mundo. No es algo que esté detrás de los fenómenos (Heidegger dixit).
PD: El ser no es ni dios ni un fundamento del mundo. No es algo que esté detrás de los fenómenos (Heidegger dixit).
martes, 9 de noviembre de 2010
Understanding Post-Rock
La música instrumental tiene una cualidad metafísica y primitiva
Warren Ellis.
Warren Ellis.
Da igual
La clase es aburrida, S. mira las gotas de lluvia que se acumulan lentamente sobre el cristal de la ventana, las escucha, tocarlas no, no se puede, desde este lado del cristal no, límite transparente que divide el mundo, afuera el frío, adentro el calor de calefacción, los bostezos, la galvana, el runrún de la profesora, lejano, ininteligible. Dice algo sobre el mundo. Pero cuál, éste de aquí, o aquél, quién sabe, no sabemos nada, los puntitos transparentes descienden ahora, de vez en cuando, dejando estelas, huellas, rastros que se pierden, organizan carreras, nadie gana, ni pierde.
S., un poco de atención, hijo.
S. no puede prestar atención, S. necesita emplear todos sus recursos psíquicos en la contemplación de las gotas de lluvia para espantar las ideas lúgubres y densas que se le acumulan en la cabeza esta mañana.
S., hijo, ¿qué es lo que acabo de decir?
¿Qué acaba de decir? Ni idea. La profesora suspira, mueve la cabeza en signo de desaprobación.
Como sigas así, vas a repetir curso.
S. piensa: que te jodan. S. piensa: me da igual.
S. está en plan nihilista punki desolado y no quiere saber nada de nada, ni de nadie, y tiene miedo y la siguiente clase se la pira fijo, se va a la biblioteca y listo.
A tomar por culo.
Ponte aquí delante, a ver si así conseguimos que dejes de estar pensando en las musarañas.
Pensando en las musarañas, en Babia, en las nubes o en la luna, en cualquier sitio mejor que en éste, no te.
Venga, un poco de garbo.
Un poco de hostias en vinagre.
S. piensa: cuando se acabe la clase, me fumo un cigarro en el patio, me voy hasta la biblioteca, estoy allí dos horas y luego vuelvo para coger el bus a casa, como, duermo la siesta, escucho música y me olvido del Instituto.
Desvalido, raquítico y con la mirada gacha camina bajo la lluvia. La soledad, los libros, el silencio, un refugio.
Voy a suspender todas. Bueno, da igual.
S., un poco de atención, hijo.
S. no puede prestar atención, S. necesita emplear todos sus recursos psíquicos en la contemplación de las gotas de lluvia para espantar las ideas lúgubres y densas que se le acumulan en la cabeza esta mañana.
S., hijo, ¿qué es lo que acabo de decir?
¿Qué acaba de decir? Ni idea. La profesora suspira, mueve la cabeza en signo de desaprobación.
Como sigas así, vas a repetir curso.
S. piensa: que te jodan. S. piensa: me da igual.
S. está en plan nihilista punki desolado y no quiere saber nada de nada, ni de nadie, y tiene miedo y la siguiente clase se la pira fijo, se va a la biblioteca y listo.
A tomar por culo.
Ponte aquí delante, a ver si así conseguimos que dejes de estar pensando en las musarañas.
Pensando en las musarañas, en Babia, en las nubes o en la luna, en cualquier sitio mejor que en éste, no te.
Venga, un poco de garbo.
Un poco de hostias en vinagre.
S. piensa: cuando se acabe la clase, me fumo un cigarro en el patio, me voy hasta la biblioteca, estoy allí dos horas y luego vuelvo para coger el bus a casa, como, duermo la siesta, escucho música y me olvido del Instituto.
Desvalido, raquítico y con la mirada gacha camina bajo la lluvia. La soledad, los libros, el silencio, un refugio.
Voy a suspender todas. Bueno, da igual.
lunes, 8 de noviembre de 2010
sábado, 6 de noviembre de 2010
Memorias
Años 80. Descampados, yonquis y punk carpetovetónico. Mario Mario Mario encima del armario.
viernes, 5 de noviembre de 2010
Cambios ortográficos
Los de la RAE se han vuelto locos. De remate. Sólo (con tilde) quería decir eso.
El límite del mundo
El límite del mundo es borroso, poroso...
No, no, es una cuchilla de afeitar.
Allí baila la chica bonita, nunca verás unos ojos así, puro temblor de oceános ingrávidos...
Es un páramos helado, te mordería la yugular.
Saltas y despegas y eres melodía, burbuja...
Primero se te hielan las manos, luego se te agrietan los labios y por último te desangras.
Allí te transformas en materia, en misterio...
Y dejas de ser.
Dejas de ser, pero no hay espanto, sino...
Hay espanto. No insistas.
Expansión y fusión, despliegue y danza, bajo tus pies vacío colmado de plenitud...
No hay nada.
Eso, nada esplendorosa, maravillosa...
Bobadas.
Ya, sin embargo...
Sin embargo qué.
Nada, nada...
No, no, es una cuchilla de afeitar.
Allí baila la chica bonita, nunca verás unos ojos así, puro temblor de oceános ingrávidos...
Es un páramos helado, te mordería la yugular.
Saltas y despegas y eres melodía, burbuja...
Primero se te hielan las manos, luego se te agrietan los labios y por último te desangras.
Allí te transformas en materia, en misterio...
Y dejas de ser.
Dejas de ser, pero no hay espanto, sino...
Hay espanto. No insistas.
Expansión y fusión, despliegue y danza, bajo tus pies vacío colmado de plenitud...
No hay nada.
Eso, nada esplendorosa, maravillosa...
Bobadas.
Ya, sin embargo...
Sin embargo qué.
Nada, nada...
jueves, 4 de noviembre de 2010
miércoles, 3 de noviembre de 2010
La gran pantalla fantasmática
Mi mirada es ahora fría y feroz como un puñal de plata. Entre los matorrales, solitaria, raja el universo con un destello fugaz y se incursiona en la luz cegadora, insoportable, inhumana. Incapaz de proseguir, se repliega frente al encuentro inminente con el desgarramiento absoluto. Se encoge, se eriza, se apaga. Se acurruca en tus brazos ausentes. Ausentes y fríos. Ahora afuera luce el sol dibujando nítidamente el contorno de los tejados, de los árboles inmovilizados, no hay nadie en la calle, nadie en los tejados. Miro a nadie. Frío en los ojos, sol de invierno frío. Sumergirse en la angustia o retroceder con una mueca de espanto y encender el televisor, qué clase de estúpida cuestión es esa. La mires por donde la mires, no tiene sentido. La culpa es de Hegel: el espíritu encuentra su verdad en el desgarramiento absoluto. Te pareció tan hermoso. Una cosa muy de poeta maldito sin pizca de panlogismo omniabarcante. Una cosa muy de éxtasis místico antiburgués sin pizca de confort consolador. Por eso lo de mi mirada que ahora acecha en la noche poseída por el ansia de encontrar alguna clase de placer desgarrado y brutal, de encontrar su verdad. Pero, al parecer, su verdad es la del agujero sin fondo. La gran pantalla fantasmática. La nada inaprehensible sin la cual el ser no se daría, por decirlo de algún modo.
Amélie Nothomb+Radiohead
"Lo que activó el mecanismo fue un disco de Radiohead. Se llamaba Amnesiac. El título le iba bien a mi destino, que resultaba ser una forma de amnesia sensorial. Lo compré. Lo escuché y no experimenté nada. Aquél era el efecto que, en adelante, me producía cualquier música. Ya empezaba a encogerme de hombros ante la idea de haberme procurado sesenta minutos suplementarios de nada cuando llegó la tercera canción, cuyo título hacía referencia a una puerta giratoria. Consistía en una sucesión de sonidos desconocidos, distribuidos con una sospechosa parsimonia. El título de la melodía le venía como anillo al dedo, ya que reconstruía la absurda atracción que siente el niño por las puertas giratorias, incapaz, si se había aventurado, de salirse de su ciclo. A priori, no había nada conmovedor en ello, pero descubrí, situada en la comisura del ojo, una lágrima.
¿Acaso era porque hacía semanas que no había sentido nada? La reacción me pareció excesiva. El resto del disco no me provocó más que un vago asombro causado por cualquier primera audición. Cuando terminó, volví a programar el track tres: todos mis miembros empezaron a temblar. Loco de reconocimiento, mi cuerpo se inclinaba hacia aquella escuálida música como si de una ópera italiana se tratara, tan profunda era su gratitud por, finalmente, haber salido de la nevera. Presioné la tecla repeat con el fin de verificar aquella magia ad libitum.
Cual prisionero recién liberado, me entregué al placer. Era el niño cautivo de su fascinación por aquella puerta giratoria, daba vueltas y más vueltas por aquel cíclico recorrido. Parece ser que los discípulos de la escuela decadentista buscan el desenfreno de todos los sentidos: por mi parte, sólo tenía uno que funcionara pero, por aquella rendija, me embriagaba hasta lo más profundo de mi alma. Uno nunca es tan feliz como cuando encuentra el medio de perderse."
Amélie Nothomb, Diario de Golondrina
¿Acaso era porque hacía semanas que no había sentido nada? La reacción me pareció excesiva. El resto del disco no me provocó más que un vago asombro causado por cualquier primera audición. Cuando terminó, volví a programar el track tres: todos mis miembros empezaron a temblar. Loco de reconocimiento, mi cuerpo se inclinaba hacia aquella escuálida música como si de una ópera italiana se tratara, tan profunda era su gratitud por, finalmente, haber salido de la nevera. Presioné la tecla repeat con el fin de verificar aquella magia ad libitum.
Cual prisionero recién liberado, me entregué al placer. Era el niño cautivo de su fascinación por aquella puerta giratoria, daba vueltas y más vueltas por aquel cíclico recorrido. Parece ser que los discípulos de la escuela decadentista buscan el desenfreno de todos los sentidos: por mi parte, sólo tenía uno que funcionara pero, por aquella rendija, me embriagaba hasta lo más profundo de mi alma. Uno nunca es tan feliz como cuando encuentra el medio de perderse."
Amélie Nothomb, Diario de Golondrina
lunes, 1 de noviembre de 2010
Post-Punk Poetry
She says it helps with the lights out
her rabid glow is like braille to the night
Interpol, Leif Erikson
her rabid glow is like braille to the night
Interpol, Leif Erikson
Sin ton ni son
Las carreteras, las nubes grises, el movimiento perpetuo, sin fin, paquetes de tabaco vacíos por el escritorio, discos viejos, recuerdos viejos, el tedio que planea denso y vacío, el anhelo incolmable, la inquietud, la perpetua inseguridad, películas que ya no apetece ver, los ahora qué, los después qué, la mala hostia y la tristeza, disolverse así, cayendo y cayendo, feliz de desaparecer, el género bobo, las enumeraciones sin ton ni son, la autoconciencia irónica que nos separa de las cosas, fundirse con qué, el mar o la luz o tu mirada que se escurre en la noche, correr y correr lejos del monstruo, ojos verdes pelo verde, fuera de aquí, rápido, la noche no tiene fondo, no hay nada detrás, caerás y caerás sin fin, movimiento perpetuo, sin puerto de llegada, ni principio ni fin, la canción más triste, buscar qué en unos labios, la incertidumbre, la lumbre apagada, la nada de las piscinas vacías en invierno, el sempiterno estruendo de la piel que arde, inconquistable, con llamaradas que se extinguirán pronto, llamadas a nadie, canto inarticulable punteado de dudas, temores, temblores, saltar y danzar, si tan sólo supiera mantenerme a la pata coja sobre la cuerda floja, avanzar sin miedo, planear entre la niebla, desdibujado y solo, esperar el rescate, el encuentro, la senda, gritar con los ojos cuando la garganta se empapa de tristeza...
Breve biografía de no sé quién
Fue un chico tímido, prepotente, asustado, sensible y con muy mala hostia.
De pequeño era guapo.
Y ya entonces tenía muy mala hostia.
Mucho genio.
Con menos de tres años hacía cosas como tirarse en la carretera al bajar del autobús pataleando y gritando; tirar huevos, vasos de cristal y casitas de muñecas para ver cómo se rompían. Después continuó dándole patadas a las cosas.
Con doce años, tras caerse de la bici, rompió el sillín, a patadas.
También fue un maniático de mucho cuidado y un bebedor de cerveza extraordinario.
A veces la rabia se le quedaba atorada en la garganta en forma de tristeza.
Una vez, fumando marihuana, se le reveló la verdad, de forma fugaz.
Nunca se enteraba de nada.
Le perturbó mucho una frase de Kafka: no tenemos nada en común con nosotros mismos, y mucho menos con los demás.
De pequeño era guapo.
Y ya entonces tenía muy mala hostia.
Mucho genio.
Con menos de tres años hacía cosas como tirarse en la carretera al bajar del autobús pataleando y gritando; tirar huevos, vasos de cristal y casitas de muñecas para ver cómo se rompían. Después continuó dándole patadas a las cosas.
Con doce años, tras caerse de la bici, rompió el sillín, a patadas.
También fue un maniático de mucho cuidado y un bebedor de cerveza extraordinario.
A veces la rabia se le quedaba atorada en la garganta en forma de tristeza.
Una vez, fumando marihuana, se le reveló la verdad, de forma fugaz.
Nunca se enteraba de nada.
Le perturbó mucho una frase de Kafka: no tenemos nada en común con nosotros mismos, y mucho menos con los demás.
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Diálogos ciberplatónicos (lo que piensa el TecnoNúcleo)
En la evolución reciente de La morada de los existencialistas errantes , el blog cruza una línea tecnológica y emocionalmente cruda. El dolo...