Pájaros armando tremendo escándalo ahí fuera. Atardecer. Casas vacías. Ventanas en llamas. Esplendor dorado. Difícil de describir. Como oro batido, si es que eso tiene sentido. Sol moribundo. Mundo en calma, pájaros frenéticos. La hora mágica. La hora en que filma Malick. La hora en que a Quignard le gustaría morir.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
-
He ahí a Joyce, feliz e inagotable coto de caza para mentes desequilibradas, señor del lenguaje. Tal día como hoy, un 16 de junio,...
-
Tardé mucho rato en darme cuenta de que las luces de las farolas estaban apagadas. Había algo raro, pero no sabía qué. Desde la ventana con...
No hay comentarios:
Publicar un comentario