Las epístolas de Pablo Iglesias son rematadamente cursis, sobre todo si las comparamos con la brutal potencia retórica de las epístolas de San Pablo.
PD: Como veis, no tengo nada que aportar a lo que sea que se esté debatiendo en Podemos, si es que se está debatiendo algo.
PD2: Yo no veo telediarios ni leo periódicos* —¿porque tengo una vena elitista y pedante y los considero un delirante entretenimiento para las masas?—, mi recomendación para entender no ya a Podemos sino la estructura y las dinámicas de los partidos políticos en general es leer el clásico de Robert Michels Los partidos políticos: un estudio sociológico de las tendencias oligárquicas de la democracia moderna. Estoy casi seguro de que sigue siendo un libro actual.
*Al menos no deliberadamente. A través de Facebook de vez en cuando me asaltan noticias sobre candentes cuestiones de actualidad y no puedo evitar prestarles atención. De ahí que haya tenido noticias sobre las epístolas paulinas (y las errejonianas).
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Ni «espíritu de sacrificio», ni «afán de superación», ni «aspiración a la excelencia». Ni ningún respeto o simpatía por tales cosas.
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