Herman Hesse es un escritor para adolescentes. Hay algo muy turbio en la gente que tiene más de veinte años y le da por leer novelas de Hesse. Lo siento, pero se te pasó el arroz. A Hesse se le lee exactamente con diecisiete años. Se le disfruta con entusiasmo feroz. No se le vuelve a leer nunca más. Se le recuerda con cariño. Se conserva intacto el entusiasmo de su lectura en el recuerdo.
PD: Bah, no me hagáis caso, leed a Hesse si queréis, a la edad que sea. Pero es cierto que en mi caso, y en el de muchos más (se trata de una experiencia muy generalizada) Hesse fue un rito iniciático, algo así como la pérdida de la virginidad lectora.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
-
He ahí a Joyce, feliz e inagotable coto de caza para mentes desequilibradas, señor del lenguaje. Tal día como hoy, un 16 de junio,...
-
Tardé mucho rato en darme cuenta de que las luces de las farolas estaban apagadas. Había algo raro, pero no sabía qué. Desde la ventana con...
No hay comentarios:
Publicar un comentario