Yo intento ser un materialista cabal, ateo y radical, pero los discípulos fanáticos y patológicamente arrogantes de Gustavo Bueno me lo impiden (la idea de pertenecer a su club no me agrada). Pensar es pensar contra alguien, repiten como loros amaestrados. En la práctica normalmente esto se traduce en insultar a quienes no piensan como ellos.
Así que a partir de ahora abogo por una ontología ferozmente idealista, extraída de Matrix, que consiste en la afirmación de que no hay cuchara. La cuchara es una proyección de maya. Uno debe meditar y experimentar esta verdad contraintuitiva.
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